El ex Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, es ahora un nuevo miembro del consejo del decano de la Kennedy School, la escuela de posgrados en administración pública de la Universidad de Harvard, de la cual es egresado.

El ex mandatario de extracción priista, fue incorporado al “grupo de líderes globales que proveen apoyo financiero y consejos prácticos para avanzar nuestros esfuerzos para crear cambio positivo en el mundo”, según se lee en la descripción de la escuela de posgrados de la Universidad de Harvard, ubicada en Massachusetts, Estados Unidos.

De acuerdo con la Kennedy School, Salinas de Gortari destacó en su gobierno por la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá, la privatización de diversas empresas públicas y el otorgamiento de autonomía al Banco de México.

Además, dicha escuela de posgrado considera que en el sexenio de Salinas de Gortari “hubo reducción en la desigualdad del ingreso, un incremento en los salarios reales y se mejoró el sistema de salud y la educación”.

Carlos Salinas de Gortari. Foto: Especial

Salinas de Gortari es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en Administración Pública por la Kennedy School de Harvard y doctor por la misma casa de estudios.

Durante su gobierno (1988-1994), Salinas de Gortari autorizó la venta de los bancos nacionalizados por el ex presidente José López Portillo en 1982 y subastó a precios módicos 400 empresas públicas como Telmex y Mexicana de Aviación.

Salinas realizó también una modificación a la ley minera en la que abrió las puertas a la inversión extranjera. Desde entonces, el 70 por ciento de las concesiones, que suman 92 millones de hectáreas en el territorio nacional, están en manos de extranjeros.

Carlos Salinas de Gortari. Foto: Internet

En el campo, Salinas reformó el artículo 27 constitucional para terminar con el reparto agrario y permitir el arrendamiento y venta de la tierra para capitalizarla, lo que provocó el despojo a los ejidos para “convertir su patrimonio, hasta entonces colectivo, en propiedad privada”, según refiere en un artículo publicado en La Jornada, el abogado especialista en derecho indígena, Francisco López Bárcenas.

Con la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Salinas comenzó el desmantelamiento del campo mexicano, pues al permitir la importación de productos y alimentos, puso a competir de manera desigual a los campesinos con sus similares extranjeros. Antes del acuerdo, el país importaba el 19 por ciento de los alimentos; hoy la dependencia es del 42 por ciento.