Aunque aún faltan un poco más de dos semanas para que tome posesión como Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ya ha dejado ver lo que se puede esperar con la puesta en marcha de la Cuarta Transformación que traerá al país.

Entre los cambios que formaron parte de sus promesas de campaña y que hoy ya son un hecho se encuentran:

Cancelación del NAIM

Tal y como lo prometió durante su campaña, del 25 al 28 de octubre López Obrador convocó a los mexicanos a una votación para decidir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Así, la mayoría de los votantes eligió la cancelación del proyecto en Texcoco.

La opción ganadora fue la de habilitar la Base Militar de Santa Lucía, construirle dos pistas adicionales y rehabilitar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Se promete que este proyecto tendrá un costo de 70 mil 342 millones de pesos, es decir, cerca de 215 mil millones de pesos menos que lo que se contemplaba en Texcoco.

Vista aérea de las obras del NAIM. Foto: Especial.

Se estima que el plan de Santa Lucía quede listo para el 2022 y que, en total, tomando en cuenta también la rehabilitación que se se hará al aeropuerto Adolfo López Mateos, en Toluca, se cuente con seis pistas en los tres distintos aeropuertos, con la capacidad de dar servicio a cerca de 100 millones de pasajeros a largo plazo.

Adiós a la pensión de los expresidentes

El pasado 5 de noviembre fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos, la cual establece que ya no habrá pago de jubilaciones para los expresidentes mexicanos.

El expresidente Vicente Fox tuvo que resignarse a quedarse sin pensión. Foto: Especial

El artículo décimo estipula que no se concederán ni cubrirán jubilaciones, pensiones o haberes de retiro que no estén asignados por la ley y señala que dichas prestaciones sólo podrán pagarse cuando estén expresamente asignadas por una ley o decreto legislativo, o bien, cuando estén señaladas en contrato colectivo o condiciones generales de trabajo.

Disminución a los salarios

La Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos también estableció que ningún servidor público podrá tener un sueldo mayor al establecido para el presidente.

“Ningún servidor público recibe una remuneración o retribución por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión mayor a la establecida para el Presidente de la República en el Presupuesto de Egresos de la Federación”, indica el texto publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Según plantea el nuevo plan de austeridad, la mayor disminución de salarios brutos será para los secretarios, quienes pasarán de recibir 211 mil pesos mensuales brutos a 105 mil; los sueldos de los subsecretarios irán de 200 a 100 mil pesos.

Tras darse a conocer esta noticia, muchos funcionarios de órganos autónomos como el Instituto Nacional Electoral (INE) o el Banco de México han optado por solicitar su retiro temprano.

Los cambios que vienen

Además, el cambio de gobierno también ha anunciado varios cambios que no tardan en echarse a andar. Algunos de ellos son:

La alta burocracia

El pasado 19 de octubre, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, presentó una iniciativa para comenzar con el recorte en la alta burocracia.

Con una reforma en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal se plantea compactar plazas de confianza y eliminar las oficialías mayores, así como las direcciones adjuntas de las secretarías de Estado.

Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados.

La iniciativa propone dejar únicamente las oficialías mayores de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina, además de revisar las funciones de 2 mil 300 delegaciones y subdelegaciones, con la finalidad de suprimir “aquellas cuya presencia no se considere útil y resulte onerosa”.

Por su parte, el anuncio de la eliminación de delegaciones en los estados para nombrar a un “superdelegado” ha sido criticado por los gobiernos estatales, quienes lo consideran una posible violación al federalismo, e indicaron que habría una gran concentración de poder en una sola persona.

Al respecto, el historiador y analista, Carlos Bravo dijo que “no basta con que quieras hacer cosas buenas, hay que hacerlas bien. Y el problema con este tipo de propuestas es que fácilmente se pueden prestar a abusos, por muy bien intencionados que sean”.

La venta del avión presidencial

Varias veces durante su campaña a la presidencia, López Obrador repitió que vendería el avión presidencial por tratarse de un “lujo innecesario”.

La aeronave, llamada “José María Morelos y Pavón” es un Boeing 787-8 que fue estrenado en 2016 y tuvo un costo de 2 mil 952 millones de pesos, mismos que serán cubiertos en un lapso de 15 años. Además, se sabe que su mantenimiento es muy caro, pues cuesta 500 millones de pesos cada año.

Al respecto, López Obrador indicó que en diciembre emitirá la licitación correspondiente para los posibles compradores.

Y no sólo eso, sino que el pasado 6 de noviembre, el empresario y presidente de GBS Air Enterprises, Gustavo Jiménez-Pons, visitó al tabasqueño en su casa de transición para ofrecerle comprar el avión por mil 900 millones de pesos, con la garantía de que si al final del mandato desean readquirirlo, el precio será el mismo.

Los Pinos para el pueblo

El presidente electo también ha asegurado en múltiples ocasiones que las 60 hectáreas de la Residencia Oficial de Los Pinos pasarán a ser parte del Bosque de Chapultepec y serán para el disfrute del pueblo.

La residencia Miguel Alemán es la casa principal de Los Pinos. Foto: internet

El pasado 9 de noviembre dijo que aún no ha definido si al iniciar su gobierno él habitará en una parte del Palacio Nacional, desde donde trabajará, o si rentará una casa entre éste y la próxima escuela de su hijo menor, Jesús Ernesto. Lo único que es seguro es que no vivirá en Los Pinos.