Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

I

15 de septiembre de 2017.- Hoy, el grito. Gente reunida para “celebrar” a un país. Banderas tricolores. ¡Viva México cabrones! Un presidente en un balcón nombrando a los “héroes” que nos “dieron patria”. Cervezas, tequila. Sombreros con los colores verde, rojo y blanco. La comida mexicana. La mexicanidad. El ser mexicano. La identidad. Las televisoras diciendo que somos lo mejor, que benditos los nacidos en esta tierra: que como nuestro país, ninguno en el mundo ¡Viva México cabrones! Alcaldes y gobernadores repitiendo lo que se repite cada año, y después de eso: cenas opíparas, abrazos, apretones de mano y quizás negocios. Orgullo por estar en donde se está y por gritar lo que se grita. ¡Viva México cabrones!

País orgullo. País identidad. País soberbio.

Asesinato de padre e hijo en la colonia Buenavista de la CDMX. Foto: Cuartoscuro

II

Papá, mamá e hijo prontos a llegar a casa: solamente falta estacionar el auto. Ciudad de México miércoles 13 de septiembre. Colonia Guerrero, en la Delegación Cuauhtémoc. De repente, gente subida en una motocicleta se acerca. Suena fuerte la pistola disparándose. Las balas rompen los vidrios y se incrustan en el papá, y también en el hijo (de siete años).

La muerte. Sus muertes.

La esposa no sabe qué pasa.

Reportes de un “incidente” llegan a las policías de la Ciudad de México. “Hay dos heridos” tirados en el asfalto. Después, los encargados de la seguridad en la capital del país, sabrán que los heridos son fallecidos.

Violencia.

País crueldad.

Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Foto: Especial

III

El régimen no inició con Enrique Peña Nieto. Viene de antes. De Miguel de la Madrid, de Carlos Salinas de Gortari. Han cambiado los partidos políticos que “gobiernan al país”, pero los grupos de poder, esos que se sienten dueños de todo, ellos no se han ido: gobiernan realmente, y quieren que, quienes ocupen los puestos “de decisión”, les obedezcan.



Vendieron todo. O casi todo. Desde Miguel de la Madrid comenzó esa política asesina y no se ha detenido. Esta política, era evidente, provocaría un día una crisis enorme. Y sucedió rápido: cuando Felipe Calderón, este país cosechó las consecuencias de lo hecho por esos ladrones que lleva ya varios años ordenando a los gobiernan lo que deben hacer. Calderón solamente aceleró crisis, la agravó, le dio forma.

El país está hecho una mierda. Muerte por todos lados. Gente con pobreza. Gente con nada. Sangre, sangre, sangre. Dolor. Y unos cuantos, con todo.

¡Viva México cabrones!

Dante Delgado, presidente de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales del PRD y Ricardo Anaya del PAN. Foto: Especial

IV

Los que se sienten dueños del país han intentado por todos los medios posibles que, quien esté en contra de ellos, tenga poco de poder, desaparezca, no sea amenaza. Por eso, en 2006, impidieron desesperadamente que Andrés Manuel López Obrador llegara a la presidencia. En 2012, ya tenían un plan que lo fueron construyendo poca a poco. Ese plan se llamó Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, hoy, en 2017, han vuelto a preocuparse: ¿quién nos va a salvar de López Obrador? Por eso hablaron con el PAN, por eso hablaron con el PRI, por eso invitaron al PRD y a MC.

El famoso Frente Ciudadano por México, que integran el PAN, el PRD y MC, es la nueva apuesta de esos que han esquilmado al país durante décadas, de esos que no quieren perder, por ningún motivo, sus privilegios. El PRI está de acuerdo, porque los obedece. La citada alianza, pues, no es para “cambiar de régimen”, es para mantener el actual régimen.

Andrés Manuel López Obrador durante su gira por Jalisco. Foto: Especial

V

Hoy se celebra el último grito antes de las elecciones presidenciales. Las cosas están claras: por un lado, ésos que obedecen a los que se sienten dueños del país, y por el otro, una alternativa que ha demostrado, durante muchos años, que tiene intenciones de cambiar, de forma radical y verdadera, la situación de este país. Una alternativa que plantea la equidad, la justicia, los derechos de la gente, el que haya menos pobreza, menos lágrimas, no más sangre.

Faltan poco menos de diez meses para que, por la vía pacífica, se pueda cambiar este país. Y por eso se formó el Frente, para detener el cambio, para impedir que los que se sienten dueños del país pierdan sus privilegios. Por eso, también, la nueva andanada de mentiras en contra de Morena y de Andrés Manuel López Obrador.

Sí, tienen miedo, y harán todo para que este país no cambie. Pero están intranquilos. Están angustiados.

En 2018 se juega no un puesto ni un conjunto de espacios en las Cámaras de Diputados y de Senadores. No, en 2018 se juega la viabilidad de este país. Y habrá que definirse: o se va con el frente que representa a los intereses más ruines de este país, o con Morena, una alternativa que busca que esta nación no se siga yendo a la mierda.