El lunes 3 de septiembre por la tarde, un grupo de cerca de 200 estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco se manifestaba pacíficamente en la explanada de la Torre Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuando un grupo de porros los atacó.

A los miembros del CCH los acompañaban también alumnos de las Preparatorias 5, 6 y 8, así como del CCH Vallejo, Oriente, Naucalpan y de los Colegios de Bachilleres. También asistieron familiares de Verónica Guadalupe Benitez, ex alumna de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, quien fue asesinada, por lo que marchaban exigiendo justicia.

Tras las agresiones 14 estudiantes resultaron heridos, dos de ellos de gravedad:

  • Emilio Aguilar Sánchez, alumno de la Escuela Nacional Preparatoria número 6, quien fue intervenido y tiene un estado grave de salud.
  • Joel Meza García, de la Facultad de Filosofía y Letras, que perdió una oreja y podría perder un riñón, pues recibió ahí dos puñaladas.

La manifestación en Ciudad Universitaria se dio para exigir que las autoridades de la institución escucharan sus peticiones y se diera solución a problemas como la falta de profesores en su plantel, la realización de cobros indebidos, los malos tratos, la prepotencia y el acoso sexual a las estudiantes.

Desde hace dos semanas, los estudiantes del CCH Azcapotzalco han estado pidiendo que sus demandas sean atendidas y, como no han habido respuesta, desde el 27 de agosto el plantel entró en un “paro activo”. Además, exigían la destitución de la directora del plantel, María Guadalupe Patricia Márquez, quien renunció el pasado 30 de agosto.

Según expresó Márquez en un comunicado, tomó la decisión de separarse del cargo para “contribuir a la normalización de las actividades académicas del plantel”. La renuncia fue aceptada por el Rector de la UNAM.

El ataque del lunes pasado

El viernes pasado, miembros de la asamblea estudiantil del CCH Azcapotzalco decidieron hacer una marcha este lunes pero fueron sorprendidos por un grupo de cerca de 50 jóvenes menores de 30 años, que los agredieron con palos, piedras, e incluso bombas molotov. Al final, los porros huyeron en grupo rumbo a la zona del Estadio Olímpico Universitario.

Hoy se sabe, mediante un comunicado emitido por el rector de la UNAM, que se identificó a tres de los grupos involucrados en los ataques: “Treinta y dos”, del CCH Azcapotzalco; “3 de marzo”, del CCH Vallejo; la Federación de Estudiantes de Naucalpan”, entre otros “grupos porriles”.

La violencia dentro de CU

Los casos de violencia e inseguridad dentro de Ciudad Universitaria han sido cada vez más sonados. El 3 de mayo de 2017 el cuerpo de una joven fue encontrado en jardines aledaños al Instituto de Ingeniería.

Lesvy Berlín Osorio Martínez, de 22 años, fue encontrada atada a una caseta de teléfono público y, aunque la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ-CDMX) concluyó que se había tratado de suicidio. Amigos y familiares de la joven rechazaron dicha versión y solicitaron que se investigara a la pareja sentimental de la joven por el delito de feminicidio.

FOTO: OCTAVIO GOMEZ

Tras la muerte de Lesvy, el Rector de la UNAM, Enrique Graue, aseguró que se reforzarían las medidas de seguridad instrumentando “medidas para combatir los actos de violencia, de delincuencia, las arbitrariedades y la impunidad”.

No obstante, tan sólo en junio de ese mismo año fue encontrado el cuerpo de otro joven, en el ala oriente de la Facultad de Filosofía y Letras. Según la institución, el joven murió tras caer del segundo o tercer piso de la Facultad.

Además, el pasado 23 de febrero tuvo lugar una balacera en las inmediaciones de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad, la cual resultó con un saldo de dos hombres muertos, de 20 y 29 años.

Las víctimas, según indicó el Rector, no eran parte de la comunidad universitaria, sino personas vinculadas con el narcomenudeo, que habían asistido al lugar de los hechos para comprar drogas; ahí, según testigos, discutieron con el presunto vendedor, quien les disparó y luego huyó.

Hacía tiempo se tenían localizados varios puntos de Ciudad Universitaria donde operaban narcomenudistas a la vista del personal de vigilancia de la institución. De hecho, en junio de 2017 de la UNAM había informado que tan sólo en esos seis meses del año, las autoridades ya habían detenido a 13 personas presuntamente dedicadas a la venta de drogas.

Para combatir este problema, se había establecido el Programa Integral de Seguridad y Rehabilitación de Espacios para la Comunidad, con el que se buscaba reforzar el alumbrado y la vigilancia de la institución, así como rehabilitar varias áreas de la UNAM, para poder resguardarla mejor.

Reclamo multitudinario

Debido a estos acontecimientos, más de 30 Facultades, Colegios de Ciencias y Humanidades, preparatorias y escuelas de la UNAM de declararon en paro, que van de las 48 a las 72 horas, o incluso algunas de manera indefinida, como símbolo de protesta.

Además, se convocó a una marcha que recorrió la mayoría de las facultades y terminó con miles de personas reunidas en la explanada de Rectoría, donde se exigió que ya no haya más porros en la institución y se brinde mayor seguridad dentro de cada uno de los planteles de la UNAM. 

Manifestación contra la violencia en la UNAM. Foto: Especial

A la marcha también asistieron alumnos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Además, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la Escuela Nacional de Lingüística y Traducciones (ENALLT), quienes  se sumaron a las protestas y suspendieron sus actividades.