Por: Alfredo López Casanova, César Octavio Huerta, María del Mar Álvarez, Jorge Gómez Naredo, Jaime Avilés, E. M. Cioran, Alitzel Jiménez, Federico Mastrogiovanni, corresponsales y agencias

Con motivo del 10 de mayo de 2015, muertas en vida, miles de madres que tienen hijos desaparecidos salieron a las calles de al menos cinco ciudades del centro del país a denunciar el peor de los flagelos que atormenta al pueblo de México.

Ni vivos, ni muertos, los desaparecidos no están ausentes: son los mejores amigos imaginarios de padres, abuelos, congéneres, consanguíneos, amantes, cónyuges, compadres, camaradas o socios, pero quienes los buscan siguen siendo –por fortuna– una minoría en un país de 120 millones de habitantes que ha perdido a 200 o 300 mil seres humanos… hasta que no los rencuentre.

El obispo y el Ángel

Once de la mañana en el DF: desde el Monumento a la Madre (sito en la calle de James Sullivan, espacio laboral de incontables madres solteras que ejercen la prostitución para alimentar a sus hijos), la “IV Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas”, parte hacia la esquina de Insurgentes y Reforma.

Por desgracia, es más numerosa que la del año pasado, señal de que siguen aumentando las desapariciones y, por fortuna, políticamente más madura: hay contingentes de Saltillo, Monterrey, Iguala (“los otros desaparecidos”), madres de Ayotzinapa, Eureka de doña Rosario Ibarra de Piedra, Hijos, “Familiares en Búsqueda”, y muchos más.

El obispo Raúl Vera en la "IV Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas".. Foto: Alfredo López Casanova

El obispo Raúl Vera en la “IV Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas”.. Foto: Alfredo López Casanova

No son todos los que están en busca de sus vivos o muertos, pero hablan a nombre de todos los que son pero no están. Raúl Vera, obispo de Saltillo, defensor de las almas en pena que viajan sobre la Bestia creyendo que van a Estados Unidos cuando en realidad son conducidos a las fosas comunes de los zetas, toma la palabra no bien la marcha se estanca en torno del Ángel de la Independencia:

“Venimos a recoger la fuerza que surge del dolor y la indignación de ustedes, ustedes nos han enseñado mucho. Nos han enseñado que en medio de esta tragedia hay un mar de esperanza”, asegura el obispo llevando aparentemente el agua al molino de la resignación católica.

“Las causas de esta tragedia tienen rostro y hay responsables; son los que han destrozado al país con sus reformas estructurales. Tenemos que buscar la manera de implantar un proyecto común para que en este país vuelva la justicia y ustedes nos están dando una lección de que sólo juntos podemos cambiar esto”, agregó, terrenalizando las expectativas.

“Cuando van a una oficina, para saber sobre sus familiares, los estigmatizan y criminalizan, pero quienes los criminalizan, son los responsables de esto porque no buscan, porque no hacen su trabajo.

Ustedes nos dan ejemplo de que se puede caminar hacia un mundo diferente, son el proyecto de un mundo mejor que está allí, en el corazón de ustedes y por eso queremos caminar con ustedes”, confesó (aunque no dijo a nombre de quién) el ex obispo coadjutor de San Cristóbal de Las Casas, el religioso conservador a quien los indios de Chiapas le cambiaron la forma de ver con el corazón oyendo y lo transformaron en un gigante. Un gigante que, para el papa Francisco, sólo es (en palabras de Onetti) un “ignorado perro de la dicha”.

Mujeres cercenadas

Julieta Egurrola, actriz teatral, leyó dos cartas, una de ellas escrita por María Herrera, quien tiene cuatro hijos desaparecidos en Iguala:

Queridos amigos y amigas del mismo dolor: Hoy es el día más triste para una madre a la que le han arrebatado a sus hijos. Quien tenga hijos cuídelos y abrácelos porque nosotros no tenemos ahora esa dicha.

Este día es el que nos pesa más, minuto a minuto, hora tras hora. Y luego las horas se convierten días y luego años… y para nosotros no aparece la justicia.

Nos duele. Y nos duele más porque estamos ante una sociedad insensible y un gobierno que mata y desaparece. Tenemos que cambiar este país que dejó de ser un sueño hermoso para convertirse en una pesadilla.

Marcha de madres de desaparecidos en Querétaro. Foto: Alitzel Jiménez

Marcha de madres de desaparecidos en Querétaro. Foto: Alitzel Jiménez

Otra mujer dijo:

Desde hace años sabemos lo que es en carne propia la desaparición. No hemos dejado de pedir, de exigir justicia. Queremos a nuestros hijos de regreso a casa, esta sigue siendo nuestra principal demanda y no pararemos hasta saber qué pasó con ellos.

“Nosotras le decimos a este gobierno ¿Cuántos hombres y mujeres tienen que desaparecer para que actúe? No cejaremos en buscar con vida a nuestros hijos y si encontramos cuerpos, queremos que sean identificados para que el descanso de las familias vuelva a casa.

Letty Hidalgo de Monterrey alertó:

Estamos viviendo una guerra, escucharon, una guerra desde el sexenio pasado que ha cobrado miles de vidas inocentes y ha dejado una larga estela de desgracias con los que tenemos hijas e hijos desaparecidos y un gobierno corresponsable porque no busca ni hace justicia.

Después intervino Cristina Bautista Salvador, a nombre de los padres y madres que buscan a los 43 de la Normal Rural “Isidro Brugos” de Ayotzinapa. Ella es madre de Benjamín Ascencio Bautista.

Igual que ustedes, nosotros también estamos buscando a nuestros hijos. Y como padres y madres les decimos que no aceptamos las versiones del gobierno que dice que nuestros hijos fueron quemados. No lo vamos a aceptar y les pedimos a todos ustedes que nos unamos y juntemos nuestro dolor, pero también nuestra fuerza.

Otras mujer reitera:

“El mayor dolor de una madre no es parir un hijo, sino que nos lo maten o lo desaparezcan”. Otra, de Iguala, recuerda: “Todos los días subimos a los cerros a buscar… y siempre encontramos huesos y cuerpos, pero no justicia. Queremos la verdad y la justicia; no para un mañana que nunca llega. La queremos ya, ahora.

Al final una voz maldice a los hijos de la perversa frivolidad del régimen: “¡Y que oiga bien el gobierno! Que los ojos de los desaparecidos los sigan por siempre y el llanto de las madres que los buscan no los deje dormir nunca.*

Niños Héroes

En la capital de Jalisco, segundo estado en número de desaparecidos a escala nacional, el gobernador priísta, Aristóteles Sandoval, nunca se ha reunido con los familiares de quienes buscan a los suyos ni los ha mencionado jamás, ya sea en un informe de actividades, ya en una declaración de prensa, ya en una ceremonia para anunciar una política pública en contra de este flagelo, cosa que tampoco ha ideado.

Ante la glorieta de los Niños Héroes, que pone fin al paseo peatonal de la avenida Chapultepec, dechado de cafés, restaurantes, bares, librerías y galerías de arte, la madre de un joven desaparecido por el gobierno de Aristóteles revela:

Cada vez que nos desaparecen un hijo, las autoridades se ponen a buscarle todos los defectos del mundo”. Otra azota contra el piso de su discurso el pensamiento dominante en la región: el valor físico y la fuerza moral: “No es valiente el que mata, el que desaparece. Si lo hicieron que nos lo digan con la mano en el corazón; díganme por favor dónde están, los días que me quedan de vida los voy a dedicar a buscarlos.

El obispo Raúl Vera en la "IV Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas".. Foto: Alfredo López Casanova

El obispo Raúl Vera en la “IV Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas”.. Foto: Alfredo López Casanova

Otra mujer se burla –con la típica sonrisa de la impotencia que disimula la vergüenza pero revela serena superioridad interior–: “En la Fiscalía General (de Jalisco) me dijeron, con pretextos tontos, que no pueden salir a buscar a mi hijo porque no tienen gasolina. Si el hijo del gobernador desapareciera lo buscarían por mar y tierra”.

Muerta en la vida, viva en la muerte, otra mujer sintetiza, agitando las trapisondas sentimentales que la cultura de Televisa y Hermanos Vázquez ha explotado por décadas en torno al Día de las Madres:

¿Como se puede celebrar esta fecha cuando nuestros hijos no están en casa? ¿Cómo hacerlo cuando un gobierno tiene 54 días de haber recibido nuestra petición para reunirnos y no contesta?

¿Cómo festejar una Operación Jalisco que no incluye, entre sus acciones de justicia y seguridad, la búsqueda de mil 998 desaparecidos que tenemos desde 2006? ¿Cómo hacerlo en un estado que ostenta el segundo lugar en desaparecidos del país?.

Una oradora más resumió: “Alguien en Jalisco permite que la gente en impunidad pueda desaparecer a personas como nuestros familiares. Por ellos, los desaparecidos nos deberían importar a todos”.

*Leer: Aristóteles haz tuyo nuestro insomio.

En Querétaro

Marcha de madres de desaparecidos en Querétaro. Foto: Alitzel Jiménez

Marcha de madres de desaparecidos en Querétaro. Foto: Alitzel Jiménez

En la ciudad de Querétaro madres y familiares de desaparecidos marcharon desde el Centro Cultural Gómez Morían hasta la Plaza de Armas.

Los manifestantes, que llevaron mantas y cartulinas y fotos de desaparecidos, indicaron que en dicha entidad las autoridades no hacen nada para investigar los casos de desaparición.

Parecería que para el gobierno de Querétaro el que una persona de un día para el otro desaparezca no es problema, que eso no le duele a mucha gente, que eso no existe, que es un rumor y no se debe actuar contra él.

Galería de fotos de Alitzel Jiménez (marcha de madres en Querétaro -imágenes a blanco y negro) y de Alfredo López Casanova (marcha en la Ciudad de México -imágenes a color-).

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