Entre 2006 y 2018, cuando Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto y sus familias habitaron la residencia oficial de Los Pinos, se generaron 2 mil 638 contratos con un poco más de mil proveedores por más de 30 mil millones de pesos, de acuerdo con el Portal de Obligaciones y Transparencia, la página Compranet y un informe de la Secretaría de Hacienda consultados por SinEmbargo.

El gasto más grande fue el que hizo la Presidencia en asegurar el inmueble, al destinar 626 millones de pesos en proteger contra posibles riesgos por desastres naturales o incendios, además de 132 millones de pesos en seguridad extra a la que otorgaba el Estado Mayor Presidencial.

En ese periodo también abundaron los gastos más pequeños pero frecuentes, como los hechos en el comedor de la Casa Miguel Alemán, donde entre ambos ex presidentes destinaron 28 millones 560 mil 553 pesos en conceptos como cubiertos y vajillas de plata, así como 36.9 millones de pesos en alimentos perecederos, vinos y licores.

En retratos oficiales los últimos dos mandatarios que habitaron Los Pinos destinaron más de 2.3 millones de pesos entre las sesiones, las reproducciones y los marcos.

Ambos fueron retratados por Héctor Herrera Peralta sin licitación de por medio, pues desde José López Portillo hasta ahora fue el encargado de fotografiar a los Presidentes mexicanos.

Los Pinos y el derroche desmedido

Entre 2009 y 2012, cuando Felipe Calderón encabezaba el Ejecutivo federal, firmó siete contratos cuyo promedio fue de 1 millón 461 mil 930 pesos para ordenar alimentos perecederos entre los que se incluía vino de mesa.

Por su parte, Peña Nieto erogó tan sólo en 2013, 7 millones 583 mil 787 pesos en abarrotes gourmet. En 2017 gastó 3 millones de pesos sólo en pescados y mariscos.

Además, para decorar el comedor de Los Pinos, Calderón adquirió mantelería fina con un costo de 509 mil 747 pesos. Cuando Peña Nieto llegó volvió a comprar manteles, destinando 337 mil 155 pesos.

Los proveedores de Los Pinos cuando Calderón gobernaba fueron Bariolés y Silvia Hernández Alfaro; con Peña al frente las proveedoras fueron Dulce María Balbuena Carrillo y Verónica González García.

La residencia Miguel Alemán es la casa principal de Los Pinos. Foto: internet

La investigación de SinEmbargo explica que, mediante el Programa Integral de Aseguramiento de Bienes Patrimoniales de la Presidencia, la erogación para proteger Los Pinos fue para un único empresario: Rolando Vega Sáenz, director y dueño de Seguros Atlas y miembro del Consejo de Administración de Grupo México, el mismo que durante las elecciones pidió a sus empleados no votar por Andrés Manuel López Obrador.

Las pólizas contratas en los gobiernos de Calderón y Peña Nieto convirtieron a la aseguradora en la mayor proveedora de Los Pinos, con seis contratos entregados por adjudicación directa.

Incluso, SinEmbargo reveló que el contrato más grande que entregó Peña Nieto durante su sexenio fue a Seguros Atlas, por un total de 234 millones 886 mil 921 pesos.

Información sobre Los Pinos está blindada

La residencia ha recibido constantes adecuaciones con cada nueva familia que ahí se instala, pero nunca de manera totalmente transparente.

Enrique Peña Nieto, por ejemplo, se negó a informar cuánto costaron las remodelaciones que se hicieron para que él y su familia se mudaran ahí.

Remodelación de la fachada de Los Pinos, en mayo de 2014. Foto: Óscar Mireles

Además reservó, hasta julio de 2019, los contratos de un centro de datos cibernético que ordenó en 2014, mismo año en que su popularidad se fue en picada tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa o la revelación de su Casa Blanca.

También Calderón mantuvo en secreto las remodelaciones que le hizo a la residencia. En 2007 pidió que se reconstruyera el sótano de la casa Miguel Alemán, pero los planos, el anteproyecto y el proyecto arquitectónico fueron reservados hasta julio de 2019, por lo que no se puede conocer aún qué hay ahí.

Sin embargo, en una entrevista otorgada en 2010 al noticiero nacional CBS Evening News with Katie Couric que fue transmitida únicamente en Estados Unidos, el ex presidente insinuó que debajo de Los Pinos había un búnker.

“¿Usted recuerda el programa de televisión 24? Yo quería todos los juguetes, todo eso, todos los instrumentos necesarios para ser superiores a los criminales”, dijo, y luego afirmó que él tenía un sitio subterráneo secreto en un sitio de la Ciudad de México.

Además, Calderón ocultó información sobre sus fiestas de cumpleaños. El archivo de las revistas de sociales, muestran la forma en que se festejó acompañado de cientos de invitados, entre los que hubo empresarios, funcionarios públicos e integrantes del PAN.

No obstante, en el archivo de la presidencia no quedó rastro del gasto de esas fiestas, ni facturas o comprobantes que indicaran si resultaron un gasto al erario.

De la misma manera se ocultó toda la información sobre las fiestas organizadas por Sofía Castro Rivera, la hija mayor de Angélica Rivera, esposa de Peña Nieto, quien también difundió las celebraciones a través de las revistas de espectáculos y sociales.

Hoy, con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador se acabaron los lujos y los excesos para la residencia de Los Pinos. Desde el sábado pasado fue abierta al público para que puedan recorrer su interior y aún está por definirse si será convertida en un centro cultural, un jardín botánico o un museo.