En marzo de 2010, el Gobierno federal -en ese entonces encabezado por Felipe Calderón- anunció la muerte de dos supuestos sicarios armados hasta los dientes a manos del ejército mexicano, en la ciudad de Monterrey.

La realidad es que sí, el ejército mexicano disparó contra los dos hombres, pero no eran sicarios ni estaban armados, sino que eran estudiantes de posgrado en el Tecnológico de Monterrey. Los militares manipularon la escena del crimen para hacerlos pasar como delincuentes que previamente los habían atacado.

El documental “Hasta los dientes”, de Alberto Arnaut, retoma esta historia y denuncia cómo, a ocho años del incidente, el caso sigue sin entregar justicia a los familiares de Javier Francisco Arredondo y Jorge Antonio Mercado Alonso, de 25 y 24 años respectivamente.

La película se centra en la investigación que se hizo en varias instancias con la intención de revelar las mentiras dichas por el gobierno, el Ejército e incluso la universidad y así poder “limpiar el nombre de Jorge y Javier, contar su historia de vida y que las personas sepan quiénes eran”.

A lo largo de 108 minutos se puede conocer quiénes eran Jorge y Javier, desde su vida familiar y de excelencia académica, hasta el momento en que fueron asesinados; la lucha que familiares y amigos han tenido que enfrentar ante las autoridades y la impunidad del Ejército en manos del general Cuauhtémoc Antunez Pérez, quien fue secretario de Seguridad Pública en Nuevo León en el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.

El documental formó parte del festival Ambulante, y ahora llega a algunas -pocas- salas de cine del país como parte de la Fiesta del Cine Mexicano. Por este motivo, podrá ser vista hasta el próximo 13 de septiembre, en salas tanto de Cinépolis como de Cinemex a un precio de 20 pesos.

Del dolor a la fuerza para hacer justicia

En la presentación del documental, Rosa Mercado, la madre de Jorge Antonio Mercado Alonso, explicó las irregularidades que han tenido que lidiar en la investigación del asesinato de su hijo durante estos ocho años.

“Cuando estaba en averiguación previa sí batallamos bastante, como que tenían el caso cerrado. Gracias a la Asamblea Estudiantil del Tecnológico y al movimiento Todos somos Jorge y Javier, se volvió a abrir el caso. Pedimos citas, no nos las daban. Si vamos, no nos atienden, no es la respuesta que merecemos como víctimas. En las leyes está escrito que las víctimas tenemos muchos derechos y nada”, dijo.

Los padres de los jóvenes han tenido que sobrellevar las anomalías  y un nulo acompañamiento por parte de las autoridades, por lo que exigen “justicia conforme a derecho, y sobretodo limpiar el nombre de Jorge y Javier, que lo vemos muy injusto, porque siendo dos estudiantes de excelencia hayan caído como dos sicarios armados hasta los dientes”, dijo la señora Mercado.

Los padres de Jorge y Javier no han parado de exigir justicia por el asesinato de sus hijos.

La madre de Jorge también explicó que el dolor de perder a su hijo se convirtió en fuerza para hacer justicia.

“Duré años pensando que había sido un error, pensando que había sido fuego cruzado, hasta que un abogado me dijo: señora, usted debe conocer la verdad para que pueda luchar”, indicó.

Añadió que luego de leer el expediente de Jorge se dio cuenta de la verdad, que el asesinato no había sido un error, que no había sido víctima de un fuego cruzado.

“No encuentro un adjetivo para decir qué fue lo que hicieron con ellos, porque asesinato no es nada, ahí fue donde Dios me dijo ‘lucha y sé valiente’, y si estoy aquí es gracias a él”, señaló.

Por su parte, el director Alberto Arnaut indicó que mediante la reconstrucción de los hechos y la presentación de nuevas imágenes de lo ocurrido, se pretende hacer una denuncia que contribuya a la búsqueda de justicia por el asesinato de los dos estudiantes.

El cineasta Alberto Arnaut, director de “Hasta los Dientes”.

“Queremos que la autoridad finalmente diga, principalmente de parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que no se trataba de sicarios, sino de estudiantes, porque no ha dicho públicamente eso. Todavía hay dudas en la sociedad porque las autoridades no han contribuido ni han querido ayudar a limpiar los nombres de Jorge y Javier”, explicó Arnaut.

La inquietud del cineasta por contar este caso fue porque él conocía a Javier Francisco desde su infancia, pues habían convivido en Todos Santos, Baja California Sur. “Él era del pueblo de mi papá, cuando iba a visitar a mi abuela conviví con él, era más o menos de mi edad. Al pueblo de Todos Santos le indignó muchísimo el asesinato”, indicó.

Una tragedia parte de la Guerra contra el narco

Durante el Gobierno de Felipe Calderón y su llamada “Guerra contra el narco”, México se vio envuelto en una oleada de inseguridad donde los enfrentamientos entre el ejército y el crimen organizado en distintas partes del país dejaron miles de víctimas inocentes, a veces como consecuencia del fuego cruzado o por el abuso de los militares.

Tal fue el caso de Jorge y Javier, quienes en la noche del 19 de marzo fueron víctimas de un enfrentamiento en las inmediaciones de su universidad, el Tecnológico de Monterrey, en el cruce de las avenidas Eugenio Garza Sada y Luis Elizondo, en la capital de Nuevo León.

La primera versión entregada por los militares fue que dos sicarios que estaban armados hasta los dientes habían muerto al exterior del campus. El ejército tomó la zona y realizó su tarea correspondiente, pero poco a poco la verdad fue saliendo a la luz: no eran narcotraficantes, sino alumnos de posgrado que habían sido asesinados.

De hecho, en agosto de 2010, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) concluyó que ambos jóvenes no habían muerto instantáneamente a causa del fuego cruzado, sino que fueron golpeados en el rostro antes de morir, e incluso Jorge había recibido dos disparos a menos de un metro de distancia.

La CNDH también reportó que los cadáveres habían sido movidos, se les habían plantado armas, habían desaparecido sus credenciales de alumnos del TEC y una cámara de vigilancia de la universidad privada había sido destruida, pues registró las atrocidades cometidas por los militares. 

De acuerdo con el reporte militar, la noche del incidente la unidad móvil Néctar Urbano 4 se cruzó en la avenida Constitución con una camioneta sospechosa a la que le hizo el alto que emprendió la fuga, hasta llegar a Garza Sada a la altura de Luis Elizondo, justo en frente de la universidad, debajo de un puente.

Ahí, militares y hombres armados tuvieron un intenso enfrentamiento, donde incluso arribaron más vehículos en apoyo a los delincuentes. Incluso, un reporte de la CNDH indica que al lugar llegó una camioneta, supuestamente de la policía estatal que ayudó a escapar a dos de los agresores originales. Esa noche no hubo un solo detenido.

No obstante, Jorge y Javier, quienes se habían quedado a estudiar hasta tarde, fueron víctimas del enfrentamiento y, posteriormente, se intentó hacerlos pasar por los criminales. De acuerdo con la narración de los guardias de seguridad que se encontraban en el momento de los hechos, así como de expertos, se detalla cómo es que ocurrieron la manipulación de los cuerpos, se les sembraron armas, se les golpeó y se les disparó el tiro de gracia.

Fragmentos de un video grabado por una de las cámaras de seguridad fueron transmitidos en las televisoras. En ellos se ve cómo los estudiantes salen de la escuela y luego uno de ellos regresó a la institución. Pero ese video es sólo un fragmento, en Hasta los Dientes se puede ver el material completo, inédito.

“El material que tenemos es el material que regresó la Sedena (…) al día siguiente que fueron los hechos van al Tecnológico de Monterrey y piden las citas de esa cámara de seguridad, se los llevan. El Tecnológico, según sus declaraciones, se queda sin ninguna copia, entonces ese material está resguardado en la Sedena durante muchos meses, después la PGR y la CNDH le piden a la Sedena que regrese ese material y lo regresa”, explicó Arnaut.

Además, el cineasta expresó que él no está de acuerdo en considerar que Jorge y Javier estaban en el lugar equivocado:

“Yo creo que estaban donde debían estar, que es en su escuela estudiando; quien creo que estaba en el lugar equivocado es el ejército (…) ¿quién es el responsable fundamental de esto? Yo no creo que sea el TEC de Monterrey, creo que es la Sedena; creo que es Felipe Calderón por su política de guerra, pero sí creo que en algún momento dado el Tec de Monterrey se convirtió en cómplice al ayudar en cubrir lo que había hecho el ejército ese día”.

De hecho, a la mañana siguiente de lo sucedido, las clases continuaron en el campus como si nada hubiera pasado. Una de las escenas del documental, muestra a un estudiante de la universidad narrando cómo fue llegar ahí al día siguiente y, a pesar de las evidencias, todos prefirieron ignorar lo que había ocurrido.

“Yo tenía clase más o menos por ahí de las 9, yo tengo muy guardada la imagen que cuando llegué, que era temprano todavía, vi al guardia con una manguera lavando la sangre y él me dijo ‘pásele joven, no pasa nada’”, comenta el alumno.