El Servicio de Administración Tributaria (SAT) dejó de cobrar, entre 2012 y 2017, 2 billones 240 mil millones de pesos por créditos fiscales, que resultaron ser incobrables o incosteables.

Según el tercer informe parcial de resultados de la Cuenta Pública de 2017, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer que los impuestos que no pagaron los contribuyentes se convierten créditos fiscales que deberán ser cubiertos o garantizados.

De estos impuestos hay algunos que son pagados y otros que se dan de baja de manera definitiva, debido a que el SAT no hace las gestiones de cobro, aún si no se realiza el pago correspondiente debido a la incobrabilidad, o bien, porque el costo de exigirlos resulta más caro que el mismo crédito.

Debían cobrarse más de 3 billones 300 mil millones

De acuerdo con un documento entregado este miércoles a la Cámara de Diputados, de 2012 a 2017, la cartera acumulada de créditos fiscales superó los 3 billones 352 mil millones de pesos y, sin embargo, el SAT únicamente cobró un billón 111 mil 458 millones de pesos.

Así, en 2017 el SAT tuvo bajas definitivas de los créditos fiscales que superaron los 365 mil 139 millones de pesos.

De esa cifra, el SAT sólo recibió el pago de 34 mil 239 millones de pesos por parte de los contribuyentes, es decir, sólo el 9.4 por ciento, “y el restante no fue recuperado, principalmente por incobrabilidad”.

En su mayoría, los créditos que no fueron cobrados eran responsabilidad del SAT.

Esto quiere decir que, de los 365 mil 139 millones de pesos que no se recuperaron, 217 mil 527 millones de pesos correspondieron a 136 mil 148 créditos centralizados a esa oficina.

El resto de esa cantidad correspondió a instancias distintas al SAT, como un juzgado de distrito, la Policía Federal, las coordinaciones estatales del Distrito Federal, Sonora, Guanajuato, Jalisco y Puebla, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional del Agua o la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

60 por ciento de los créditos se catalogó como incobrable, por motivos como insolvencia, el alto número de multas que resulta imposible cobrar, e incluso por no poder identificar y localizar al deudor.