Hace dos meses algunos integrantes del PRD presentaron Futuro 21, una organización política que busca “contener la peligrosa deriva populista del actual régimen”. Posteriormente, el sábado pasado, organizaron su primera asamblea nacional en donde participaron personajes como Gabriel Quadri, José Narro, Jesús Ortega, Fernando Belaunzarán, Miguel Ángel Mancera, Jesús Zambrano, Rafael Acosta, Rubén Aguilar y Purificación Carpinteyro.

Uno de los objetivos de Futuro 21 es que el PRD ponga a disposición su registro para que puedan contender en las elecciones de 2021. Sin embargo, más allá del discurso gallardo y renovador, la organización ha fracasado desde su origen.

En primer lugar, la mayoría de sus integrantes son perfiles con pocas o nulas victorias en sus trayectorias. En sus nombres llevan la derrota. Por mencionar algunos ejemplos: Quadri, Belaunzarán y Purificación perdieron en sus últimas contiendas. Rubén Aguilar ha sobrevivido políticamente gracias a su cercanía con el poder. José Narro ni siquiera pudo ganar la interna del PRI y los Chuchos únicamente están administrando el cascaron que significa el PRD. Como se dice en la jerga política, son cartuchos quemados.

Por otra parte, que Futuro 21 pretenda obtener el registro del PRD para poder participar en las elecciones nos habla de una organización sin capacidad para construir o articular una base social. Buscan ser el contrapeso de Morena sin estructura territorial. Mediante desplegados, tuitazos, columnistas a modo e intentado capitalizar los errores del actual gobierno buscan disputar el sentido común del electorado.

Sin embargo, para ganarle a Morena se necesita mucho más que estrategias a nivel de aire. En principio se necesita un discurso articulado, anclado en un posicionamiento ideológico claro. Lo cual, Futuro 21 no lo tiene ni lo tendrá. Su problema es de origen.

El hecho de que sus principales liderazgos emanen de distintas posturas políticas será su principal obstáculo, ya que los llevará a construir una mezcla ideológica traducida en una batería de propuestas sensacionalistas, cacha votos. Es decir, como las propuestas del Bronco pero sin la barbaridad de cortar las manos o como las propuestas del Verde Ecologista, pero sin pena de muerte.

Fracasada marcha contra AMLO convocada por Futuro 21.

Otro de sus problemas es el liderazgo. Futuro 21 es una organización compuesta principalmente por personalidades, personajes acostumbrados a imponerse. Esto generará conflictos internos a la hora de tomar decisiones, a la hora de repartirse los castillos de arena.

Dentro del ecosistema de partidos políticos, Futuro 21 no representa una alternativa. De lado derecho se encuentra el PAN y tal vez el partido de los Zavala-Calderón. En el centro y aunque agonizando, todavía respira el PRI. En la izquierda está Morena, acaparando esa posición. Y, por si fuera poco, hay una serie de propuestas que están buscando convertirse en partido. Por ejemplo, está el de Elba Esther y el de los evangélicos, haciendo lo que Futuro 21 no hace: trabajo de base.

Finalmente, siendo Futuro 21 una organización sin estructura ni liderazgos capaces de movilizar votos, su disputa real no será contra Morena. Será contra sí mismos. En el mejor de los casos su éxito será sobrevivir y salvar del precipicio a lo que queda del PRD. Lo cual está muy lejos de hacerle sombra a López Obrador.