En los últimos días se han difundido en las redes sociales una serie de videos en los que un grupo de hombres con armas largas, presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, repartían despensas en el municipio de Zapopan. La simple descripción de estos sucesos es escandalosa por sí misma.

Lo primero que se observa en estos videos es lo obvio, la ausencia del Estado en distintos niveles. Por un lado no hay seguridad pública y por otro, hay una demanda de bienes para satisfacer las necesidades básicas. No olvidemos que las personas armadas están repartiendo comida. Además, esta ausencia del Estado se observó en la comunicación de las autoridades del municipio de Zapopan y del Gobierno de Jalisco.

Ni Enrique Alfaro ni Pablo Lemus se pronunciaron. ¿Acaso una situación de esta magnitud no ameritaba un posicionamiento público? ¿Por qué el gobernador no dijo nada ni se manifestó en contra de las personas armadas o en contra de quienes recibían las despensas sin cubrebocas? Así como lo hace cuando regaña e insulta a la gente.

El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. Foto: Especial

El silencio de Enrique Alfaro no pasó desapercibido, desde hace semanas nos ha acostumbrado a sus múltiples entrevistas y a su despliegue de videos para promocionarse políticamente.

Lo único que vimos fue un escueto comunicado que ni siquiera apareció en las cuentas oficiales de Lemus ni de Alfaro. Como si no quisieran que se difundiera. En este documento, la Coordinación de Seguridad del Gobierno de Jalisco dijo que se trataban de “puestas en escena” y “acciones de propaganda de grupos delincuenciales” para confundir a la población y generar miedo entre la ciudadanía. Sin embargo, esta declaración no se sostiene.

Al observar los videos no exista tal puesta en escena, nadie está escenificando nada. Hay mujeres, niños y niñas, así como personas de la tercera edad recibiendo despensas. Tampoco hay confusión, las personas toman con mucha seguridad las bolsas de comida y agradecen el regalo. Y mucho menos hay miedo, ya que uno de los videos se observa una gran fila de personas que se quedaron esperando otra entrega de despensas en el mercado de la Constitución.

Asimismo, estos hechos no “son un resultado a la reacción que las autoridades han obtenido en las última semanas”, como las autoridades han señalado. En Jalisco ya se sabe cómo reacciona el cártel local cuando afectan sus intereses. Primero bloquean una calle o incendian un camión antes de salir a regalar despensas.

En todo caso, para explicar la reacción del cártel debemos atender al contexto y a la propia lógica de la organización. Ya que esta pandemia también ha generado un impacto económico en la demanda y trasiego de la droga. Se han debilitado sus finanzas. Ante eso, los cárteles deben reagruparse, buscar nuevas opciones para generar dinero y fortalecer su base social. Son organizaciones que necesitan legitimarse y dependen del apoyo de la población pues este último es una especie de barrera simbólica de protección.

Además, en un escenario de crisis y constantes disputas entre los cárteles, deben mostrar músculo frente a sus competidores y revelar quién controla el territorio. En un momento como el actual en el que el gobierno local ha mostrado debilidad institucional, los cárteles también deben exponer su fuerza y capacidad para entregar alimentos.

¿Será por eso que después de los videos, el Gobierno de Jalisco estuvo promocionando en sus redes los 53 mil apoyos económicos para mitigar esta crisis económica? ¿Acaso quieren solventar ese vacío que está ocupando el cártel local?

Las preguntas son muchas, veremos cómo se desarrolla este complejísimo fenómeno que está ocurriendo en distintas ciudades del país.