Este verano, Europa alcanzó temperaturas récord que rondaron los 45 grados centígrados, Groenlandia sufrió el 1 de agosto un dehielo de 11 mil millones de toneladas, mientras que en Islandia registraron la pérdida del glaciar Okjokull.

El cambio climático es inobjetable y si bien hay esfuerzos mundiales, existe evidencia de que no alcanzará el Acuerdo de París, aceptado en el  año 2015, en el que las naciones del mundo se comprometieron a hacer un esfuerzo de bajar sus emisiones con la intención de que el calentamiento se limite a dos grados arriba del promedio de temperatura que había mediados del siglo 18.

En estos momentos se calcula que hay ya una elevación de la temperatura de la Tierra de 1 grado respecto a antes de la Revolución Industrial cuando se comenzó a quemar petróleo y carbón para hacer funcionar las fábricas.

Con la temperatura actual de la Tierra, sólo un poco arriba de lo normal, el deshielo de los glaciares es constante en todo el mundo; hay huracanes más fuertes, los corales se están muriendo en el mar por estar el agua más caliente, y las especies en general están padeciendo la imposibilidad de adaptarse a un cambio vertiginoso en los patrones naturales.

Del 2 al 13 de diciembre Santiago de Chile será el escenario de una de las negociaciones más trascendentes en la historia de la humanidad durante la llamada COP25, que es la reunión de la Conferencia de las Partes, el órgano de decisión de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).

La Convención Marco es un Tratado que establece obligaciones de todas las Partes para combatir el cambio climático. Se firmó en la Cumbre de la Tierra en 1992 (realizada en Brasil) y entró en vigor en 1994. En la actualidad son 197 Partes que componen la Convención Marco.

ola de calor en Europa en el verano de 2019

Ola de calor en Europa en el verano de 2019

¿Y la COP 25? 

Es en Santiago de Chile donde los países debieran adoptar un compromiso mayor frente al cambio climático, de superior alcance respecto al Acuerdo de París porque los científicos han advertido que incluso cumpliendo la meta de que la temperatura no se eleve arriba de 2 grados habrá consecuencias significativas para la humanidad.

La preocupación aumentó porque los compromisos que los países están enviando a la Convención a partir del Acuerdo de París (llamados Contribuciones Nacionales Previstas y Determinadas Nacionalmente), no alcanzan para los objetivos pactados mundialmente.

Esto es, en Chile las naciones deberán adoptar esfuerzos mayores buscando lograr el objetivo de los dos grados, y esfuerzos extraordinarios para llegar a un aumento máximo de 1.5 grados, el reciente objetivo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

Deshielo del glaciar Janapa en el Pico de Orizaba, México. Foto: Sergio Hernández Márquez

Deshielo del glaciar Janapa en el Pico de Orizaba, México. Foto: Sergio Hernández Márquez

La cumbre de Chile viene precedida por una serie de informes que indican como el rumbo del planeta está muy mal: 

*El reporte global sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), presentado el 6 de mayo en París, que registró como estamos en un proceso de extinción masiva de especies a partir de la degradación de los ecosistemas, aunado al  cambio climático.

*El informe llamado El cambio climático y la tierra, del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que documenta la degradación de los suelos, la emisión de sustancias tóxicas en la producción de alimentos que traen consecuencias dañinas a los ecosistemas, y una serie de propuestas para poder garantizar el futuro de la alimentación de la humanidad con prácticas sustentables.

*El Informe de la Organización Meteorológica Mundial presentado en marzo de 2019 que documenta la elevación de las temperaturas a nivel mundial

*El informe especial sobre calentamiento global de 1.5 grados, presentado el 8 de octubre de 2018 por el IPCC en el que se documenta la necesidad de aceptar una meta más ambiciosa que el Acuerdo de París para evitar impactos graves que traerá el cambio climático.

Diálogos

En el marco de las sesiones llamadas Diálogos Virtuales sobre Cambio Climático, generadas por la organización LatinClima para periodistas de América Latina rumbo a la COP25, se tuvo la participación de Hernán Blanco, responsable para Chile de Fundación Avina, quien habló de la importancia de este encuentro mundial que se llevará a cabo en Santiago durante el mes de diciembre..

“Es un momento especial porque vemos que los temores que teníamos con el hecho de que el presidente Trump tomara el poder en Estados Unidos y lo que eso pudiera impactar a las negociaciones y a las COPs no ha sido un gran impacto, hay una cierta resilencia en el mecanismo de negociación, y esto sigue adelante más allá de este contexto”, comentó.

Recordó como el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, está convocando a una Cumbre del Clima durante el mes de septiembre en Nueva York, en la que invita a los jefes de Estado, y en la que quiere ser muy explícito de que no bastarán buenas ideas y buenas intenciones frente al actual cambio climático, sino que se requiere compromisos concretos que apunten a aumentar la ambición de todos los países.

Respecto al rol de América Latina recuerda Hernán como en la región ha habido acciones puntuales importantes entre ellas la instalación de más sitios de generación de energías renovables, mejoras en sistemas productivos y en sistemas de transporte (como en Chile), al igual que algunas articulaciones en municipios y en gobiernos estatales.

“La acción climática implica un nivel de articulación y de coordinación entre los distintos territorios que es muy relevante, es decir, lo que se haga en un nivel municipal, en un nivel provincial y lo que se haga a nivel nacional debe estar muy coordinado y me parece que hay algunas experiencias interesantes”, agregó el miembro de Avina.

António Guterres en la COP24

António Guterres en la COP24

La ambición

Una de las palabras que más han estado presentes durante este año, y que igualmente será frecuentemente mencionada en la COP25 de Chile es “ambición”, ya que el Secretario General de Naciones Unidas la ha puesto sobre la mesa para enfrentar el cambio climático, buscando ese compromiso mayor de cada país frente a la emergencia ambiental.

“Me parece que cuando pensamos en ambición este concepto puede tener una connotación distinta en Latinoamérica porque para los países desarrollados el concepto puede estar directamente asociados a temas de mitigación, es decir, reducir emisiones habiendo una métrica muy clara, pero cuando pensamos en nuestros países lo que tiene que ver con adaptación pasa a ser importante y la pregunta es entonces qué significa ser ambicioso cuando se trata de adaptarnos a una subida en el nivel del mar, a infraestructura que tenga que resistir desastres naturales, adaptarnos a sequías, inundaciones…”,  agrega Hernán Blanco.

“Me parece que nuestros países pueden poner elementos relevantes sobre la mesa en la COP25”.

Los bloques

Una de las dudas que tiene Hernán Blanco, responsable para Chile de Fundación Avina, es como van a ser las posturas de los países de América Latina ya que hay bloques con visiones diferentes, además de cambios polìticos como la llegada de Jair Bolsonaro a Brasil,  y Andrés Manuel López Obrador en México, en las dos economías que más emisiones de gases de efecto invernadero generan en la región.

Jair Bolsonaro. Foto: Presidencia de Brasil

Jair Bolsonaro. Foto: Presidencia de Brasil

Uno de los bloques es conformado por Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. Se hacen llamar AILAC (Asociación Independiente de América Latina y el Caribe), y es un grupo de ocho países que comparten intereses y posiciones en materia de cambio climático, las más comprometidas.

Otro grupo es el conformado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Dominica, Granada, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas. Ellos se hacen llamar Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) con países que no están muy de acuerdo en hacer un esfuerzo por bajar sus emisiones.

“Este bloque es más radical y reticente a establecer compromisos de mitigación que puedan ser ambiciosos”, consideró Hernan Blanco.

El tercer bloque nace en 2016 y es llamado ABU porque se conforma por Argentina, Brasil y Uruguay.

“Se creó por la afinidad en torno al sector agrícola y la incógnita es ver como juega Brasil porque se crea el bloque antes de la elección del presidente Jair Bolsonaro”.

México, que durante los últimos años ha jugado un papel de liderazgo y compromiso para bajar sus emisiones, juega en un bloque conocido como Umbrella, con algunos países de la OCDE.