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Polemon | 25 junio, 2018

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El efecto AMLO en el país: el tablero que se está moviendo

El efecto AMLO en el país: el tablero que se está moviendo

Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

6 de junio de 2018.- Ni el más optimista de los lopezobradoristas hubiera pensado que, a menos de un mes de las próximas elecciones presidenciales, Andrés Manuel andaría por arriba del 50% en las preferencias electorales.

Sí, había contextos que asomaban indicios claros: un hartazgo hacia el PRI y el PAN; la persistencia de un líder; la creación de un partido político con estructura; la necesidad de cambiar de forma radical el estado de cosas en el país.

Pero estos no garantizaban que Andrés Manuel estuviera tan alto en las encuestas, que lograra tanta empatía con la gente, y que la gente confiara en él, en su proyecto, en sus palabras.

AMLO en Tecamac. Foto: Especial

Incluso, a principios de este año, el efecto Andrés Manuel no se había sentido como ahora. Llegaba el tabasqueño sí, con ventaja, pero era una ventaja moderada. Amplia, pero tímida.

Hoy, a veintitantos días de la elección, la distancia existente entre Andrés Manuel y el segundo lugar es enorme. Irremontable de forma legal (es decir, sin un fraude de dimensiones gigantes).

Ahora bien, esa distancia ha impactado también en la elección de diputados y senadores, y en las elecciones locales.

AMLO en Apizaco. Foto: Especial

Cada día que pasa más gente está convencida de darle a Andrés Manuel no solamente la Presidencia, sino el control del Congreso de la Unión. Parece ser que la consigna de miles de mexicanos es: vamos a apostar por ti y te vamos a dar todos los instrumentos para que comiences a cambiar este país lo más rápidamente posible.

Eso explica que hoy, en ciertas encuestas, solamente Morena tenga más del 45% en la intención de voto para diputados federales y senadores.

El efecto Andrés Manuel es amplio, y está modificando lo que parecía inmodificable. En zonas donde Morena apenas tenía presencia, han variado las simpatías electorales. Gente que antes pensaba en votar “diferenciado”, al saber de AMLO, al escuchar a AMLO, al tener contacto con AMLO, ha comenzado a variar su intención de voto.

AMLO en Zacatelco. Foto: Especial

Muchos gobernadores del PRI y del PAN ahora están nerviosos: saben que la elección presidencial ya la tienen perdida, pero no quieren soltar su estado. Sus posiciones locales: diputados estatales, ayuntamientos, regidurías.

Hay zonas donde el efecto ha sido menor, pero aún ahí, el tablero se está moviendo.

Un ejemplo interesante es el de Jalisco. Hace seis meses, todo indicaba que Enrique Alfaro, ex alcalde de Guadalajara, y su partido, Movimiento Ciudadano, ganarían de forma abrumadora. Incluso el grupo de Alfaro le ofreció a Ricardo Anaya “su capital político” en la entidad. Se lo vendieron así al panista: “si ganas Jalisco, ganas el país”. Anaya aceptó gustoso, a cambio de muchas posiciones para los de Movimiento Ciudadano.

Ricardo Anaya y Enrique Alfaro. Foto: Especial

El caso es que Alfaro parecía que tendría una elección simple: ganaría casi todo. Se había dado el lujo de aliarse con Anaya y con el PAN a nivel nacional, pero había puesto de condición que, a nivel local, para no perder su discurso de “somos ciudadanos y somos diferentes”, iría solo como “naranja”. Eso sí, pidió a los demás partidos políticos de la alianza (PAN y PRD), que sacaran a candidatos grises al gobierno de Jalisco. La intención era simple: nadie debía hacerle sombra.

De Morena no se preocupaban. Hacía tres años no había conseguido el registro a nivel local, y aunque Andrés Manuel podía ser muy querido en la Ciudad de México y el sur del país, en Jalisco, pensaban los alfaristas, jamás iba a ser bien recibido.

Se equivocaron.

En las más recientes mediciones (hace casi un mes), Andrés Manuel tenía un 44% en la intención de voto en Jalisco, y en la circunscripción, casi el 50%. Es decir, el efecto AMLO ha sido muy fuerte en el Occidente del país. Los alfaristas no se la esperaban.

Carlos Lomelí con López Obrador. Foto: Especial

Pero la cuestión es que Enrique Alfaro, que pensaba que iría solo, en “caballo de hacienda”, hoy tiene competencia: el candidato de Morena al gobierno de Jalisco, Carlos Lomelí, rebasó ya al PRI y está en un claro segundo lugar. Y esa competencia no se la esperaban, y por ende, no han sabido cómo actuar ante ella.

Hoy, Alfaro ya no se observa confiado. Ya no se ve como el “me vale madres todo”. Ahora se preocupa, y hasta se toma la molestia de atacar a Andrés Manuel y al propio Carlos Lomelí. ¿El puntero atacando al segundo lugar?

En el caso de Jalisco, lo peor para Enrique Alfaro es que se alió con el PAN y con Ricardo Anaya a nivel federal, así que no solamente está siendo afectado por el efecto AMLO, sino que está recibiendo los negativos de Anaya, que cada vez son más.

Carlos Lomelí con López Obrador. Foto: Especial

Jalisco es un ejemplo que muestra lo que ha significado del efecto Andrés Manuel en prácticamente todas las entidades del país: la simpatía que ha despertado el tabasqueño no solamente lo ha beneficiado a él, sino también a Morena y a los candidatos que compiten en esta elección por dicho partido.

Y por eso mucha gente que pensaba que tenía “su coto de poder” seguro, hoy anda presionada. Nerviosa. Muy nerviosa.

Comentarios

  1. Felipe Báez

    El cambio verdadero, está en el ciudadano común y corriente; para cambiar tu barrio, colonia, municipio y la administración pública, debemos cambiar como individuos.

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