Durante un año, con todos sus días y todas sus noches, los periodistas del medio digital Animal Político, Nayeli Roldán y Manuel Ureste junto con Miriam Castillo de Mexicanos Contra la Corrupción, leyeron decenas de informes aburridos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), buscaron los datos finos en cientos de celdas excel, armaron sus propias bases de datos y después salieron a la calle, buscando a los autores responsables de lo que parecía ser una gran estafa.

Hasta que después de tanto investigar y recabar información, de tanto andar en peligrosos barrios del interior del país y de llenar el pizarrón con sus apuntes al estilo Spotlight, se dieron cuenta que estaban frente a una gran estafa,  a la que denominaron “La Estafa Maestra”. 

Al publicarse, su investigación causó un gran impacto: Todo el mundo sabía que el gobierno de Enrique Peña Nieto era corrupto pero muy pocos hasta ese entonces, lo habían demostrado con los datos oficiales en la mano.

Presentación de La Estafa Maestra en la FIL Guadalajara. Foto: Especial

Y eso fue lo que hizo este pequeño, pero impetuoso grupo de periodistas: descubrieron el entramado de complicidades que hizo mover una maquinaría corrupta que estafó con más de 7 mil 670 millones de pesos a los mexicanos. 

Sin embargo, pese al enorme escándalo que se produjo tras la publicación de la investigación y la indignación de miles de ciudadanos ante lo sucedido, hasta ahora ni uno solo de los funcionarios implicados está en la cárcel. 

Para el escritor Jorge Volpi, quien presentó  “La Estafa Maestra” este lunes en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, fue una operación orquestada, a la que bien podría llamársele “el crimen perfecto”, pues nadie ha pagado por ello.

Dijo que la lectura de ese libro es imprescindible, pero también advirtió que provoca “enfado, ira, indignación”.

La Estafa Maestra, graduados en desaparecer dinero público es el resultado de la investigación que  Miriam Castillo, Nayeli Roldán y Manuel Ureste, realizaron a lo largo de un año.

Presentación de La Estafa Maestra en la FIL Guadalajara. Foto: Especial

De acuerdo con Volpi, la investigación que realizaron los periodistas es equivalente al escándalo Watergate que hizo caer al presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, sin embargo, en México no ocurre nada.

“Hay un mecanismo gigante de rendición de cuentas, pero al final este aparato es incapaz de funcionar para que los responsables sean llevados a juicio”, comentó.

“Es un crimen perfecto porque nadie ha pagado”, recalcó.

Presentación de La Estafa Maestra en la FIL Guadalajara. Foto: Especial

Volpi manifestó que hasta ahora el único castigo al que se han hecho acreedores los responsables del desvío multimillonario ocurrió el pasado 1 de julio en las elecciones, cuando la población decidió sacar al PRI del Gobierno y votar por Andrés Manuel López Obrador porque “¿quién querría votar por un Gobierno en donde hay una operación completa para esquilmar al ciudadano?”.

En su turno, Nayeli Roldán comentó que la ‘Estafa Maestra’ es un arduo trabajo periodístico que nació a partir de una pequeña pista en la que uno va “jalando la madeja”. Fue cuando la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó por dos años consecutivos que las universidades públicas del país estaban triangulando recursos de origen federal.

En realidad, explicó, era una operación orquestada en la cual, las universidades triangularon los recursos federales que habían recibido de PEMEX, SEDESOL, INEA, y otras dependencias públicas, hacia empresas fantasma.

En total, dice, detectaron a 186 empresas fantasma y de estas 130 tenían sus domicilios fiscales en lotes baldíos, vulcanizadoras o casas inhabitadas.

Rosario Robles, titular de Sedatu, imputada por el desvío de miles de millones de pesos. Foto: Especial.

Roldán comentó que el mecanismo está previsto “para que ningún alto funcionario firmara”, por eso es que la titular de la SEDESOL, Rosario Robles Berlanga, dice bien en decir que ella no firmó nada, pero eso no significa que esté exenta de responsabilidad.

Resaltó que el monto del desfalco habría alcanzado para que 126 mil estudiantes cursaran una carrera completa en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por su parte, Miriam Castillo, comentó que ese dinero “probablemente se haya ido a pasear a las Bahamas” en donde la regulación fiscal es inexistente.

Manuel Ureste, intervino al final y mencionó que una vez que habían dimensionado el tamaño del robo les sobrevino una adrenalina, pero también temor porque “cuando ves esto, te vas a casa contento, pero no duermes”.

Explicó que para hacer el trabajo documental leyeron más de 100 auditorías expedidas por la ASF, sin embargo, llegado el momento de ir a campo, tuvieron que tomar precauciones porque algunas de las empresas fantasma se encontraban en zonas alejadas de los centros urbanos, en Monterrey, Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Tabasco.

“Están en el Tepito de Villahermosa, aquí no hay un empresario de 500 millones de pesos y si lo hubiera, ya lo habrían secuestrado”, le dije a Ureste un lugareño durante su visita al estado de Tabasco.

La población más pobre paga en La Esta Maestra. Foto: Cuartoscuro.

Un patrón común que detectaron los periodistas, es que el Gobierno Federal utilizó a la gente pobre como prestanombres, un modus operandi al que recurren despachos de abogados y contadores. Fue así que encontraron a vendedores ambulantes y conserjes como los supuestos dueños de las empresas que recibieron millonarios contratos.

Roldán añadió que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) podría rastrear cada peso que fue desviado, pero no existe la voluntad, “hay indicios de que no quieren hacerlo”.

Las casas de estudios que participaron en el desfalco son: Universidad Autónoma del Estado de México, Universidad Autónoma del Carmen, Universidad Popular de la Chontalpa, Universidad Juárez de Tabasco, Universidad Politécnica del Golfo de México, Instituto Técnico Superior de Comalcalco, y Universidad Tecnológica de Tabasco.

Los autores de La Estafa Maestra. De izq. a derecha: Miriam Castillo, Nayeli Roldán y Manuel Ureste. Foto: Especial.

Después de la publicación de La Estafa Maestra, la vida de los tres reporteros tomó un giro: llamadas telefónicas, entrevistas, premios y reconocimientos. Para ellos, el prestigiado Ortega y Gasset de este año en la categoría de Mejor Historia o Investigación Periodística.

Sin embargo, los periodistas se lo toman con modestia. Por el momento no hay planes para hacer una segunda parte del libro, pero sí de continuar con investigaciones más rigurosas.

—¿Qué ha cambiado para ustedes después de la publicación de La Estafa Maestra?— les pregunta el reportero.

Manuel Ureste

“Bueno, ha cambiado que estamos en la FIL de Guadalajara, lo cual es un gran cambio, ni en mis sueños me hubiera imaginado aquí presentando un libro hace ocho años o diez cuando llegué a México, esa es la parte más positiva. Recibir el Premio Ortega y Gasset fue un gran momento en nuestras carreras como periodistas, pero más allá de eso no ha habido tampoco un gran cambio en el sentido que hacemos lo que hacemos, a diario tenemos que buscar información, a diario vamos a coberturas, vamos a ruedas de prensa. Mucha gente puede pensar que estos ya se volvieron rockstar y le puedes preguntar a Daniel Moreno, el dice que sí, pero nosotros seguimos haciendo lo que hacemos que es periodismo para los lectores más allá de que esto está muy bien.

Nayeli Roldán

“La verdad es que estoy muy de acuerdo con Manu, en que no somos rockstar, somos tropa, yendo a reportar como todos los días, porque sí creo que el periodismo es un asunto de vocación. Se tiene o no se tiene, se vive para esto o de plano desertas, te vuelves parte del mismo círculo vicioso, yendo solamente a medio hacer y creo que para nosotros el periodismo es una forma de vida. Entonces como es una forma de vida no tiene que ver con que te lo creas o que te hagan entrevistas, firmes autógrafos y te tomen fotos, tiene que ver con lo que uno puede aportarle a esta sociedad. Yo no me imagino haciendo otra cosa en mi vida, por lo tanto, se vuelve una cosa de necesidad más que de creérsela porque yo siempre insisto que para ser estrella uno se dedica a la actuación y no al periodismo.

Miriam Castillo

“Para mí en cuestiones personales no ha cambiado, yo sigo llegando a lavar los platos, lo que sí es que es una parte padre saber que alguien te lee, que sí hay alguien del otro lado. Lo que nos hado la Estafa es que podemos ir a foros donde podemos aprender muchísimo, y eso yo creo que le más le agradezco que nos ha llevado a donde sí están los rockstars del periodismo”.