No es fácil: la reingeniería del gobierno mexicano es cosa complicada. Hay que conocer cómo se maneja el monstruo, dónde está enfermo, dónde está podrido y dónde hay lugares sanos, si es que existen.

La labor que tiene enfrente Andrés Manuel López Obrador es titánica. Han sido años de retraso, de corrupción, de prácticas nefatas que han hecho mucho daño: que nos han hecho mucho daño como nación.

Pero pensar y comenzar a hacer la reingeniería no significa que todo se solucione de un día para otro, que los cambios se den así como por arte de magia. Se precisa consistencia, formar un equipo capaz y ver todos los lugares donde hay enfermedad, que seguramente son muchos. Muchísimos.

Las ganas están. Andrés Manuel se preparó para esto durante muchos años. Hace unos días veía de nuevo la entrevista que le hizo en 2015 Jaime Avilés, y dijo Andrés Manuel (como lo repitió muchas veces en campaña) que él trabajaría más de doce horas al día para cambiar el país, para sacarlo del abismo donde está.

Eso, a casi un mes de su triunfo, se está notando y mucho. Y por eso las expectativas son muy pero muy altas, y van creciendo.

Ayer, una encuesta de Reforma y de la Coparmex mostró que la gente confía en el buen desempeño que tendrá AMLO, y que piensa que cumpliría buena parte de sus promesas.

Es decir, en la calle hay alrededor de 60 o 70 millones de personas que traen bien puesta la esperanza en que las cosas cambien, en que le vaya mejor al país, y claro, que les vaya mejor a ellos y a sus familias y a sus amigos. Que mejore su vida. Que tenga más servicios y con más calidad. Que ya no se sufra tanto.

Es un enorme reto. Enorme.

Y es un reto que no solamente se reduce a mejorar el cómo y en qué se gasta el dinero. Es un reto que significa cambios en la concepción de mirar el servicio público. Es un reto que tiene como objetivo el transformar la forma en cómo se miran la política y la administración pública. Es un reto que significa apoyar a los jóvenes, disminuir la tragedia sangrienta en la que estamos, hacer que la gente viva mejor, con dignidad. Es un reto que implica castigar a los corruptos, eliminar la impunidad y hacer que la gente vea que el país está cambiando, que sienta las transformaciones, las mejoras.

Seis años es muy poco tiempo para cambiar todo un país que está hecho trizas. Pero son seis años en los cuales se pueden dejar bien puestas las bases para que la transformación iniciada no se caiga con el primer vientecito. Y sí, seis años en que los cambios se sientan en los bolsillos y en lo que nos rodea.

El reto es enorme. Lo bueno, lo esperanzador, es que se logró algo muy importante: iniciarlo.

II

Jesús Zambrano, líder actual del PRD en San Lázaro, dijo de AMLO: “No sólo se vio blando ante Trump, prácticamente fue genuflexivo”.

Lo dice Jesús Zambrano, quien en 2012 aceptó que el PRD formara parte del Pacto por México y, en 2013, lo firmó muy sonriente, poniéndose a las ordenes, como perro bien portado, de Enrique Peña Nieto.

III

La propuesta para reducir el presupuesto a los partidos políticos va tomando forma. Ayer, los legisladores de Morena presentaron una iniciativa para eliminar el 50% del financiamiento a partidos.

¿Cuál será la reacción de los líderes del PAN, PRI y de la chiquillada (incluida en ésta el PRD)?