Según el hijo de Ismael El Mayo Zambada, Vicente Zambada Niebla, en 2007, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y en 2001, el coronel encargado de la seguridad personal del entonces presidente de México, Vicente Fox Quesada, estaban en la nómina de los capos sinaloenses de la droga.

En el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán Loera en Nueva York, Vicente Zambada declaró que el general en activo en tiempo de Vicente Fox, Humberto Eduardo Antimo Miranda, visitó a su padre y le planteó una alianza para luchar contra otros capos (como los Carriño Fuentes, los Beltrán Leyva y los Zetas) en una reunión que duró alrededor de cinco horas. De ese encuentro, al general se le entregaron 50 mil dólares, cantidad que serían la suma mensual que recibiría. A cambio se comprometió a informar de los operativos en contra de ellos, tanto de los capos enemigos como de dependencias del gobierno.

El hijo del Mayo Zambada, también conocido como El Vicentillo, indicó también que Marco Antonio de León Adams, identificado como el “coronel Adams” y que fungía como el “encargado de seguridad del presidente Fox” en 2001, tenía contacto con su padre y le pasaba información. También a él se le pagaba una cantidad de dinero por sus servicios.

Esta declaración de Vicente Zambada se da en la audiencia 22 (en la séptima semana) del juicio contra El Chapo Guzmán. El Vicentillo fue capturado en 2009 en la Ciudad de México, y poco después fue trasladado a Estados Unidos. A cambio de reducción de condena, signó un paco de cooperación, en el que entregó 1.4 mil millones de dólares de su fortuna al gobierno estadounidense.

El Vicentillo indicó que su padre y El Chapo Guzmán tenían una amplia red de corrupción de policías federales, judiciales, elementos estatales y municipales para ganar “protección”, y que en eso, solamente en Sinaloa, se gastaban alrededor de un millón de dólares al mes. Este sistema también lo aplicaban en otras entidades, con costos más o menos parecidos.

En el juicio, El Vicentillo se encontró con El Chapo. Intentó saludarlo con una sonrisa, pero éste, vestido con traje azul marino, evitó intercambiar sonrisas.