Carlos Loret de Mola es uno de los presentadores de noticias más conocidos en este país. Es la cara de Televisa, y su voz, sin duda, tiene peso. Miles de personas todas las mañanas ven su programa. Pensar que no influye es pensar erróneamente.

A partir de la victoria de Andrés Manuel López Obrador, Loret ha buscado ser el “periodista incómodo” del nuevo gobierno que aún no es gobierno.

Cada palabra de Andrés Manuel ha sido criticada por Loret de Mola. Cada acción. Cada propuesta. Cada idea.

Carlos Loret de Mola. Foto: Especial

En sus columnas Loret critica a AMLO. Y está bien. Es lo que piensa y en este país hay libertad de expresión. Sin embargo, a veces, cuando quiere ser más visible, Loret tergiversa. Todo sea por ser el más feroz crítico. Por parecerlo.

¿Por qué Loret ha sido tan rudo con un gobierno que aún no es gobierno?

El país está transformándose. Los resultados electorales del pasado primero de julio cambiaron muchas cosas. Modificaron un montón de elementos. Y Loret, sí, Loret, quiere ser el crítico más crítico de AMLO. Quiere ser recordado como la piedra en el zapato del próximo presidente. Desea serlo. Anhela serlo.

Carlos Loret de Mola. Foto: Especial

Por eso sus dichos. Por eso el lamentarse una y otra vez porque AMLO lo ha mencionado. Por eso lo frontal de sus palabras, por eso la rabia ante todo lo que represente el nuevo gobierno.

Incluso, con Adela Micha, Loret de Mola acusó al gobierno de perseguirlo, de inventarle cosas, de “pegarle” vía su esposa. Acusó a Andrés Manuel directamente: “¿Cuál es el objetivo?, minarte, sí es una instrucción clara, orquestada desde el gobierno electo para injuriar, calumniar a un periodista y hacerlo por la vía de la esposa, que ni ‘vela’ tiene en el entierro”.

 

Loret quejándose. Martirizándose. Poniéndose como “adalid” de la libertad de expresión, él, que tanto se ha prestado para que no exista libertad de expresión.

El objetivo es claro: Loret de Mola quiere ser, digamos, una Carmen Aristegui, que durante los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto fue crítica y consistente. Admirada. Reconocida.

Pero Loret está muy lejos de Carmen Aristegui, y especialmente está muy lejos del periodismo que la periodista hace.

Carmen Aristegui. Foto: Especial

No por ser crítico, no por decir palabras en contra de un gobierno, se hace periodismo crítico. Eso es distinto.

Cuando Loret habla, más se parece a Ricardo Alemán o a Carlos Marín que a Carmen Aristegui.

Allá él: nomás exhibiéndose.