En días recientes, Banksy ha vuelto a estar en la boca de todos luego de que una obra suya se autodestruyera segundos después de haber sido subastada por 1.2 millones de euros en la casa de subastas londinense, Sotheby’s.

La obra era una copia sobre un lienzo de una de sus obras más famosas: Girl with balloon (Niña con globo), un mural realizado en 2006 en una calle del barrio de Shoredithch, en el este de Londres. Dicha obra fue incluso votada como la favorita de los británicos en 2017, según una encuesta realizada por Samsung.

Momentos después de que la obra fuera vendida a un comprador desconocido, una alarma comenzó a sonar y, de pronto, un mecanismo situado dentro del marco del lienzo comenzó a destruirlo como si se tratara de una trituradora de papel. Así, a los pocos segundos la mitad inferior de la obra quedó destrozada.

Horas después, el artista subió a su cuenta de Instagram una imagen donde se veía lo ocurrido con el pie de foto: “Going, going, gone…”, (Se va, se va, se fue…). Más tarde también publicó un video donde explica cómo hace unos años construyó secretamente una trituradora en el marco, por si alguna vez se decidía subastar su obra.

 

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Going, going, gone…

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Banksy y su identidad misteriosa

Ésta no sería la primera vez que el artista estuviera en medio de la polémica y el misterio, pues por el simple hecho de mantener su identidad anónima ha dado pie a miles de especulaciones y extrañas teorías.

Anteriormente, muchos han asegurado que el artista es en realidad Robert del Naja, fundador y líder del grupo musical Massive Attack. Además, el periodista Craig Williams realizó una investigación que aseguraba que al menos en una decena de ocasiones, los grafitis de Banksy habían coincidido con una gira del grupo.

Un mapa que señala las coincidencias entre las presentaciones de Massive Attack o Robert del Naja, y las apariciones de nuevos grafitis de Banksy

Por otra parte, un grupo de investigadores de la Universidad de Queen Mary, en Londres, determinó una hipótesis que señalaba que Banksy era en realidad el grafitero Robin Gunningham.

Para llegar a esto, los científicos emplearon el mismo método que se usa para identificar a los terroristas: una aplicación matemática que analiza las “escenas del crimen”. Así, revisaron 140 obras de Banksy en Londres y Bristol, así como el domicilio de Gunningham y los bares que frecuentaba.

Robin Gunningham también ha sido fuertemente señalado de ser la verdadera identidad de Banksy.

Sin embargo, los resultados de esta investigación aún no son suficientes para asegurar en un cien por ciento la identidad del artista, ya que éste nunca ha firmado sus obras, por lo que no se puede saber a ciencia cierta si las obras seleccionadas para la investigación son hechas por él o por seguidores que copian su estilo.

Finalmente, una última teoría apuntaba a que ambas suposiciones -Del Naja y Gunninghma- eran maniobras de distracción organizadas por un colectivo, quien era el verdadero responsable de los grafitis, bajo el nombre de Banksy.

Piezas con alta crítica social

En sus grafitis, Banksy refleja de manera irónica a la sociedad, señalando temas como el racismo, la guerra, la migración, el capitalismo, así como la crítica a diversas noticias de actualidad y a la cultura pop.

En una de las contadas entrevistas que se han publicado, Banksy dijo que su primer acercamiento al grafiti fue gracias a un chico llamado 3D que llevó la pintura en espray a Bristol.

También confesó que el uso de esténciles como su técnica predilecta surgió porque le parecía más rápido acabar sus obras así, sin tanto riesgo de ser atrapado por la policía. Por ello, ha usado esténciles desde el año 2000.

Algunos de los ejemplos del activismo que ha hecho el artista son:

  • Muro entre Israel y Palestina (2005), donde hizo a una niña flotando gracias a unos globos, un grupo de palestinos con los trajes a rayas que utilizaban los judíos en los campos de exterminio nazis y un agujero por el que se ve una playa tropical.

  • Juegos Olímpicos de Londres (2012): En una de sus intervenciones se ve a un atleta de salto con garrocha a punto de caer en un viejo y destartalado colchón, haciendo una crítica a los indigentes que pasan la noche en la calle y cómo contrastaban con el derroche por las olimpiadas.
  • Campo de Calais (2015), donde aparece Steve Jobs, el fundador de Apple, con una bolsa al hombro y un monitor en la otra mano. Al respecto, Banksy aseguró que, aunque nos hacen creer que la inmigración es negativa para los países, pero que Steve Jobs era hijo de un inmigrante sirio y que, gracias a él, ahora Estados Unidos recibía más de 7 mil millones de dólares al año.

La destrucción de su propia obra

Su más reciente movida, la destrucción del cuadro subastado también ha estado llena de interrogantes: ¿estaba Banksy presente en la subasta o fue otra persona quien activó la trituradora? ¿qué papel jugó la casa de subastas dentro de esto? Hasta ahora, su publicista, Joanna Brooks, se ha negado a responder.

Lo que sí señalan algunos medios de comunicación es que el cuadro no estaba incluido en la lista de precios original, lo cual es poco habitual para Sotheby’s. También resulta sospechoso que justo la obra de Banksy haya sido la que cerrara la subasta, aumentando su efecto dramático.

El sitio web Artnet, especialista en información relacionada con el arte, indicó que un hombre “de aspecto parecido” a Robin Gunninghman fue expulsado de la sala por los agentes de seguridad de la casa de subastas.

Y por si fuera poco, se ha mencionado que si la intención de Banksy al destruir parcialmente su obra era hacer una crítica a los desmesurados precios que se ponen en el mercado del arte, esto pudo haber tenido el efecto contrario, pues varios expertos han señalado que dicha destrucción podría aumentar el valor aún más.

El sitio MyArtBroker, especializado en la tasación de obras de arte que ya ha vendido en ocasiones anteriores trabajos del artista, indicó ayer que dada “la atención mediática” que ha tenido la obra, “ahora forma parte de la historia del arte en su estado triturado”, por lo que estimaron que ahora se debe añadir mínimo un 50% a su valor.