Con Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia, el riesgo país medido mediante los credit default swap (CDS) logró su menor nivel desde noviembre del año pasado, cuando se dio a conocer la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), indicó Juan Reich, director de Análisis de Grupo Financiero Ve por Más (BX+) a El Economista.

Los CDS son mecanismos de cobertura, es decir, una especie de seguro contra el incumplimiento en el pago de un bono.

Los CDS de los bonos en México se encuentran en niveles de 84.85 puntos, es decir que los inversionistas no ven gran riesgo para sacar sus inversiones.

Mientras tanto, el riesgo país en México, calculado mediante el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI+) de JPMorgan, se posicionó en 186 puntos base, es decir su nivel más bajo desde octubre de 2018 y un descenso semanal de 11 unidades, el más alto del último mes.

Pero eso no es todo, en lo que va de 2019, el riesgo país de México reporta una disminución acumulada de 55 puntos base.

Esto representa que el ánimo de los inversionistas hacia el mercado bursátil y cambiario de México no se afecta por los hechos violentos acontecidos en las semanas recientes, según indicaron administradores globales de inversión y analistas financieros.

Hechos recientes como la liberación de Ovidio Guzmán o el atentado hacia la familia LeBarón, no han afectado de manera relevante, al menos a corto plazo, ni modifica la intención de los inversionistas de mantener su capital en México.

“Estamos en 85 puntos (riesgo país de los CDS), la última vez que estuvimos en esos niveles fue en diciembre de 2014 y realmente los inversionistas no están viendo un gran riesgo en el país”, explicó Reich.

Podría afectar a mediano y largo plazo

Los manejadores globales activos destacaron que los temas de inseguridad podrían afectar el nivel de la inversión extranjera directa en el mediano y largo plazos para nuestro país.

La director general de BlackRock México, Samantha Ricciardi, declaró que la inseguridad es un componente más que los inversionistas analizan en los lugares donde planean invertir, pero que no es determinante porque ven a largo plazo y también ven los elementos estructurales de un país.

“El tema de la seguridad sin duda es algo que se analiza, que haya certidumbre, transparencia, estado de derecho en donde se va a invertir, pero no por uno o dos eventos entras y sales”, indicó.

Consideró que los elementos macroeconómicos son los que pesan más en las decisiones de inversión, como el crecimiento económico, la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto y la demografía.

Es necesario “ver más allá del ruido que se genere. México sigue siendo un país joven y eso indica que todo el crecimiento debe seguir viniendo”, agregó.

No obstante, dijo que aunque los episodios violentos de las últimas semanas no pueden tirar la bolsa, el impacto podría verse de manera indirecta en mediano y largo plazo.