El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) refutó el peritaje de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en el que se asegura que el normalista de Ayotzinapa, Julio César Mondragón Fontes, no fue desollado, pues fueron perros y roedores los que le arrancaron la piel del rostro.

El EAAF señaló que no se puede hacer una afirmación tajante, pues aunque el rostro del normalista tiene huellas de animales, “presenta áreas de sospecha de intervención de instrumento cortante”.

“Lamentablemente, más de un año después de su fallecimiento y enterramiento, y luego de diferentes intervenciones médico forenses realizadas después de su fallecimiento, los restos ya no se encuentran en las mismas condiciones para su examen que en septiembre del 2014 cuando sucedió el homicidio. Y no nos permite ahondar en mayor detalle en este aspecto”, señaló el EEAF.

Lugar donde fue localizado el cuerpo de Julio César Mondragón. Foto: CNDH

Lugar donde fue localizado el cuerpo de Julio César Mondragón. Foto: CNDH

Los forenses argentinos coinciden con la CNDH en que Julio César Mondragón murió a causa de un traumatismo craneoencefálico y no hay rastros de que haya sido asesinado por disparos de arma de fuego.

El EAAF reveló que tras la exhumación del cuerpo el 4 de noviembre de 2015, encontró más fracturas en el cráneo de Julio César Mondragón de las que había reportado la Procuraduría General de Justicia de Guerrero en su primera autopsia, lo que demuestra que el joven estudiante normalista recibió una golpiza severa.

“Las fracturas en cráneo ocurridas alrededor del momento de la muerte observadas en este segundo examen fueron severas y abarcaron especialmente el lateral derecho, base de cráneo, área posterior y fragmentación masiva en cara”.

Funeral de Julio César Mondragón. Foto: Somos el Medio

Funeral de Julio César Mondragón. Foto: Somos el Medio

Tras exponer sus argumentos, el EAAF pidió a la Procuraduría General de la República que se aboque a “la investigación de los delitos cometidos contra Julio César desde una perspectiva integral que evite la mayor fragmentación de la indagatoria, lo que conllevaría a analizar el futuro y la solidez de la acusación que se sostiene en el proceso penal que se sigue ante un juzgado local en Iguala por estos hechos”.

Ayer en la revelación del peritaje de la muerte de Julio César Mondragón, la CNDH afirmó que había sido revisado en varias reuniones de trabajo por el grupo de especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y la Procuraduría General de la República (PGR), quienes inclusive reconsideraron y modificaron sus primeros resultados.

De acuerdo con la CNDH, el EAAF no discrepó con las conclusiones presentadas por los peritos del organismo:

“El EAAF, finalmente concluyó que las lesiones en cara y cuello fueron resultado de la intrusión de la fauna, con imposibilidad fáctica de demostrar que en dos puntos a cada lado de la base del cuello, el borde pudiera ser consecuente a la utilización de un instrumento cortante en la etapa post mortem, con lo que, en esencia, no discreparía de las conclusiones de la CNDH”.

Retrato del normalista Julio César Mondragón.

Retrato del normalista Julio César Mondragón.

Por su parte, los peritos de la PGR basados en conceptos antropológicos y de medicina forense, dictaminaron que “las lesiones en cara y cuello de Julio César Mondragón se debieron a una acción mixta (de fauna depredadora y humana) en etapa ante mortem”, lo que según los peritos de la CNDH es inexacto.

Julio César Mondragón fue una de las seis personas asesinadas en la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, donde desaparecieron también 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.