Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Polemon | 25 junio, 2018

Scroll to top

Top

Un comentario

El futbol, ¿opio del pueblo? Esto pensaba Galeano

El futbol, ¿opio del pueblo? Esto pensaba Galeano

14 de junio de 2018. Se inaugura el Mundial de Rusia 2018. comienza “la fiebre” por el fútbol: quién gana, quién pierde, qué nación es la más potente. El escritor uruguayo Eduardo Galeano (1949-2015), cuando chico, quiso ser futbolista, meter muchos goles, ser campeón de todo. Pero el talento no le permitió llegar muy lejos. Se hizo escritor y entre los documentos que nos dejó, están los que tratan sobre el fútbol. Verdaderas joyas.

Esta es la primera entrega de una serie de textos que publicaremos a lo largo del mundial, incluidos en sus libros Cerrado por fútbol y El fútbol a sol y sombra. 

¿El Opio de los pueblos?

Por: Eduardo Galeano*

En 1880, en Londres, Rudyard Kipling se burló del fútbol y de «las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan». Un siglo después, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil: dictó unas conferencias sobre el tema de la inmortalidad el mismo día, y a la misma hora, en que la selección argentina estaba disputando su primer partido en Mundial del 78.

El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con os pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.

En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.

Cuando el fútbol dejó de ser cosa de ingleses y de ricos, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.

Sin embargo, el club Argentinos Juniors nació llamándose Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo, no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron al fútbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsci, que elogió «este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre».

*Texto publicado originalmente en el libro El fútbol a sol y a sombra

Comentarios

  1. Andrés Yáñez

    Sin conocer, de mi parte, lo que haya dicho el enorme Galeano respecto del fútbol, ni otros escritores y pensadores de reconocida sapiencia, como él, en lo personal considero que este deporte- cuando es visto como tal, y no como lo ven sus mercantilizados manipuladores beneficiarios- es grato, se disfruta al practicarlo, el pero viene cuando se aplica como un efectivo y eficaz medio de enajenación patriotera de la masa.

    Cuando se le hace creer a sus seguidores que el prestigio- y, lo peor, el honor de la patria- depende de los botines de un jugador. En ese sentido, mi posición es anti fútbol!!!

Enviar un comentario