Mientras la oposición asegura que el Presidente Andrés Manuel López Obrador cada vez es más “odiado” por la gente, en su visita a Michoacán, el fin de semana pasado, sucedió un hecho que le ha partido el corazón a más de uno.

En la visita de Andrés Manuel López Obrador al hospital rural de Ario de Rosales, un señor que vendía algodones de azúcar se apostó afuera del nosocomio, por donde llegaría el mandatario.

En tono de chanza, comenzó a gritar la consigna “Que me compre un algodón, López Obrador”, imitando el tono de la famosa y millones de veces repetida frase de “Es un honor, estar con Obrador”.

Cunado ya se acercaba AMLO, el vendedor dijo “me canso ganso si no le grito”.

El mandatario pasó por ahí, y como lo prometió, el vendedor le gritó su particular consigna. Al escucharla, AMLO le dijo a una integrante de su ayudantía, que la acompaña en buena parte de sus giras por el país, “cómprale un algodón, compáraselo tú”.

El vendedor le dijo “ahí ve la Presidente”, y entregó el algodón de azúcar azul a AMLO, y éste se lo llevó. La chica de la ayudantía le dio un billete de 100 pesos al vendedor, pero éste lo rechazó.

Cuando AMLO se retiró, el vendedor contó a quienes estaban ahí “se lo regalé”, y la gente le comenzó a gritarle “quiere llorar, quiere llorar”. El vendedor, visiblemente emocionado, dijo: “te amo Presidente”.