La reputación que tiene el escritor Héctor Aguilar Camín de ser un mercader se la ganó a pulso y todo parece indicar que ésa será su cruz de por vida. Antes de que en México se promulgará la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública poco se sabía de contratos y del destino de los recursos públicos.

Sin embargo, a través de una filtración, el periodista Miguel Badillo publicó en el 2001, en el diario El Universal, que el escritor cobró casi 3 millones y medio de pesos de la actualidad en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, para su revista Nexos y el Centro de Investigación Cultural y Científica que dirigía este personaje. 

Y aunque el historiador pataleó e hizo hasta lo imposible para que esa información no se publicara, finalmente salió a la luz, y Aguilar Camín se reveló como un intelectual orgánico, de acuerdo con las propias palabras que escribió  Miguel Badillo en el portal Contralínea. 

“Lo anterior ayuda a explicar porque este intelectual orgánico está tan enojado con López Obrador, no por sus cambios en las políticas públicas, económicas y sociales, sino porque ya no hay contratos ni cheques que cobrar en Presidencia, como ya tampoco el presidente despacha en Los Pinos”.

Afortunadamente gracias a la existencia de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública es posible saber que Aguilar Camín se ha enriquecido con los contratos que ha sostenido a través de distintas administraciones.

De acuerdo con información del portal Compranet de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), entre el 2000 y el 2018 la revista Nexos —de la que el escritor es propietario— recibió sólo en concepto de publicidad casi 115 millones de pesos. Pero también el mismo sitio da cuenta que del 2010 al 2018, Aguilar Camín obtuvo beneficios por aproximadamente 54 millones de pesos por la contratación de suscripciones a su revista y la adquisición de diferentes colecciones de libros.

Por ambos conceptos, la Revista Nexos ha cobrado un total de  168 millones, 108 mil 302 pesos.

Ante el desamparo de los cheques que recibían de la Presidencia de la República, tanto Enrique Krauze como Aguilar Camín han tenido que refugiarse en el bloque opositor de gobernadores a AMLO para seguir disfrutando del erario público. Uno de ellos ha sido el  de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, quien se ha mostrado muy generoso con la dotación de cheques.

Aguilar Camín pertenece a un grupo de “intelectuales” que se asumen como “liberales”, pero que este miércoles emitieron un comunicado para afirmar que en  México “no hay pluralidad”, y que para que ésta se dé, es preciso que el PRI y el PAN, junto con el PRD hagan alianza para regresar al poder.

El desplegado tiene un nombre rimbombante al que sus firmantes llamaron contra  la “deriva autoritaria”. Se encuentran políticos, analistas, académicos, escritores, e intelectuales, muchos de ellos son los mismos que firmaron aquel desplegado del 3 de agosto del 2006 en el diario Reforma para defender el triunfo dudoso de Felipe Calderón sobre López Obrador.

De nueva cuenta están  Héctor Aguilar Camín, Roger Bartra, Agustín Basave, Humberto Beck, Jorge G. Castañeda, Julio Frenk, Enrique Krauze, Antonio Lazcano Araujo, Soledad Loaeza, Ángeles Mastretta, Beatríz Pagés, Ricardo Pascoes, Jesús Reyes Heroles,  Macario Schettino, Rafael Rojas, Consuelo Sáizar, Javier Sicilia,  Guillermo Sheridan, Isabel Turrent, Francisco Valdés Ugalde, José Woldenberg y Gabriel Zaid.

Nexos es la revista por excelencia de la derecha mexicana, ahí escriben prácticamente todos los “intelectuales” que firmaron ese desplegado del 3 de agosto de 2006.

El especialista en ciencia política, el  Dr. Octavio Rodríguez Araujo escribió a propósito de ese desplegado que “Aguilar Camín y  el Dr. Raúl Trejo Delarbre, entre otros, dictaminaron, antes que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que no hubo fraude y que la elección fue ejemplar”.

El Dr. Rodríguez Araujo remató su columna, publicada en el diario La Jornada el 10 de agosto del 2006, palabras que parecen tener vigencia.

“La única explicación que encuentro para que firmaran ese desplegado es su posición en contra de López Obrador, y estarían en su derecho de expresarla. Mejor hubiera sido que así lo hubieran dicho y no que trataran de defender a “las instituciones de nuestra democracia” como si éstas fueran entidades manejadas por robots autoprogramados y no por personas de carne y hueso con relaciones e intereses de diversa índole”, escribió Rodríguez Araujo hace 14 años en el diario La Jornada