Lo que sucede en Jalisco es terrible, y Enrique Alfaro quiere, además de lavarse las manos, aprovechar todo para “posicionarse” como “presidenciable”.

No caigamos en sus engaños. Él es culpable de la tragedia.

Y para comprender por qué, debemos hacer algo de historia:

El 28 de mayo de 2004 hubo una manifestación por una cumbre de Jefes de Estado en Jalisco. Yo era estudiante en ese entonces y fui al marcha. Todo iba tranquilo hasta que llegaron unos provocadores que fueron a enfrentarse con policías. Después quebraron unos vidrios.

Recuerdo que me subí a un puesto de revistas y vi todo el enfrentamiento: cuando llegaron los provocadores, cuando se enfrentaron a los policías y cuando se fueron.

El entonces gobernador, Francisco Ramírez Acuña, dijo que “era gente de la CDMX que vino a dañar a los jaliscienses”. Sí, el mismo discurso que usa hoy Enrique Alfaro. Y es que, los autoritarios se parecen.

Al mando del operativo estaba el entonces Procurador de Jalisco y hoy Fiscal de Enrique Alfaro: Gerardo Octavio Solís Gómez.

Gerardo Octavio Solis Gómez. Foto: Especial

Cuando bajé del puesto seguí a los provocadores y uno de ellos, el que se veía “menos globalifóbico”, habló con el Procurador. Éste le dio órdenes. Ahí me quedó claro ahí todo. Comprendí que era una provocación. Después me enteraría para qué.

Después de hablar con Octavio Solís, el “globalifóbico” le dio algo a otro y éste quebró un vidrio de un sucursal de Banamex que está en avenida Juárez. Después gritó “muera el imperio” o algo así.

Ese día cerraron varias calles del centro de Guadalajara. Yo pude apenas salir. Había policías por todos lados. A quienes se veían jóvenes los levantaban, los golpeaban y los llevaban a los sótanos de un edificio que está ahí en el centro y que era de la entonces Procuraduría. Fue algo terrible.

Después Ramírez Acuña se fue a trabajar con Felipe Calderón (que se había robado la presidencia) y Octavio Solís quedó unos días como gobernador interino. Él terminó el sexenio. Terrible, ¿no?

Por cierto, después de la represión de ese día de mayo de 2004, Ramírez Acuña le hizo un festejo a Felipe Calderón y lo “destapó” como “presidenciable” en el rancho de Abraham González Uyeda, el dueño o co-dueño del grupo lechero “Sello Rojo”.

Eso le valió a Ramírez Acuña un año como secretario de gobernación, y a González Uyeda, uno como subsecretario.

Francisco Javier Ramírez Acuña y Felipe Calderón. Foto: Especial

Cuando llegó a la gubernatura, Enrique Alfaro hizo de Gerardo Octavio Solís su Fiscal. Pésima noticia.

Alfaro sabía quién era Gerardo Octavio, sabía su perverso proceder y conocía su pasado represor. Lo sabía perfectamente. Que no se haga ahora el que no sabía nada.

Enrique Alfaro le toma protesta a Gerardo Octavio Solis como fiscal de Jalisco y a Macedonio Tamez como parte de su gabinete de seguridad. Foto: Especial

El operativo de ayer fue planeado entre Gerardo Octavio Solís Gómez y por el propio Enrique Alfaro. Y la intención fue muy clara: desmovilizar a los jóvenes y acabar de una vez con las protestas por el lamentable asesinato de Giovanni López a manos de policías.

¿Qué sucedió ayer en Jalisco?

Simple: elementos de la Fiscalía salieron (vestidos de civil, cargados con palos, manoplas y armas de fuego, y en camionetas sin placas) a cazar a posibles manifestantes. ¿Si captan que es el mismo modus operandi del 2004?

Es decir, el Estado practicando la desaparición forzada.

Policías de Jalisco vestidos de civil, levantando gente en Jalisco. Foto: Zona Docs

A quienes capturaban los subían, los levantaban, a veces los golpeaban y después o los encarcelaban o los soltaban sin teléfonos y sin cosas en lugares lejanos y peligrosos. Aún no se descartan violaciones.

Sí, es una práctica de las peores de la guerra sucia de los setentas.

Hoy en Jalisco hay varios jóvenes levantados que ayer aún no aparecen. Pero dice Alfaro que él no tuvo la culpa.

¿Cínico, no?

Policías de Jalisco vestidos de civil, levantando gente en Jalisco. Foto: Zona Docs

A los que fueron ingresados en la Fiscalía les pusieron fianzas altísimas. Imposibles muchas de pagar. La intención es intimidar. Es afirmar que al gobierno de Enrique Alfaro nadie se le va a poner enfrente.

Es una situación terrible. De verdad.

Pero que no se lave las manos Enrique Alfaro, que no diga que él no tiene nada que ver. Que asuma que es un autoritario y un violador de derechos humanos.

Alfaro sabía del operativo. Él lo autorizó. Incluso él quizás hasta lo ordenó. No se mueve nada en Jalisco sin que él o su gente le dé el visto bueno.

El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, flanqueado por el fiscal Gerardo Octavio Solis y Macedonio Tamez, coordinador de su gabinete de seguridad. Foto: Especial

Lo peor es que esto apenas comienza. Y se está destapando una podredumbre en Jalisco.

En el asesinato de Giovanni López también tiene implicaciones Enrique Alfaro. Desde hace un mes se sabía del caso y no hizo nada para detener a los policías. Fue hasta que la familia se quejó que se actuó, y se montó un show de “castigo” y “alto a la impunidad”. Cínico.

¿Cuántos casos de desaparición y de asesinatos a manos de las policías de Enrique Alfaro hay en Jalisco? ¿Cuántos abusos? ¿Cuántos no se denuncian?

Si la familia de Giovanni, valientemente, no hubiera dicho nada, hoy seguiríamos sin saber que a Giovanni López lo asesinaron los policías de Jalisco.

Es terrible lo que sucede en Jalisco. No podemos permitir que regresemos a esas etapas tan ruines que pensábamos superadas. Que no se lave las manos Enrique Alfaro. Él sabía de todo.

Ya estamos hartos que nos quiera ver la cara de estúpidos. ¡Ya basta!