Con marchas en distintas ciudades, incluida la capital del país, comenzó ayer la batalla por la defensa de las instituciones de salud que podrían ser privatizadas en dos meses. Gracias al fraude electoral del 7 de junio, que le dio al PRI un alto número de diputados verdes para llevar a cabo las reformas que le faltan a Peña Nieto antes de dejar el puesto, en octubre el Congreso puede desvirtuar el artículo cuarto constitucional que en su cuarto párrafo a la letra dice:

Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución”.

¿Y qué dispone la fracción aludida? Cuatro cosas. Una: “El Consejo de Salubridad General dependerá directamente del presidente de la República [oh my dog!] sin intervención de ninguna secretaría de Estado y sus disposiciones generales serán obligatorias en todo el país”.

Dos: “En caso de epidemia de carácter grave o peligro de invasión de enfermedades exóticas, la Secretaría de Salud tendrá obligación de dictar inmediatamente las medidas preventivas indispensables”. Tres: “La autoridad sanitaria será ejecutiva y sus disposiciones serán obedecidas por las autoridades administrativas”.

Cuatro: “Las medidas que el Consejo haya puesto en vigor en la campaña contra el alcoholismo y la venta de sustancias que envenenan al individuo [¿Coca-cola, Bimbo, Kellogs, Pepsi?] o degeneran la especie humana [¿maíz de Monsanto, productos químicos utilizados en el fraking?] así como las adoptadas para prevenir y combatir la contaminación ambiental, serán después revisadas por el Congreso de la Unión en los casos que le competen [en los que no, no]”.

Después de transcribirla me pregunto: ¿seguirá vigente la fracción XVI del 73 constitucional?, ¿existirá todavía el Consejo de Salubridad General?, ¿cometí un error al buscar estos datos vía Wikipedia? Veamos…

El Consejo de Salubridad General no sólo existe sino que es presidido por la doctora Mercedes Juan López, actual secretaria de Salud y la más entusiasta promotora de la reforma privatizadora. Para todo lo demás, la fracción XVI del 73 permanece idéntica a sí misma. ¿Cómo será utilizada para lograr la privatización tanto del IMSS como del ISSSTE?

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De acuerdo con la postura que expuso ayer por la tarde la Asamblea Nacional de Enfermeras y Enfermeros de México, el gobierno creó mecanismos como la Póliza de Portabilidad y el Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes), que sirve de “base para la estimación de tarifas” en caso de intervenciones quirúrgicas, determina “acciones que privilegian la prevención y el diagnóstico” de enfermedades malignas y define “los medicamentos” más adecuados para combatirlas.

Todo esto, desde luego, dentro de la fantasmagórica estructura del Seguro Popular, para el cual sus afiliados deben llevar siempre consigo su “póliza de portabilidad”, que les permitirá ser atendidos en cualquier lugar del país, si por ejemplo les da cáncer mientras vacacionan entre las balaceras de Acapulco, o contraen tuberculosis trabajando como esclavos en los campos de concentración de San Quintín.

¿Ya nos vamos entendiendo? Esa cosa imaginaria, llamada Seguro Popular, que inventó Julio Frenk durante el sexenio de Vicente Fox, y que el espuriato de Felipe Calderón amplió para que pueda pasar lo que quieren que pase ahora, es como la cabina del mago que en las películas de Woody Allen es utilizada para desaparecer a los espectadores.

Por su parte, la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos denunció que Peña Nieto prepara el “desmantelamiento” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), para “transferir enormes recursos financieros al negocio de las empresas médicas”.

Los argumentos, o más bien, las argucias que utilizan (y que seguramente pronto nos machacarán Ciro Gómez Leyva, Ricardo Alemán y demás propagandistas) para convencer a la opinión pública de que esta reforma es maravillosa, aseguran que el IMSS está en quiebra, que los empresarios ya no pueden seguir pagando las pensiones de los jubilados del ISSSTE y que los contratos colectivos de trabajo del IMSS y de la Secretaría de Salud deben desaparecer porque son incosteables (y no tardarán en tacharlos de “populistas”).

La desaparición del IMSS y del ISSSTE fue planteada por Peña Nieto el primero de septiembre de 2013 al anunciar la “universalización de los servicios de salud”, para que las instituciones sanitarias creadas en el curso del siglo XX y en el marco del proyecto dconcebido por los constituyentes de 1917, sean engullidas por el Seguro Popular que, no lo olvidemos, es una entelequia.

El año pasado, el 23 de octubre de 2014 precisamente, la movilización de médicos y enfermeras detuvo la iniciativa de reforma a los artículos cuarto y 73 constitucionales, cuando la doctora Juan López sostuvo en el Senado que las empresas que venden seguros de gastos médicos actuarán como “organismos articuladores en la prestación de servicios de salud” (jajajá). Según la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos el panorama puede contemplarse en los siguientes términos:

“La reforma sanitaria impulsada en las dos últimas décadas ha sido un largo proceso gradual, sigiloso y oculto, marcado por el desfinanciamiento, la reingeniería admistrativa y fiscal para la operación [empresarial] de los servicios de salud, la mercantilización (vía subrogación) de servicios como vigilancia, limpieza, nutrición, laboratorios, informática, diálisis, atención oncológica” y otros.

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¿Ya nos quedó más claro? Si la reforma se aprueba, seguirán privatizando el IMSS y el ISSSTE, no de un plumazo pero tampoco paso a pasito como lo han hecho hasta ahora, sino con mayor rapidez y voracidad. Por lo tanto, los trabajadores del sector llamaron ayer a organizar un paro nacional (supongo que de hospitales y clínicas) el próximo 23 de octubre, y a crear comités de apoyo en los barrios, en los centros de trabajo y en las comunidades.

Un dato marginal pero no desdeñable es que, durante la marcha de ayer por el Paseo de la Reforma (la de Benito Juárez) y el mitin que culminó frente a las oficinas generales del IMSS, la gente llevó cartulinas y mantas de repudio al PRI, al Verde, al PRD y al PAN, pero nadie mencionó a Morena, el único partido que desde el primero de septiembre se opondrá a la privatización del sector salud en el Congreso pero necesita articularse con este nuevo movimiento que probablemente se ensanchará con la resistencia en contra de la privatización del agua…

A partir de hoy, Polemón dará máxima prioridad a este asunto y recibirá con gusto las denuncias o reflexiones de quienes deseen participar en el proceso y en el debate, que le dará sabor al caldo durante el trimestre final del año.