Por: JA

25 de abril de 2015. De un censo de 400 habitantes de Iguala reportados como desaparecidos desde 2008, el grupo “Familiares en búsqueda”, que todos los domingos sube a las montañas cercanas para detectar fosas clandestinas, ha localizado 75 cadáveres, de los cuáles, sin embargo, únicamente dos fueron identificados como vecinos de esa ciudad.

“Los demás eran de fuera”, explicaron miembros de ese grupo, en una conferencia que ofrecieron en el Museo de la Memoria Indómita, calle Regina número 66, México DF.

En una tumba apareció la credencial de una jovencita del estado de México, pero no su cuerpo. Afortunadamente, la PGR descubrió que está viva.

Entre los 75 restos humanos hallados en esos sepulcros clandestinos, uno era el de un misionero africano, al parecer de Nigeria, que predicaba en la región, y otro de un aventurero de Estados Unidos, que había llegado a México en motocicleta, de paso hacia Rio de Janeiro, antes del mundial de futbol Brasil 2014.

Un representante de “Familiares en búsqueda” dijo que las 400 denuncias de desaparición forzadas presentadas hasta el momento, equivalen aproximadamente a 40 por ciento del total de personas que un día salieron de su casa y no se volvió a saber de ellas. “Lo que pasa es que sus familiares no denuncian porque tienen miedo”, recalcó.

¿Dónde están los desaparecidos de Iguala? Si de los 75 cuerpos desenterrados sólo dos eran de habitantes de la ciudad, y dos más de extranjeros, ¿de dónde procedían los 71 restantes? ¿Y dónde están los 398 que todavía faltan? ¿Y los otros 600 que no han sido denunciados por sus seres queridos?

Fosas clandestinas en Iguala. Foto: Ivelín Meza

Fosas clandestinas en Iguala. Foto: Ivelín Meza

María, una de las activistas del grupo, tiene cuatro hijos desaparecidos, pero de acuerdo con la información que ha logrado reunir, sabe que “a dos se los llevaron a Veracruz y a dos en Michoacán”, por lo que viaja permanentemente entre ambos estados, cuando su salud, cada vez más quebrantada, se lo permite.

“Nuestro mayor problema es la pobreza. En el grupo hay madres de familia que buscan a su esposo, pero tienen que alimentar a sus hijos, y entonces o trabajan para darles de comer, o suben al monte a rastrear fosas“, explicó otra mujer durante la conferencia en la casa museo que fundó doña Rosario Ibarra de Piedra.

Sin vínculos con los movimientos populares del estado de Guerrero, que se oponen a las elecciones del 7 de junio, tema que a “Familiares en búsqueda” no les interesa, el grupo trabaja con apoyo psicológico de la PGR y cuenta con protección de la Gendarmería, que a su vez depende de la Policía Federal.

Cada domingo, antes de subir al monte, informan a la Gendarmería dónde van a estar buscando tumbas. Así, los uniformados establecen un cerco alrededor de ellos para protegerlos.

“Esta medida la pedimos porque antes, en dos veces, trataron de emboscarnos”, contó un hombre que también tiene cuatro desaparecidos en su familia. “Primero se llevaron a dos de mis hermanos y nos hablaron para pedir rescate. Otros dos hermanos fueron a llevar el dinero y tampoco regresaron, explicó.

Fosas clandestinas en Iguala. Foto: Ivelín Meza

Fosas clandestinas en Iguala. Foto: Ivelín Meza

¿Qué hace la PGR, además de dar apoyo psicológico y protección física? “Creemos que nada”, confesó una mujer. “A mi esposo no lo desaparecieron: lo secuestraron. Él era militar en retiro y policía municipal en activo. Además estaba estudiando la carrera de derecho. Una mañana se fue a la universidad y todavía no regresa, pero yo sé que está vivo.”

– ¿Por qué cree que está vivo?

Dos meses después habló a la casa, nada más oí su voz, no le dejaron hablar más de cuarenta segundos. Nosotros tenemos el número de ese teléfono y se lo dimos a la PGR, pero no hicieron nada. El otro día mi hermana habló a ese número y una niña dijo: ya no nos molesten, mi papá ya no se dedica a eso.

En Iguala, como en el resto del país, narcotraficantes, soldados, marinos, policías federales y municipales, trabajan para los cárteles de la droga, secuestran, desaparecen personas o las asesinan y entierran clandestinamente, empleando para tan diversas tareas a veces el uniforme de servicio, a veces ropa de civil.

Son la base del narcoestado que gobiernan los partidos del Pacto contra México, la oligarquía que se adueñó de todo pero no paga impuestos y la camarilla de políticos corruptos e ineptos que sostiene a Enrique Peña Nieto.