El fraude con la expedición de facturas falsas creció en el sexenio de Enrique Peña Nieto 31 veces, y ocasionó un desfalco por 354 mil 512 millones de pesos, lo que representa el 1.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

La titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) Margarita Ríos-Farjat, reveló esta mañana que por medio de distintos mecanismos, unas 8 mil 204 empresas “factureras” han defraudado al fisco nacional y el problema, al igual que el huachicol, estalló con Peña Nieto.

“Llevamos a cabo revisiones y encontramos que se estaban creando empresas. Encontramos a poco menos de media docena de funcionarios creando empresas sin soporte documental, fantasmas. Esto es presunto todo, no somos una autoridad penal. Estamos preparando el paso siguiente respecto a eso”, afirmó la funcionaria.

De acuerdo con Ríos-Farjat, de 2014 a 2019, creció 31 veces el número de empresas defraudadoras. En ese periodo se detectaron 8 millones 827 mil 390 facturas falsas. El monto de las operaciones se estima en un mil 611 mil millones 418 mil pesos.

“La factura puede referirse a cosas, cifras de dinero nunca pagadas. Cuando el dinero no existe, se paga una factura por evasión fiscal y cuando el dinero sí existió, es por evasión fiscal y lavado de dinero”, explicó Ríos Farjat.

Agregó: “Un señor crea facturas simuladas y tiene la capacidad de contar con los atributos de una factura, la vende. ¿A quién se la vende? A una empresa que utiliza facturas simuladas. Las empresas compran las facturas y el fisco pierde”.

Ríos-Farjat precisó que a partir de junio de 2019 se han presentado 23 denuncias penales contra algunas empresas ante la Fiscalía General de la República, entre las cuales hay algunas que el SAT identifica que se usaron para el desvío de recursos públicos.

Además, identificaron funcionarios que estaban creando empresas fantasma por lo que fueron separados del cargo.

La funcionaria comentó que las empresas dedicadas a vender facturas falsas han aumentado exponencialmente en los últimos años y han ido sofisticando sus transacciones simuladas. Unas de sus caracerísticas es que no se localizan en el domicilio fiscal, o después de un tiempo lo desocupan sin dar aviso.

Comparten domicilio fiscal con otros contribuyentes, generalmente en zonas marginadas, virtuales o ficticias. Sus socios no cuentan con recursos económicos, no declaran, son ilocalizables, habitan en zonas marginadas o fueron empleados. Abren cuentas bancarias y las cancelan pronto. Presentan altos montos de facturación y pocos o nulos gastos.

Captura de pantalla de transmisión de la conferencia.

Andrés Manuel López Obrador destacó que el tráfico de facturas “es una gran tranza” que se permitió en la época neoliberal, el cual causa la evasión de miles de millones de pesos, por lo que van a poner orden en el tema.

En ese sentido, destacó que ya existe una iniciativa de ley para que la emisión de facturas de operaciones simuladas o inexistentes se convierta en un delito grave, y no alcancen fianza quienes cometan estos delitos.

En la presentación de dicha información, precisó que 60 por ciento de las EFOS (Empresas que Facturan Operaciones Simuladas) se encuentran en la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Guerrero y Puebla.

Infografía del Gobierno de la República.

Después de hacer la revisión de los datos de las empresas con presuntas facturas simuladas, se realizaron 150 operativos el pasado 20 de junio, 48 de ellos en la capital del país, 32 en Jalisco, 19 en Nuevo León, ocho en el Estado de México, por mencionar algunos.