Por: César Octavio Huerta (@zorrotapatio)

18 de abril 2015.- Jorge Vergara y Angélica Fuentes decían que se amaban. Posaban para las cámaras. Aparecían a cuadro mimándose el uno al otro mientras veían los juegos de Chivas desde su palco. Nunca dejaban de mostrarse ante los demás como la pareja presidencial del futbol mexicano. Y de repente, no volvieron aparecer juntos.

Ella se esfumó del plano mediático. Él, en sus pocas apariciones, se mostraba solo, cabizbajo. Mientras tanto, el equipo que transformó en una gran empresa sustentada en la mercadotecnia que caía en el fondo de la tabla porcentual.

Fue entonces que los rumores comenzaron a circular y la bomba explotó: Jorge Vergara y Angélica Fuentes (que hacía hace 7 años se habían unido en una boda doble en India y Baja California Sur fortaleciendo con ello poder en el mundo empresarial) optaron por el divorcio, odiarse a muerte, lanzarse acusaciones e iniciar una disputa legal.

angelica fuentes y jorge vergara

Tras la revelación de la noticia, vinieron abruptamente los cambios. La marca Angelísima que aparecía por todo el Estadio Omnilife fue borrada por completo. Los altos mandos en el corporativo rojiblanco, asistentes y parte del personal de seguridad afín a Angélica Fuentes, fueron despedidos. Jorge Vergara volvió a “tomar el control del equipo” y de sus empresas.

“Estuve ciego como cinco o seis años, eso permitió que hicieran cosas equivocadas con Omnilife, porque a final de cuentas nuestra vocación es de ‘gente que cuida a la gente’ y lo que menos hizo en estos años fue cuidar a la gente. Se descuidó a la gente, empresarios y staff, hubo injusticias, muchos errores, y cuando no se persigue el mismo objetivo, las cosas salen diferentes” expresó Vergara en una entrevista.

Pero no se quedó ahí. El magnate que inició su emporio vendiendo carnitas en una de las avenidas centrales de la ciudad de Guadalajara, acusó a su todavía esposa de haber perseguido el objetivo del dinero en lugar de poner el énfasis en los resultados, el camino que según Vergara él siempre ha perseguido.

“Les puedo garantizar que no tengo cola que me pisen, no hice nada incorrecto en estos casi ocho años en ningún sentido, ni en lo personal ni en el negocio. En el negocio creí a ‘pie juntillas’ en lo que me pedía, lo que me daba a firmar, tenía plena confianza para firmar papeles sin revisarlos y así lo hice, no puede salir nada que yo haya cometido alguna falta”, se victimizó Jorge Vergara.

CHIVAS

Sorpresivamente, la afición rojiblanca celebró el rompimiento amoroso. En las redes sociales, los seguidores del equipo más popular de México se mostraron felices con lo ocurrido y hasta reconfortaron al dueño de su equipo, a quien lo han acusado desde que compró las acciones de los anteriores socios de ser el principal responsable de la decadencia chiva.

Por años, los seguidores rojiblancos se han quejado de todas las promesas rotas por parte del magnate tapatío, que como buen político, sonreía en las entrevistas televisivas y auguraba que años maravillosos vendrían si todos los socios se decidían a venderle sus acciones y derechos.

Hasta que su sueño o mejor dicho su negocio se cumplió. Después de tanto alardear, Vergara terminó convenciendo al 87% de los socios y el 31 de Octubre del 2002 compró al Guadalajara, con lo cual, el club pasó a ser una asociación civil a una Sociedad Anónima de Capital Variable.

Hasta ese momento todo iba bien. Las ilusiones florecían y los aficionados imaginaban que el cambio resultaría en el engrandecimiento del equipo, en mejores tiempos, en la abundancia soñada.

Sin embargo, no fue lo que se esperaba. Vergara cumplió sólo dos de sus cuatro promesas centrales: estrenar un nuevo estadio y hacer campeón a las Chivas. De borrar la inmensa publicidad de la camiseta y tener al mejor entrenador del mundo al frente del rebaño, pronto se olvidó.

jorge-vergara-

Los técnicos Daniel Guzmán, Eduardo y José Manuel de la Torre, Hans Westerhoff, Galindo, Ortega, Azcargorta, Efraín Flores, Arellano, Francisco Ramírez, Raúl Arias, José Luis “El Güero” Real, Quirarte e Ignacio Ambríz, fueron echados a patadas de la institución deportiva sin una explicación clara.

Para colmo, Jorge Vergara convirtió al estadio que lleva el nombre de su empresa en un recinto elitista en el que los aficionados de bajos recursos tenían prohibido el acceso sin necesidad de expresarlo mediante alguna regla escrita, pues sencillamente no tenían el suficiente dinero para adquirir una entrada y disfrutar de un partido de futbol.

Aunado a esta realidad, Vergara destruyó de un plumazo sesenta años de historia del rebaño cuando decidió vender y demoler las instalaciones del Club Guadalajara, un lugar simbólico y emblemático tanto para socios como aficionados. Lo mismo hizo con el equipo, vendió a sus figuras y relegó la responsabilidad de ser el conjunto más popular del país en los jóvenes, lo que provocó una de las peores crisis de su existencia, al grado de estar entre la terna de equipos de la liga candidatos a perder la categoría.

Eso provocó el odio y resentimiento de los aficionados para el dueño de su propio equipo, un odio que creció con el matrimonio entre Angélica Fuentes y Jorge Vergara, pues las Chivas no fueron sólo rehenes de los caprichos de un dueño que no sabía nada de fútbol, sino que el equipo se hizo frágil ante los vaivenes amorosos del magnate.

E

Angélica Fuentes se aprovechó muy bien de la situación. Llegó a dirigir a las propias Chivas, remplazó a Jorge Vergara como el mandamás y tomó el control del equipo. Impuso a sus allegados, corrió técnicos a placer y bajó a los vestidores a demostrar que ella era la que mandaba, no él.

Si en un principio esto fue un secreto a voces, pronto se convirtió en un hecho concreto. Los aficionados, la prensa y hasta los propios jugadores lo sabían, el excéntrico Vergara no decidía nada, todo pasaba por ella.

Desde esta perspectiva, es entendible la felicidad de los aficionados de Chivas por el desencuentro entre Vergara y Fuentes: se quitaron un peso de encima. No obstante, aunque el presente pinta bien, el peligro de descender se ha esfumado y el equipo está en los primeros lugares de la tabla general, Jorge Vergara lanza una alerta para no cantar victoria: “Serán años difíciles, y no solamente para mí. No será fácil la batalla legal que va a empezar”. Como si eso fuera una batalla que también los aficionados de las Chivas deberían enfrentar.