Por segundo día consecutivo, el presidente Andrés Manuel López Obrador exhibió al diario La Jornada en su conferencia matutina en Palacio Nacional por la publicación de una fotografía falsa en su edición del viernes 18 de octubre, la cual pretendía demostrar supuestamente que Ovidio Guzmán, —hijo del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán había sido transportado en un carrotanque del Ejército Mexicano. 

López Obrador se refirió también a  las críticas del General Carlos Gaytán Ochoa sobre la conducción gubernamental y las estrategias de seguridad, publicadas este jueves por  La Jornada , “dando a entender que existen discrepancias por la actitud del gobierno”.

“Es también algo que respetamos, en la democracia tiene que haber divergencias y la dictadura es -ya lo hemos dicho- pensamiento único; y además es entendible porque este general fue, creo que subsecretario de la Defensa con Felipe Calderón, entonces pues no puede estar de acuerdo con la nueva estrategia que se está aplicando por razones obvias”, dijo el tabasqueño.

El mandatario habló específicamente de las declaraciones del General Gaytán que publicó La Jornada este miércoles, en las que advierte de una fragilidad en las instituciones de seguridad. El presidente dijo que “no hay riesgos de fracturas en el ejército. Eso no existe, porque el ejército mexicano es un ejército leal, cuyo comandante supremo es el presidente. No tengo la menor desconfianza del ejército, al contrario, cuento con el apoyo y la lealtad del ejército y la lealtad que tiene el ejército mexicano al pueblo de México”.

Precisó que estaba al tanto de sus palabras por un reporte del secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, sin embargo dijo que es comprensible que el General esté inconforme porque se acostumbró a la política de Felipe Calderón en la que arrasaban con todo y luego  “inventaron lo de los daños colaterales”.

“Si él argumenta que hay inconformidad al interior del ejército por la aplicación de la nueva política, es comprensible, porque durante mucho tiempo se aplicó esa política de exterminio, de represión, que nosotros no vamos a llevar a cabo”, dijo. 

En esa época, agregó el presidente, “decían los de mero arriba del ejército, hasta mero arriba, por allá por donde andaba este general en las alturas; les decían a los oficiales de los operativos: ustedes hagan su trabajo, nosotros nos encargamos de los derechos humanos”.

Después de estas precisiones, López Obrador se refirió una vez más a la publicación de La Jornada: “Lo que pasa es que, por buscar la nota, entonces destacan esto como algo extraordinario, espectacular. Lamentable, porque ahora resulta que un general del gobierno de Calderón, del periodo de mayor represión, es motivo, ¿no?, de exaltación en un periódico independiente. Pero así son las cosas”.

Casi al finalizar la mañanera, Andrés Manuel confrontó a la prensa que exigía más datos sobre  el operativo fallido de Culiacán.  Algunos reporteros se levantaron de su asiento y se rompió el protocolo de las conferencias matutinas.

El mandatario usó como ejemplo la portada del diario La Jornada para exhibir a medios que, dijo, tuercen información. Sin embargo, la reacción de los reporteros fue dejar los turnos para preguntar y lanzarse a gritos a exigir respuestas a dudas sobre las supuestas lagunas en la cronología presentada un día antes, donde no tuvieron oportunidad de plantearlas.

Fue en ese momento que López Obrador tomó un micrófono inalámbrico para hablar de la portada de La Jornada que tenía en un proyector. Se paró frente a la pantalla, y dijo: “Es que esto es importante destacarlo. Porque ya basta de manipulación”. Mientras, un periodista le reclamaba y se escuchaban rumores cada vez más fuertes.

“Claro que vamos a garantizar las libertades hasta el exceso, pero también no se puede estar apostando a la manipulación”, agregó.

Poco antes, una periodista de la revista Proceso lo cuestionó: “¿Fue por instrucciones de Washington?, ¿acaso es por esta orden de captura que se decide entonces cambiar la estrategia que usted había planteado y sí desarrollar un operativo de esta magnitud?”.

Ante la pregunta, AMLO respondió:

“Otra cosa muy importante para Proceso: Nosotros no recibimos órdenes de Washington, ¿sí?, porque en una de esas sale hasta en la portada de que nos instruyeron y que por eso se actuó. Y reiteramos el compromiso de entregar toda la información para que no haya especulaciones y si sale la serie de Netflix, que echen a andar la imaginación, pero porque a veces que sacan series entrevistando a personajes, que participaron”.

“Hace poco vi una serie de Netflix sobre el asesinato de Colosio y se la pasó hablando Salinas, o sea, fue como su documental”.

Al final de la conferencia se vivió otro  momento álgido cuando un periodista de TV Azteca tomó la palabra y preguntó con jiribilla: “¿Quién llevó a cabo esa negociación? ¿Cuál pieza del cártel de Sinaloa negocia con las fuerzas federales?” dijo el reportero.

El Presidente contestó: “Ninguna, ninguna, pero si Azteca quiere poner eso, que lo ponga”.

Ante esto, el reportero insistió: “No, presidente, no es un asunto de Televisión Azteca, ni mucho menos un asunto de hechos, es un asunto mío, y perdón la duda”.

AMLO respondió: “No, no, no, es que ya basta, de veras, con todo respeto, son asuntos muy serios”.

Tras estas palabras, AMLO pidió a los medios tomar las cosas con responsabilidad en lugar de ser amarillistas poniendo en tela de juicio sobre su decisión de liberar al capo del narcotráfico para no poner en peligro a la gente, pues lo que él y su gobierno hicieron significa “un parteaguas en lo que era una política autoritaria, que nunca fue cuestionada por los medios”.

“Con honrosas excepciones, fue aplaudida por los medios, una política que desató la violencia en México, porque se declaró una guerra y causó miles de muertos, y convirtió a México en un cementerio -eso era lo de antes a este parteaguas que significa exactamente lo opuesto, el ya no apostar a la violencia, el no apostar al exterminio, el no apostar a destruir a los llamados riesgos colaterales, afectar a la población civil”.

Y también el Presidente pidió a los medios tener ética en el manejo de la información y volvió a hacer un llamado a parar el “amarillismo”.

“Ya basta de amarillismo, de espectacularidad y de querer poner siempre… eso era cuando las autoridades no tenían –reitero- cuando no había autoridad moral, que eran corruptos, entonces los sentaban en la silla de los acusados. No, ya no, ya no es así”.

Al final, el Presidente cerró la conferencia con una reflexión histórica de lo que sucedía con la prensa en el porfiriato y lo que pasó después con la llegada de Francisco Madero a la Presidencia, poco antes del golpe militar.

“Antes del golpe militar, antes de que se asesinara al presidente Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez, se creó un ambiente. Nunca la prensa, después de haber sido una prensa sometida, abyecta, rastrera, durante el porfiriato, al triunfo del movimiento maderista se desatan en contra de Madero, todos, todos, todos, en general, de ahí viene lo de la prensa fifí, de ahí surgió una frase fuertísima que la voy a decir, la voy a decir, porque todo esto ayuda, o sea, esto es parte de la transformación que queremos para el país y hay que aprender de la maestra de la vida que es la historia, eso decía Cicerón”.

“¿Saben qué llegó a decir Gustavo Madero? Dice: ‘Le muerden la mano a quien les quitó el bozal’. Eso no se lo perdonaron, nunca. Por eso se ensañaron en él, primero en Gustavo Madero y luego en su hermano. Yo no quiero que nunca jamás vuelva a suceder eso. Esa es de las historias más vergonzosas del periodismo y de la política en México”.

Luego de su dura reflexión, el Presidente trató de matizar sus palabras y resaltó que aún cuando entre él y los periodistas puedan apasionarse, los ciudadanos gozan de una gran sensatez y serenidad, además de que existe una conciencia ciudadana como nunca y otros medios no convencionales como las redes sociales.

Poco antes de despedirse, el Presidente prometió volver a revisar el día de la mañana la línea de tiempo de lo sucedido en Culiacán porque dijo, él tiene la conciencia tranquila y su gobierno no tiene nada que ocultar.