Debido a la emergencia sanitaria y a la crisis económica derivada de ésta, el retroceso en la lucha contra el hambre ha sido histórico en América Latina, declaró Lina Pohl, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en México, en entrevista con SinEmbargo.

Pohl añadió que la lección frente a otras crisis, como la financiera de 2008, es no enfocar los subsidios a los grandes empresarios, porque deriva en mayor desigualdad, pobreza y hambre.

“En la crisis anterior del 2008 y 2009 lo que se promovió fue apostarle a fortalecer al gran sector empresarial porque como generador de empleo, que lo es, solventaría la crisis y sacaría adelante al país. Lo que vimos posterior a esa crisis fue mayor desigualdad y permanencia de la pobreza”.

En esta ocasión, indica, se debe priorizar a las millones de personas que caerán en la línea de pobreza y pobreza extrema, mediante transferencias transparentes y no condicionadas, para incentivar la capacidad de consumo.

Lo que nosotros proponemos ahora, dijo, está en coincidencia con lo que se está haciendo en el Gobierno. “En México estos mecanismos de transferencias monetarias estaban establecidos desde 2019, lo que ha sido fundamental para que el impacto del Covid-19 sea menor”, explicó.

Agregó que lo que se debe hacer en momentos como este, es reforzar dicho esfuerzo hacia la población que después del coronavirus va a ingresar a la línea de la pobreza o de la pobreza extrema.

Lina Pohl, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“México ha tenido un retroceso histórico en su lucha contra el hambre. Se va a perder en pocos meses lo que se había logrado en dos décadas (…) Por supuesto que hay que ayudar a ciertas empresas para que continúen funcionando y tengan liquidez, pero el foco principal, la prioridad que debe haber, es atender a esta gente que va a ingresar a la línea de la pobreza extrema. No se vale. No se puede desatender”, afirmó.

Según el informe “Cómo evitar que la crisis del Covid-19 se transforme en una crisis alimentaria”, hecho por la FAO y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se estima que en México habrá 9 millones de personas más en pobreza extrema.

También se prevé que la reducción de remesas provenientes de Estados Unidos podría exacerbar los problemas de hambre entre las poblaciones que dependen de ellas, especialmente en las zonas rurales.

Pero Pohl también dio una previsión positiva: por las lluvias de 2020 no hay riesgo de la pérdida de cultivos, incluso, la producción y abasto de alimentos no es un problema: hay oferta y reservas.

“Estamos también con reservas suficientes, sobre todo en términos de cereales, maíz, frijol… Hay una buena producción y una buena capacidad de almacenamiento, si no la pandemia sería un tema mucho más grave del que tenemos hasta ahora”, dijo.