En el 2018 la Feria Internacional del Libro (FIL) arrancó con una dedicatoria especial para el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, —a quien le faltaban algunos días para tomar posesión del cargo— y este año fue igual. 

La inauguración del evento literario más importante de América Latina que tiene a la India como el país invitado de honor, se convirtió otra vez en una ventanilla de inventivas y reclamos —los mismos de siempre— hacia el Presidente por los recortes que implementó su administración en el presupuesto de egresos del 2020. 

Se quejó  el presidente de la FIL y cacique de la Universidad de Guadalajara Raúl Padilla López, y lo mismo hizo su subalterno al frente de la rectoría de esta casa de estudios, Ricardo Villanueva Lomelí, al igual que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez.

Fue el mandatario estatal de extracción emeceísta el encargado de guiar la ofensiva hacia Andrés Manuel López Obrador, quien prefirió no asistir y  enviar en su representación a la secretaria de Cultura Alejandra Frausto Guerrero.

Fiel a su estilo, Alfaro Ramírez se mostró bravucón, hizo una vaga referencia al acontecer literario, felicitó al Premio FIL de este año, el poeta David Huerta, para volcarse después en contra del mandatario, a quien acompañó en su gira por el municipio de Mezquitic, Jalisco el pasado 19 de noviembre.

“(La FIL) nos deja también siempre de tarea muchas preguntas sin respuesta, temas difíciles que no pueden agotarse, debates sin conclusiones irrefutables, y quizá todo eso constituya una de las razones por las que quienes rehuyen la cuestionamiento y al diálogo franco prefieren evitar a eventos como este”, dijo el gobernador,  sin mencionar el nombre de AMLO.

En la inauguración de la FIL, Alfaro Ramírez se mostró como un hombre abierto, dispuesto al diálogo y la confrontación de ideas, por ello dijo que no guardaría silencio.

“Aquí no podemos guardar silencio cuando se pretende imponer una idea monolítica de lo que significa lo nacional. El futuro de México se debe construir desde la lógica de la pluralidad, del respeto a quienes piensan distinto a nosotros, partiendo de la premisa que nuestro silencio hoy, por miedo o displicencia nos cobrará una terrible factura mañana”, dijo.

Sin embargo, en la práctica el  gobernador es un hombre que detesta la libertad de expresión y  que reacciona de forma visceral cuando se le cuestiona. Nadie fue capaz de recordarle sus arrebatos en contra de los medios de comunicación desde que era alcalde de Guadalajara, cuando llamó “basura” a los diarios NTR y Mural. Tampoco le recordaron que ha utilizado el presupuesto destinado a publicidad —más de 223 millones de pesos este año— para premiar a los medios de comunicación que son de su preferencia  —incluyendo a las tres empresas de producción digital que le diseñan campañas y contenidos audiovisuales como  Indatcom, La Covacha y Euzen— y castigar a los que son críticos con su gobierno.

El medio digital Partidero.com denunció recientemente que el mandatario ejerció presión para que los medios de comunicación no difundieran el ejercicio de verificación de su Primer Informe de Gobierno que presentó en el Congreso del Estado. 

“Aunque en su discurso Alfaro alegó que los periodistas pueden hacer su trabajo, se han documentado peticiones expresas de la autoridad estatal a los medios participantes para dejar de dar difusión al ejercicio de verificación”, señala el medio digital. 

Alfaro Ramírez también se situó como un ecologista al invocar los compromisos de París en materia de cambio climático al que México está suscrito,  aunque en Jalisco se le reconoce como un ecocida que ha presionado insistentemente para urbanizar  El Bajío, una zona cercana al Bosque de La Primavera que contiene mantos acuíferos que abastecen de agua a la ciudad de Guadalajara, y que estarían en riesgo de aprobarse la habitabilidad de la Villa Panamericana.

El gobernador jalisciense criticó la estrategia de seguridad del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, y la de AMLO al señalar que “las declaratorias de guerra a la delincuencia fueron un fracaso, sí. Pero vamos a hundir al país si pensamos que a quienes quieren someternos generando miedo hay que darles un abrazo”.

Eso, sin mencionar que Jalisco es el tercer estado con el mayor número de personas desaparecidas, el tercero también en violencia hacia las mujeres y que se han hecho frecuentes la localización de fosas clandestinas con restos humanos. 

La percepción de Alfaro Ramírez sobre el Gobierno de AMLO fue catastrofista: “Había que desmantelar el viejo régimen, sí. Pero cometeremos un error histórico si justificamos la destrucción del orden institucional y de derecho a partir de la premisa de que nada funciona”.

Hacia el final de su breve participación, soltó un amago al presidente de México: “¡No más silencio, no más cabezas agachadas, eso no le sirve a México!”.

Alfaro dio su discurso frente a varios invitados y cuando terminó de hablar se dirigió a cada uno de ellos para saludarlo. La secretaria de Cultura Alejandra Frausto ni siquiera se levantó de su asiento  para corresponderle.

Foto: Canal 44 UdG.

Raúl Padilla, quien al igual que Alfaro formó parte de la pasada campaña electoral de Ricardo Anaya, candidato a la presidencia del país de la coalición Por México al Frente,  lamentó el recorte presupuestal a  las universidades públicas. 

“Compartimos el propósito de llevar la educación superior al mayor numero de jóvenes y de brindar apoyos a los sectores más vulnerables, pero justamente por ello resulta difícil entender que para efectos prácticos en el presupuesto federal se recorte el financiamiento a las universidades públicas y se frene su capacidad de crecimiento y mejora de calidad”, dijo. 

Padilla López aspiraba a convertirse en secretario de Cultura de la mano de Ricardo Anaya, sin embargo no esperaban el triunfo arrollador de AMLO.

De acuerdo con el periodista de SDP Noticias, Federico Arreola, al llamado “cacique” de la Universidad de Guadalajara le preocupa que el Gobierno de la República que encabeza Andrés Manuel se meta de lleno a la fiscalización de los recursos de orden federal que ha recibido esta casa de estudios, sobre la cual el presidente de la FIL ejerce control desde hace más de 25 años.

“Si a Padilla se le juzgara solo por la FIL, en el futuro merecería que su nombre se escribiera con letras de oro en la Cámara de Diputados. Pero Raúl Padilla no solo es un emprendedor cultural reconocido en todo el mundo: también es un hombre que ha acumulado excesivo poder político y económico”, señaló en un columna que escribió el año pasado, quien alguna vez fuera asesor de AMLO.

En ella recuerda que cuando Alfaro Ramírez gobernó el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, se desentendió y distanció de Padilla López, al punto de decir con toda pomposidad que “Tlajomulco de Zúñiga es un municipio libre de Raúl Padilla López”.

Y ese pronunciamiento le valió una enorme popularidad porque pelear con “un hombre tan poderoso y tan poco apreciado en Jalisco como Raúl Padilla” no es para menos.

La reconciliación de Alfaro Ramírez con el ex rector de la UdG ocurrió cuando el primero gobernó al municipio de Guadalajara y cedió a algunas peticiones de la casa de estudios, como la concesión de la Plaza Mexicaltzingo para la construcción de un estacionamiento subterráneo, pese a la oposición de comerciantes y vecinos del entorno urbano.

Ya en plena campaña rumbo a la gubernatura, Alfaro Ramírez se reveló abiertamente a favor de  restablecer su relación con el mandamás de la Universidad de Guadalajara.

Fue gracias a esa “reconciliación” que algunos miembros del llamado Grupo Universidad ascendieron a cargos de elección popular por Movimiento Ciudadano, como el ex rector Tonatiuh Bravo Padilla (coordinador del grupo parlamentario de MC en la Cámara de Diputados), y Mara Robles Villaseñor, ex rector del Centro Universitario de Los Altos, (ahora diputada de MC en el Congreso de Jalisco).

“No hay principios en el ataque de Alfaro a AMLO. Hay intereses a defender. Le importa que el próximo presidente no se meta en Jalisco para que él y sus socios —políticos o económicos—, como Raúl Padilla, puedan seguir haciendo lo que se les pegue la gana en la entidad que consideran de ellos, y solo de ellos”, concluye en su artículo Federico Arreola.