Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

Caso 1

11 de abril de 2015. Jacqui Smith había llegado a la cúspide de su carrera política. La habían nombrado Ministra del Interior en Inglaterra, un puesto que jamás había ocupado una mujer. Todo marchaba sobre ruedas. Era además parlamentaria y el futuro le sonreía después de haber sobrevivido a un escándalo por mentir sobre su declaración patrimonial.

Pero surgió algo. Algo que le hizo caer estrepitosamente.

Se descubrió que su marido había alquilado dos películas pornográficas… Ése no era el problema. El problema fue que las había alquilado con recursos públicos. Sí, dos películas XXX con cargo al Parlamento inglés.

Gordon Brown, el primer ministro británico de ese entonces, trató al principio de defenderla diciendo que era “un asunto personal de Jaqcqui”, pero la presión fue mucha: era inadmisible usar recursos públicos para cuestiones privadas.

El 5 de junio de 2009 Jacqui fue cesada. Poco después, también perdió su asiento en el Parlamento Británico, pues fue derrotada en la elección de 2010. Ahora se dedica a dar asesoría. La carrera fulgurante se nubló rápidamente. Hoy está fuera de las “grandes ligas” británicas.

Jacqui Smith, ex Ministra del Interior de Inglaterra.

Jacqui Smith, ex Ministra del Interior de Inglaterra.

Caso 2

Bob McDonnell, un político republicano, tenía la complicada labor de ganar las elecciones para convertirse en gobernador de Virginia, un bastión que había sido controlado durante los últimos años por los demócratas. En 2010 logró lo que parecía imposible: los republicanos se hicieron de Virginia.

Su gestión no tuvo sobresaltos mayores y se preveía que su carrera política continuara. Cuando concluyó su gestión como gobernador se supo que había recibido “regalos” de un empresario.

Se presentaron cargos de corrupción contra Bob y su esposa. Se les acusó de recibir 135 mil dólares en regalos de Jonnie Williams, gerente de la empresa Star Scientific, a cambio de promocionar los productos alimenticios de la empresa.

En septiembre de 2014 la justicia estadounidense estableció que eran culpables, y en enero de 2015 los sentenció. A McDonnel con dos años de prisión, y a su esposa con uno.

Bob McDonnell, ex gobernador de Virginia, fue sentenciado a dos años de prisión.

Bob McDonnell, ex gobernador de Virginia, fue sentenciado a dos años de prisión.

Caso 3

David Korenfeld era el jefe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El jeque de jeques de lo hidráulico. Se le había dado la importante misión de privatizar el agua. Y es que Korenfeld es cercanísimo a Enrique Peña Nieto y para llevar la labor de privatizar el agua se precisaba un hombre de confianza.

Un vecino de su lujosa casa se dio cuenta que a partir de que Korenfeld ocupaba la jefatura de la Conagua, helicópteros de esa dependencia hacían constante arribos al hogar del comisionado. El vecino dedujo que no era para cuestiones de trabajo. Por eso estuvo espiando la llegada de los helicópteros y, en una de esos constantes arribos, captó varias imágenes donde la familia de Korenfeld se subí al helicóptero con pesadas maletas, como si fuera a salir de viaje. Difundió las fotografías y el escándalo no se hizo esperar: el jefe de la Conagua hacía uso particular de helicópteros de la dependencia que dirigía.

Pasaron los días y Korenfeld no se dignó a hablar con los medios de comunicación. Después adujo que como se había lastimado la rodilla, el helicóptero había ido a buscarlo para llevarlo a un hospital, como si eso fuera lo normal en todos los mexicanos.

Korenfeld parecía que iba a librarla, pero fue entonces que le llegó la mala suerte: la cadena estadounidense Telemundo dio a conocer que la familia presidencial se había ido de compras a exclusivas tiendas de Beverly Hills, adquiriendo vestidos de más de 20 mil dólares. La Presidencia decidió actuar, y para amainar el escándalo de la familia presidecial, ofreció la cabeza de Korenfeld.

David Korenfeld, ex titular de la Conagua.

David Korenfeld, ex titular de la Conagua.

Caso 4

La familia de Enrique Peña Nieto se da la gran vida. Viaja por el mundo y compra en las más caras tiendas del orbe. Este estilo de vida no corresponde a los ingresos ni de Enrique Peña Nieto ni de Angélica Rivera, su esposa.

Los escándalos han sido constantes. El mayor fue el de su casa blanca, una hermosa, lujosa, moderna y amplia residencia que fue entregada por empresarios de la construcción a los Peña, a cambio, claro está, de jugosos contratos.

Este escándalo, que en cualquier país medianamente democrático hubiera significado la renuncia del jefe de Estado, en México no ameritó castigo alguno. Quizá el copete de Peña Nieto salió un poco despeinado, pero nada más.

El último escándalo de la familia presidencial fue dado a conocer por Telemundo. Y es que se captó a Angélica Rivera y a sus hijas de compras en Beverly Hills, muy llenas de contento y de felicidad, porque adquirieron además de varios artículos de lujo, vestidos que costaron más de 20 mil dólares.

La familia de Angélica Rivera, de compras por la exclusiva zona de Beverli Hills

La familia de Angélica Rivera, de compras por la exclusiva zona de Beverli Hills

Todo pasa, y nada pasa

En Inglaterra, a una ministra poderosísima la cesaron porque su esposo alquiló ¡dos! películas pornográficas con dinero público. ¿Qué castigo ameritarían la esposa de Enrique Peña Nieto y sus hijas por gastar miles de pesos del erario en costosas tiendas de Beverly Hills?

Al ex gobernador de Virginia lo encarcelaron porque recibió regalos a cambio de promocionar desde el gobierno los productos de la empresa del hombre que le dio los obsequios. ¿David Korenfeld será inhabilitado por usar recursos públicos para cuestiones personales y familiares? ¿Lo encarcelarán? ¿Dimitirá Enrique Peña Nieto por un acto de corrupción tan grande como el de la casa blanca?

Vivimos en una simulación democrática. La descomposición del régimen político mexicano es evidente: los excesos, el uso de recursos públicos para fines particulares, la corrupción, la desfachatez, todo, queda impune. Y la impunidad carcome todos los días este país que se va cayendo en pedacitos.