Por: Harold Folder*

30 de mayo de 2015. Tenía sólo 21 años cuando viajó a México para conocer la revolución de los zapatistas chiapanecos, un proceso que hoy considera “fallido”, en la medida que “no cuajó”. Estuvo en las comunidades indígenas, observó la estrategia mediática de Marcos, atendió el discurso contra los partidos políticos y la vía electoral y siguió adelante.

Hoy sostiene: “La única esperanza de los pueblos es el Estado”. No le falta razón: si el neoliberalismo arrasó con los Estados nacionales para otorgar máximos beneficios a los mercados internacionales, las pésimas condiciones de vida a las que este proceso arrojó a millones de personas, lo llevan a concluir que se debe reconstruir el Estado y aplicar nuevas políticas públicas.

Durante una rueda de prensa que ofreció en Madrid, luego de las elecciones municipales y autonómicas del domingo pasado en España, Pablo Iglesias Turrión, máximo dirigente de Podemos, valoró en estos términos el resultado de los comicios: “Tenemos dos lecturas”, aseguró y procedió a explicarlas.

El dirigente de la naciente fuerza política española Podemos, en su cubículo en la Universidad Complutense, mientras redactaba un discurso para un mitin / FOTO: Harold Folder

El dirigente de la naciente fuerza política española Podemos, en su cubículo en la Universidad Complutense, mientras redactaba un discurso para un mitin / FOTO: Harold Folder

“La primera es que las locomotoras del cambio político son las ciudades“, dijo, y puso como ejemplos Barcelona –donde el triunfo se lo llevó arrolladoramente Ada Colau, una joven activista ciudadana que se opuso a los desalojos de inquilinos que ya no podían pagar el alquiler– y Madrid –donde la jueza Manuela Carmena, de 73 años, necesita sólo tres votos del Partido Socialista para sacar de la alcaldía a la ultra derechista Esperanza Aguirre, del Partido Popular.

Sin dejar de mencionar otras victorias en zonas urbanas de las Canarias, Asturias y Aragón, agregó que su segunda lectura dice que las elecciones mostraron el “declive progresivo del bipartidismo”, pues los resultados obtenidos por el PP y el PSOE “son los peores desde la transición” (del franquismo a la monarquía parlamentaria), y advirtió que “Podemos no puede ser un partido más, debemos seguir apostando al protagonismo de la ciudadanía”.

Una de las más atractivas ventajas del sistema parlamentario es que las fuerzas políticas deben establecer acuerdos entre sí para formar mayorías que permitan definir quiénes tendrán la batuta de la orquesta. Y con este fin ineludible deben lograr pactos. Así que pactando con quien se deba pactar, anunció:

“Vamos a evitar que el Partido Popular gobierne las comunidades autonómicas donde no tiene mayoría absoluta. En el caso del Partido Socialista deberá dar un giro de 180 grados y asumir que las políticas de recortes han sido un desastre y aplicar tolerancia cero a la corrupción”.

Por lo demás, “Podemos no entrará a ningún gobierno encabezado por algún candidato del Partido Socialista”, lo que en resumidas cuentas ofrece las siguientes perspectivas: una fuerza política surgida hace poco más de un año alcanzó resultados más que satisfactorios y al romper el bipartidismo, algo que no se ha dado en ningún otro país de Europa, ha detonado “una verdadera revolución democrática”.

Pablo Iglesias, en las instalaciones del diario El País, en una entrevista donde se le cuestionó sobre el futuro de Podemos / FOTO: El País.

Pablo Iglesias, en las instalaciones del diario El País, durante una entrevista donde se le cuestionó sobre el futuro de Podemos / FOTO: El País.

Iglesias socialistas

Nacido en Madrid el 17 de octubre de 1978, hijo de la abogada laboral María Luisa Turrión, adherida a Comisiones Obreras, y del profesor de historia Francisco Javier Iglesias, que militó en el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), Pablo creció en Soria, entre lecturas de Verne y Salgari.

Nieto de Manuel Iglesias, un socialista que combatió en la guerra civil y fue condenado a muerte en 1939, aunque a última hora el juez le cambió la sentencia y lo mandó por años a la cárcel, Pablo se incorporó a las Juventudes Comunistas a los 14 años. En 2001 se graduó como licenciado en derecho con 7.3 de promedio y en 2004 como licenciado en Ciencia Política, en ambos casos, por la Universidad Complutense de Madrid, de donde surgieron casi todos los cuadros de Podemos.

En 2007 hizo su maestría en Cambridge, en el Centro de Estudios de América Latina, y en 2008 se doctoró, de nuevo en la Complutense, como politólogo. A la par de su carrera académica empezó a publicar artículos en revistas de papel y de internet, luego se convirtió en moderador de un programa de televisión y de ahí saltó al estrellato de la política española con un discurso renovador en muchos aspectos.

Durante la pasada campaña electoral dijo, en distintos debates, a quienes querían optar por el voto nulo:

Vivimos en un contexto en que todo está relacionado con las instituciones públicas. Que haya columpios en este parque depende de una institución pública, que recojan la basura, lo mismo.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, en un debate en los estudios de Televisión Española / FOTO: Televisión Española.

El joven líder de Podemos en un debate en los estudios de Televisión Española / FOTO: Televisión Española.

Quería, con estos sencillos ejemplos, ratificar su convicción de que los cambios sólo se pueden dar dentro de las estructuras del Estado. Al final, los que anularon su voto el domingo pasado en España no llegaron ni al 2 por ciento, mientras los votantes fueron en total 49.75 por ciento, una cota de participación 12 puntos más alta de la que se espera en los comicios mexicanos del próximo 7 de junio, donde Morena, otro partido de nuevo cuño, se medirá por primera vez contra los viejos institutos políticos de la dictadura neoliberal, emprendiendo un camino similar al de Podemos.

* Harold Folder nació en Batman, Kurdistán Turco, 1977. Reside entre Londres y Madrid. Sobrecargo de Iberia. Analista. Autor de Masa y tortilla. Colaborador exclusivo de la Agencia T. Derechos Reservados