En los últimos días Chile ha vivido una serie de protestas. Los primeros movimientos comenzaron en contra del alza al Metro, pero ahora se ha sumado también el descontento contra el sistema de salud, la seguridad social y la represión del Gobierno de Sebastián Piñera.

Pero, en medio un panorama complicado, el programa infantil chileno “31 Minutos” llevó su humor hasta las calles, para sumarse a las protestas.

Uno de los personajes, Juan Carlos Bodoque, un conejo rojo caracterizado por su espíritu luchador y defensor de la justicia, salió a las calles y se manifestó en contra del aumento del transporte público.

“Empezaron los cacerolazos por este gobierno injusto que está perpetuando las tarifas del Transantiago con un alza inadecuada para la humanidad (…) ¡Evadir, no pagar, otra forma de luchar!”.

De igual forma los músicos del programa decidieron salir a las calles para llevar un poco de sus alegres melodías a las protestas, donde principalmente asisten jóvenes.

“El pueblo unido, jamás será vencido”, corearon.

Desde el inicio de las manifestaciones, los personajes de la querida serie han aparecido en las pancartas que llevan los asistentes.

La cobertura de 31 Minutos

Casi desde el inicio de las protestas, éstas han sido abordadas en la serie chilena con su característico toque, de manera humorística y sutil.

En su página de Facebook, se publicó un video en el que aparece el personaje Calcetín con Rombos Man dando un discurso, junto al hashtag #NoEstamosEnGuerra.

“Todo niño tiene derecho a expresarse libremente, a ser escuchado y a que su opinión sea tomada en cuenta”, dice.

También se han pronunciado en contra de las acciones de Sebastián Piñera, quien aseguró que el país estaba “en guerra”.

¿Qué es 31 minutos?

Un programa de la Televisión Nacional Chilena que comenzó sus transmisiones desde 2003 como una parodia del noticiero que se transmitía en los últimos años de la dictadura de Pinochet, 60 minutos.

La serie es protagonizada por marionetas y fue creado por Pedro Peirano y Álvaro Díaz, quienes explicaron el una entrevista que el programa era un “puente entre la educación infantil y el entretenimiento para adultos”, pues ayuda a reflejar la realidad social chilena.