De repente, quienes durante años han afirmado que la Policía Federal es una institución podrida, que no sirve, que no actúa, que está corroída completamente por la corrupción, cambiaron radicalmente su punto de vista y ahora la observan como una institución que nos ha cuidado, que sus integrantes son probos, honrados, y que merecen un trato de héroes, de salvadores de la patria.

Es de risa este viraje sobre un tema, pero así están actuando quienes son oposición de Andrés Manuel López Obrador.

En redes sociales y en artículos de opinión, quienes integran eso que podríamos llamar la “comentocracia conservadora y/o liberal”, salieron en defensa de los policías. Argumentaron que se les estaba “violentando sus derechos laborales” y que cómo era posible que se les hiciera eso a los policías, tan bueno y tan entregados a la patria.

En el pliego petitorio, los policías inconformes pidieron “respeto a la dignidad” y a las “prestaciones laborales”. Rechazaron ser “evaluados” por personal militar y someterse a un polígrafo. Pidieron que no se les bajara el sueldo, y que se les respetaran sus prestaciones. Y también se negaron a obedecer a mandos militares.

Estas peticiones, y el manifestarse en instalaciones de la propia Policía Militar y cerrar calles, hicieron que buena parte de la prensa los convirtiera en casi mártires. Y les diera una especie de batuta en eso de la lucha social: los llamaron incluso “los rebeldes”.

Es impresionante cómo cambian de opinión los opinadores. Si algo golpea a Andrés Manuel, si algo le hace daño a la actual administración, irán con eso. Este caso de la Policía Federal es grotesco: una institución que ellos criticaron durante años, que ellos señalaron de corrupción y que afirmaron una y otra vez que no estaba funcionando por la corporación misma y por quienes la integraban, ahora la defienden y la transforman en una “batalla” contra el “régimen”.

Hubo casos en que opinadores dijeron que los policías federales que no quieren recibir órdenes de otros mandos y tampoco evaluados, representan la “lucha contra el autoritarismo”.

En realidad, la reacción de la comentocracia hoy es muestra de su propia podredumbre. Y aunque ellos lo nieguen: el odio que le tienen a Andrés Manuel López Obrador nubla todos sus análisis y todas sus palabras, y  hace que comentan estos excesos.

Sí, son grotescos: ¿hacer de policías que ellos mismos criticaron duramente, unos mártires? Y todo porque se oponen a AMLO.

La purificación

Y aquí, el proceso de purificación que hicieron los editorialistas de la Policía Federal:

Estos señores policías federales, muchos de los cuáles son efectivos honestos y comprometidos, no faltará algún elemento corrupto que se ha desviado –como pasa en todas las corporaciones– han enfrentado a criminales en muchos rincones del país. ¿De verdad merecen el maltrato y el agravio?

Leonardo Kourchenko (El Financiero)

Fueron meses de acusaciones de corruptos, de humillaciones políticas, maltrato y desprecio por parte del nuevo gobierno. Vivieron bajo amenazas de iniciar procesos penales para quienes no quisieran ser trasladados al Instituto Nacional de Migración y al resto lo trataron como objetos desechables. Los mandaron a las calles en condiciones laborales que nunca habían tenido y cuando se quejaron, los insultaron. Ningún respeto se había mostrado a una institución que durante años fue la primera línea de fuego contra los criminales.

Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

Era de esperarse el “motín” de policías federales que no quieren incorporarse a la Guardia Nacional ni obedecer mandos militares. La 4T no sólo los ha ignorado, sino que, además, los ha maltratado, desairado y ofendido.

Francisco Garfias (Excélsior)

[…] lo cierto es que en la PF, como en casi todas las instituciones, coexisten áreas de gran calidad profesional con ramas corrompidas. El error, que es preocupante porque se repite una y otra vez, es que, en lugar de depurar las instituciones, fortaleciéndolas, se opta por erradicarlas, por desaparecerlas.

Jorge Fernández Menéndez (Excélsior)

[…] muchos de ellos dieron sus vidas por los ciudadanos en el campo de batalla. ¿Qué pensarán sus familiares?

Adrián Rueda (Excélsior)

 

Durante los peores años de la guerra contra el crimen organizado, la Policía Federal libró al país de algunos de sus monstruos más temibles. Jugó un papel crucial en la persecución contra el grupo más violento en nuestra historia contemporánea, Los Zetas; fue una pieza clave en el desmantelamiento de la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios; logró la detención de algunos de los capos más peligrosos y sanguinarios, en una dinastía de capos peligrosos y sanguinarios: La Tuta y El Chapo, por citar solo a dos de ellos.

Con los años, la PF construyó el mejor grupo antisecuestros y la mejor policía cibernética en la historia del país. Sus capacidades y estándares de excelencia fueron reconocidos en diversos países de América Latina y de Europa. En los años del horror, fue un escudo que protegió a los ciudadanos de la barbarie desatada en estados incendiados por la violencia.

Héctor de Mauleón (El Universal)

 

[…] lo largo de los últimos meses cuando, una y otra vez, desde la misma Presidencia,  han sido señalados [los policías federales] de “corruptos, echados a perder” y de ser parte de una corporación dañada, en una declaración que, como todas las afirmaciones que generalizan, parece injusta y desproporcionada.

Salvador García Soto (El Universal)

Policías Federales bilingües o trilingües, con licenciaturas, maestrías y especialidades en diversas áreas de seguridad nacional han sido enviados como vigilantes de edificios o custodios de penales.

Fue la Policía Federal la que detuvo al Chapo, sí, la que no se dejó sobornar… A esos mismos se les niega hoy un excusado, un colchón, comida y un uniforme digno.

Ni modo, muchachos, les tocó una mente bananera.

Luis Cárdenas (El Universal)

La protesta de los policías federales tiene una razón superior a la queja por maltratos y violación de derechos laborales: la defensa de su dignidad, porque además de que reiteradamente ha sido puesta en entredicho es calumniada y, con evidente desprecio, descalificada.

Carlos Marín (Milenio)

La Guardia Nacional nace seguida de una protesta de policías federales que, ante la evidente naturaleza militar que el cuerpo ha adquirido al abandonar el carácter civil que se le otorgó constitucionalmente, se sienten marginados.

Maité Azuela (Milenio)

En realidad el descontento comenzó desde el primer día de gobierno, cuando la Policía Federal y sus integrantes fueron descalificados y acusados de corruptos por el propio Presidente de la República, una acción inédita contra una institución de seguridad del país.

Bibiana Belsasso (La Razón)

Hartos de las violaciones a sus derechos laborales por despidos injustificados, sin liquidaciones ni remuneración alguna —igual que lo están infinidad de servidores públicos y de empresas e instituciones autónomas—, miles de elementos de la Policía Federal tomaron la sede de esa corporación en Iztapalapa, bloquearon y desquiciaron la Ciudad de México en protesta por esas arbitrariedades y convocaron a un paro  nacional de actividades para hoy, a partir de las 9 de la mañana.

Francisco Cárdenas Cruz (La Razón)