En una sesión legislativa sin quórum, es decir, sin los legisladores necesarios para hacer válidas las decisiones tomadas, la ahora exsenadora de oposición Jeanine Áñez, se declaró Presidenta de Bolivia. 

Luego del golpe de Estado perpetrado por las Fuerzas militares y policiales contra Evo Morales y la renuncia de los funcionarios y legisladores que deberían sucederlo, la senadora de oposición que ocupaba la segunda vicepresidencia de la cámara alta asumió como titular interina del Ejecutivo.

A su llegada al aeropuerto de El Alto, cerca de La Paz, Añez fue trasladada por un helicóptero de la Fuerza Aérea a una academia militar, desde donde fue llevada al Congreso por los mismos militares que le pidieron la renuncia a Evo Morales. 

Áñez es la segunda mujer en gobernar el país después de Lidia Gueiler, quien fue presidenta interina de Bolivia entre 1979 y 1980.

Es abogada de profesión y antes de convertirse en política fue presentadora de la televisora Totalvisión -la cual también dirigió- en su natal Trinidad, la capital del departamento amazónico de Beni, al noreste del Bolivia.

Áñez tiene 52 años y es militante de la alianza opositora Unidad Demócrata (UD), el partido que lidera Rubén Costas el gobernador de Santa Cruz, una localidad que es considerada bastión de la oposición del mandatario depuesto.

En la elección presidencial, Áñez apoyó la candidatura de su colega senador, Óscar Ortiz, quien apenas logró el cuarto lugar en los conteos preliminares.