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Polemon | 16 julio, 2018

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La corrupción, el sistema podrido y la esperanza: reflexiones antes de la elección

La corrupción, el sistema podrido y la esperanza: reflexiones antes de la elección

Por: Juan Patricio Riveroll (@jpriveroll)

21 de junio de 2018.- A pocos días del 1º de julio el tablero se ha movido poco. López Obrador ha crecido en las encuestas mientras sus adversarios van en caída o se mantienen a muchos puntos porcentuales por debajo de esa apabullante delantera. Todo indica que el puntero arrasará y que su partido será el mayoritario en las cámaras, porque quienes depositamos nuestra confianza en el Movimiento de Regeneración Nacional esperamos unos resultados que serían difíciles sin esa mayoría.

Pero aún queda la recta final.

Me parece increíble que tantos antilopezobradoristas defiendan lo indefendible, pidiendo o en algunos casos rogando el mayor número de votos para un candidato que podría terminar en la cárcel, un político multimillonario que no ha tenido más que puestos públicos, cuyos socios quizá hayan hecho un pacto con el PRI para vender su historia. Ignoro lo que pasa tras bambalinas, y en principio es condenable que el partido en el poder use a las instituciones para destruir al candidato con el que está compitiendo. No creo que esté bien, pero así se llevan, y eso no debería de ser ninguna sorpresa.

Nadie ha sido más perseguido por el aparato de Estado y por los medios como López Obrador, pero la rectitud con la que ha conducido su vida lo ha librado del escándalo comprobable, sin una sola prueba en su contra. En el caso Anaya-PRI los dos van por caminos sucios, uno por haber lavado dinero, haciéndose millonario al amparo del poder político, y el otro por lo ya dicho. Sin embargo, como la fábula del escorpión y la rana, esa es su naturaleza. Así son, y por eso en esta elección se emitirá un abrumador voto en contra de ambos.

Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de la Republica

Nunca dejará de sorprenderme que mucha gente defienda hoy a Anaya. Su aversión contra Andrés Manuel debe estar bien enquistada para que crean que es mejor un ladrón y un mentiroso que un luchador social que pregona a los cuatro vientos su manera austera de vivir, sin lujos y dedicado a su trabajo, que es, a fin de cuentas, la transformación del país. Un hogar sencillo, sin cuentas de banco, un sueldo de cincuenta mil pesos mensuales y un mensaje claro, el mismo de hace seis y de hace doce años. Anaya, en cambio, ha nutrido su campaña de mentiras y engaños, copiando ideas, propuestas y hasta logotipos y pasándolos como propios, y habiendo traicionado a todos los que lo ayudaron a subir el escalafón político.

Anaya miente sabiendo que miente, y lo hace constantemente, con la misma sonrisa congelada que termina vacía de significado. Aunque aceleradas por designios autoritarios, las ruedas de la ley avanzan lentamente, a pesar de la gran cantidad de pruebas que lo ligan a los hermanos Barreiro y a los oscuros negocios que lo hicieron millonario.

México ya no aguanta a otro ladrón en el poder, y nadie quiere pensar en el PRI. Si hay algo más fuerte que el anitlopezobradorismo es el antipriismo. Después del daño que ha hecho ese partido lo mejor sería que desapareciera. Si una cosa es evidente es que Meade ha solapado un sinnúmero de corruptelas a su alrededor, por eso está de candidato.

Desde luego que para los fervientes antilopezobradoristas el horror es que tantos salgamos en defensa de alguien a quien ven como un tonto, un vividor del pueblo y, también, un corrupto, aunque no existan pruebas de esa corrupción. Para subrayar ese supuesto mencionan los típicos nombres de sus colaboradores ensuciados por rumores o por escándalos pasados, o hablan incluso de sus hijos, con la prueba de un audio que en realidad no confirma nada, parte de la serie de calumnias dentro de la guerra sucia que nada tienen que ver con el video y los audios que incriminan a Anaya de una forma que parece irrefutable.

Sería imposible afirmar que todos los colaboradores de López Obrador y todos los miembros del movimiento son igual de honestos que él. Su círculo cercano crece cada vez más, y quienes se suman a Morena se cuentan por millones y vienen de los sitios más diversos, incluidos todos los demás partidos.

Es evidente que saldrán casos, como siempre ha sucedido en este país, porque la cultura de la corrupción no se erradica de la noche a la mañana, pero hay que recordar que el par de escándalos durante su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal terminaron en cárcel: diez años para Gustavo Ponce y ocho meses para René Bejarano, a quien a fin de cuentas no le probaron delito alguno. Es un hecho importante: AMLO no se metió a defenderlos ni los escudó de las fauces de la ley. Cada uno enfrentó a la justicia y a cada uno se le siguió el debido proceso. Quienes votaremos por él creemos que seguirá comportándose así siendo presidente.

AMLO en el Estado de México. Foto: Especial

Pensar que no es un hombre inteligente sólo porque no tiene la agilidad mental de sus adversarios al debatir es no querer ver el panorama general, es ignorar su gestión en la Ciudad de México y es desdeñar su visión de país disponible en sus libros, sobre todo en 2018: La salida, en las páginas proyecto 18 y amlopolis, y en la de Abre Más Los Ojos, en donde se pueden descargar los archivos de Pejenómics 1 y 2, Femsplaning y Naturamlo. Tan sabe de lo que habla que sus contrincantes han imitado varias de sus propuestas, y además tiene los planes para lograrlo.

Han pasado trece años desde el desafuero y en ese tiempo quizá haya tomado decisiones desafortunadas, pero siempre se ha conducido con honradez en la senda hacia la transformación de la vida pública nacional. Es de suponer que hará todo lo posible por erradicar la corrupción, atacará la creciente desigualdad social, mejorará y ampliará la educación, y, a consecuencia de esas tres aristas, disminuirá la delincuencia. “Por el bien de todos, primero los pobres”. En esta elección ese es el único camino para tratar de abrirles paso a los desfavorecidos, para cambiar la realidad que nos confronta. La injusticia social que impera en el país es insostenible.

El supuesto pacto de Morena con el PRI no puede ser más descabellado, pero algunos antiopezobradoristas están dispuestos a creer todo antes de aceptar que es la mejor opción. Creerán que Anaya no es corrupto, que el PRI le plantó esas pruebas y que es un opositor al régimen: el mundo al revés.

De la oposición, nadie ha sido más cercano a Enrique Peña Nieto en estos años que Anaya, y nadie ha estado más lejos que Andrés Manuel. Después de tantos años luchando en la tangente de la política, justo por no querer pactar con esa oligarquía, ahora resulta que estando tan arriba en las encuestas va a renunciar a los ideales que defiende con tanto ahínco para hacer un pacto innecesario con sus acérrimos enemigos. Es simplemente ilógico.

Ricardo Anaya y Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

Lo que sí va en serio es que AMLO no gastará el tiempo en venganzas, en meter a la cárcel al presidente y a otros tantos pillos. Puede ser una postura criticable, hay buenos argumentos que la pintan como una decisión equivocada, y hay mucha gente a la que le gustaría ver ese tipo de persecución judicial. Es un punto válido. Él plantea usar el tiempo de forma constructiva y dejar que la justicia, de manera independiente, siga su curso sin ninguna injerencia del Poder Ejecutivo. De cualquier forma, no creo que sea una razón de peso como para no votar por él.

No es el líder híper progresista que muchos quisieran, pero es el líder que tenemos y el que al fin puede tirar al sistema de compadrazgos y tráfico de influencias que tiene tan podrida a la nación, y lo está logrando por la vía pacífica y electoral, como siempre lo ha planteado. Es un momento histórico.

Ahora lo que toca es defender el voto, porque el aparato de Estado hará todo lo posible para ganar, aunque estén tan lejos. El fraude ya está en operación, como puede verse en tantas pruebas que han ido apareciendo, bajo la idea, para empezar, de no quedar en tercer lugar —es decir para sobrevivir—, y si resulta que al final ven la rendija por la que podría colarse el mega-fraude no dudarán en llevarlo a cabo. La última batalla antes de la celebración es pelear porque se respete el voto.

Comentarios

  1. Sofía

    No defiendo a Anaya, pero a mí nunca dejará de sorprenderme cómo hay gente que defiende a López, como tú. Nació siendo priista, partido al que juró fidelidad y que terminó por traicionar para mudarse al PRD, partido al que también juró fidelidad pero que luego abandonó para fundar su propio MORENA. Así que ante todo, también es un traidor. ¿Honrado? No estoy segura. No ha declarado impuestos en años, nadie sabe de qué dinero vive, nunca ha podido explicar por qué sus hijos aparecen con autos de lujo y zapatos de marca. ¿Qué me dices de sus alianzas? No tienen ni pies ni cabeza: el PES (la ultraderecha mexicana) alianza que no tiene nada que ver con el discurso populista que ha venido pregonando desde hace años; ¿o qué me dices de su banda de impresentables? Napoleón Gómez Urrutia, La maestra Elba Esther, Barlett, Monreal, Cuauhtémoc Blanco, Germán Martínez, Lady Facturas, Juanito, Bejarano, Monreal… etc, etc. La lista es interminable.
    ¿O más bien crees que la solución está en su rollo moralista y que el país va a cambiar cuando él gane y que todos nos volveremos buenos y honestos? JA-JA.
    Ya perdonó a Salinas, a EPN… les ofreció amnistía a los delincuentes; propuso echar para atrás la reforma educativa (que sí, no es perfecta pero es lo mejor que le ha pasado a la educación del país en décadas).
    En fin… es triste ver cómo hay personas que siguen basando sus argumentos contra Anaya en su sonrisa falsa, en si copió un logotipo o en los “oscuros negocios que lo hicieron millonario” y sobre los cuales no hay prueba o denuncia alguna… hasta ahora, según la ley, siguen siendo purititas suposiciones.
    En fin, repito: no me cae bien Anaya, en lo absoluto, pero sí voy a votar por él. Votaré con asco a sabiendas de que es menos malo que tu esquizofrénico líder supremo.
    Son lamentables tus argumentos querido -por no decir “pueriles”-, simplemente te centras en justificarlo. Da lástima que hayas invertido tanto tiempo en escribirlos.
    Suerte con tu López, todos la vamos a necesitar.

  2. JP Riveroll

    No hiciste más que repetir puras mentiras. Saludos.

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