La Presidenta Claudia Sheinbaum descartó que analizar el envío de ayuda humanitaria a Cuba pueda generar tensiones con el gobierno de Estados Unidos, y aseguró que México actuará con responsabilidad diplomática y transparencia.
La mandataria explicó que el objetivo del gobierno mexicano es enviar ayuda humanitaria esta misma semana, siempre y cuando existan las condiciones necesarias. Y aseguró que esta decisión soberana no debería provocar conflictos con Washington.
En el caso del petróleo, Sheinbaum reconoció que Cuba sí necesita crudo, pero aclaró que su gobierno está revisando los alcances y vías diplomáticas disponibles, ante la advertencia estadounidense de imponer aranceles a quienes envíen petróleo a la isla, de forma directa o indirecta.
“Buscamos que haya sensibilidad, sobre todo, por el apoyo al pueblo cubano”, enfatizó.
La presidenta recordó que, en el caso de México, existe un contrato vigente que representa menos del uno por ciento de la producción petrolera nacional, por lo que rechazó que se trate de una acción de alto impacto económico o político.
Sobre la ayuda humanitaria, Sheinbaum fue clara en que no se trata de decisiones unilaterales y aseguró que el proceso será transparente y debidamente informado.
“Tenemos que conocer por parte de ellos sus necesidades, porque no es nada más lo que a México se le ocurra”, explicó.
Ante la pregunta directa de si esta postura podría generar más tensiones con Estados Unidos, respondió de manera tajante:
“No, no debería”.
La mandataria también rechazó los señalamientos de la oposición que presentan a México como el único país con vínculos económicos con Cuba, y recordó que la isla mantiene comercio e inversiones con diversas naciones, entre ellas España y otros países europeos.
Al ser cuestionada sobre una posible mediación de México entre Cuba y Estados Unidos para poner fin al bloqueo, Sheinbaum aclaró que esa posibilidad no depende de su gobierno, sino de la voluntad de ambas naciones.
“La propuesta tiene que venir de ellos, no de nosotros”, sostuvo.
Insistió en que no se trata de protagonismos personales, sino de mantener una política exterior orientada a la paz, la seguridad y el respeto a la soberanía. En ese sentido, recordó que México históricamente ha ofrecido el diálogo como vía para atender conflictos internacionales.
Finalmente, destacó que esta postura forma parte de la tradición diplomática mexicana, basada en la doctrina Estrada, y afirmó que su gobierno defiende la soberanía de los pueblos tanto por mandato constitucional como por convicción política.



































