Guanajuato, el estado más violento de nuestro país, ha sido gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN) por casi 30 años.

Los gobernantes de la última década han dejado crecer las redes de criminalidad y corrupción, permitiendo el aumento y fortalecimiento de grupos de delincuencia organizada que hoy se han apoderado del estado.

Según especialistas de seguridad, el hecho de que “nada más el PAN tenga el control en el estado desde hace muchos años ha permitido la expansión de redes de contubernio y alianzas con las policías municipales y estatales, y con políticos”.

El primero Gobernador panista fue Carlos Medina Plascencia, que llegó en 1991 y desde entonces, el estado ha pertenecido al partido blanquiazul. Además, al menos la mitad de los 46 ayuntamientos están a cargo de administraciones panistas.

Ola de violencia

El fin de semana pasado el estado vivió una intensa jornada de violencia, derivada de un operativo de las fuerzas federales para capturar a integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima, el principal grupo dedicado al robo de combustible.

Entre enero y mayo de 2020, Guanajuato ha tenido mil 903 asesinatos y, de las 12 mil 184 carpetas de investigación abiertas a nivel federal por homicidio doloso, Guanajuato ocupa el 11.53 por ciento.

La violencia en la entidad se fue a la alza en 2018, el último año de la administración de Miguel Márquez Márquez. En ese año los homicidios dolosos crecieron más del 140 por ciento con respecto al año anterior, pasando de 1 mil 84 a 2 mil 609.

El incremento en la inseguridad se ha adjudicado a la guerra entre el Cártel de Santa Rosa de Lima, liderado por José Antonio Yepe “El Marro” y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Nemesio Osegera Cervantes “El Mencho”.

Al respecto, el periodista Ricardo Ravelo indica que también influyó “el golpe que el Gobierno federal dio a las redes de huachicol en enero de 2019” al iniciar el “Plan Conjunto del Gobierno de la República para combatir el robo de combustibles”.

“En enero pasado, cuando hubo escasez de gasolina, Gobierno federal anunció una lucha contra el huachicol y los dos únicos estados donde se rebelaron los grupos contra el Gobierno y sus rivales fueron Puebla y Guanajuato”, indicó.

“El Marro” y el cártel

El Cártel de Santa Rosa de Lima es un grupo delictivo regional nacido en 2014 que ha tenido una rápida expansión por el estado de Guanajuato.

“Creo que no es propiamente un Cártel, pero está en proceso de crecimiento importante. Es una organización delictiva que ha surgido al amparo de la corrupción policiaca y política, y que ha tenido un desarrollo importante en los últimos seis años, sobre todo en el robo de combustible. Esa actividad lo convirtió en un grupo poderoso”, dijo Ravelo.

Guanajuato es clave para el robo de combustibles porque en Salamanca se encuentra una de las refinerías más importantes de Petróleos Mexicanos (Pemex), y las personas que viven en sus alrededores han vivido del robo de combustible durante mucho tiempo.

Hay poblaciones donde el robo de combustible es la actividad económica principal.

Por ello, en Guanajuato se encuentra el llamado “Triángulo del Huachicol”, conformado por municipios como Salamanca, Apaseo el Grande, León, Irapuato y Celaya. En esos cinco sitios pasan los ductos que transportan combustible a varias zonas del país.

La rápida expansión del Cártel de Santa Rosa se debió a que se dedicó únicamente al tráfico de combustible y no competía con los cárteles de droga que ya estaban asentados en el lugar, como el caso del Cártel de Sinaloa.

“El Cártel de Santa Rosa estaba dedicado -al menos hasta hace unos años- a una actividad ajena a estos otros grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas. Esto permitió a “El Marro” esa libertad de crecimiento tan rápido”, explicó Ravelo.

Pero también la corrupción y la protección que recibió fueron un factor clave para su rápido fortalecimiento.

El experto dijo que no hay duda del grado de contubernio policíaco y que “las policías están metidas en la protección de Santa Rosa de Lima”.

Efectivos de la Marina en el plan anti huachicoleo. Foto: Especial

Por su parte, el General Francisco Gallardo Rodríguez, explicó que la corrupción y protección pudo llegar hasta los militares, ya que son quienes resguardan las refinerías y ductos de Pemex, así como los puntos estratégicos a nivel nacional.

Por ello, recordó que el General de brigada Eduardo León Trauwitz, quien fue escolta del Presidente Enrique Peña Nieto, está acusado del saqueo de combustibles en Pemex cuando se desempeñó como jefe de la Subdirección de Salvaguarda Estratégica de la petrolera.

Disputa entre cárteles

Actualmente, en Guanajuato de libran al menos dos guerras de tres cárteles:

Una pelea el control del robo de combustible, entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que ingresó al estado con el objetivo de desplazar a “El Marro” del negocio del huachicol.

“El Marro”, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima

Otra busca el control del tráfico de drogas y extorsión, en una disputa en la que habría una alianza entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel de Sinaloa para enfrentar al CJNG.

“El Cártel de Sinaloa está aprovechando la guerra (que tiene el CJNG con Santa Rosa) para enfrentarse al de Jalisco en la zona del Bajío”, dijo.

El Bajío es muy valioso para el narcotráfico pues es la conexión hacia el norte del país, además de ser un mercado muy importante para Sinaloa.

“Guanajuato está en puro centro de trasiego de droga, de contrabando. ES un punto de quiebre que está entre el occidente, norte, sur y centro”, explicó Gallardo.