México, ocupa el lugar 140 de 163 en el Índice Global de Paz (IGP) y es uno de los países con más violencia y homicidios del mundo, sólo por arriba de países como Palestina, Venezuela, Colombia, Corea del Norte e Irak. 

El IGP de 2018, se elaboró recuperando información de 163 países y territorios independientes, y midiendo los niveles de paz con el empleo de tres dominios temáticos: nivel de seguridad y protección social; alcance del conflicto nacional e internacional en curso, además del grado de militarización.

Según un análisis hecho por el Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados, el mayor desafío para que los países de Centroamérica y el Caribe alcancen la paz, es combatir la corrupción y a los grupos criminales.

El estudio reveló que, en los últimos ocho años, dicha región ha mantenido “las peores puntuaciones en el índice de homicidios, delitos violentos y percepciones de criminalidad”, aunque ha permanecido como la cuarta región más pacífica del mundo.

En su análisis, la CESOP determinó que el principal problema de la región es el crimen organizado, que va desde el narcotráfico transnacional en México y algunas partes del Caribe, hasta las pandillas callejeras que imperan en países como Nicaragua, Honduras y Jamaica, y que han logrado corromper a las fuerzas del orden público y al cuerpo político.

El estudió también expuso que ningún país de esa región “ha mejorado su puntaje en las percepciones de criminalidad” en la última década, aunque países como Haití y Trinidad y Tobago lograron mejorar sus puntajes de delitos violentos.

Honduras fue el país con el mayor deterioro en la región, consecuencia de una baja en sus puntajes de inestabilidad política, impacto del terrorismo y escala de terror político, por lo que ahora ocupa el puesto 118 de la clasificación general.

Resultados internacionales

Según el CESOP, los resultados que arroja el IGP de este año demuestran cómo el promedio de paz global ha bajado por cuarto año seguido, al caer 0.27 por ciento en 2017. Contrasta que, mientras en 72 países los índices mejoraron, en 92 más retrocedieron en sus niveles y acciones para encontrar la paz.

“La caída de la paz durante la década fue causada por una amplia gama de factores, incluido el incremento en la actividad terrorista, la intensificación de los conflictos en el Oriente Medio, el aumento de las tensiones regionales en Europa Oriental y el noreste de Asia, y el incremento en el número de refugiados y las elevadas tensiones políticas en Europa y Estados Unidos”.

Por su parte, la región del Medio Oriente y África del Norte (MENA) se mantuvo como el área menos pacífica del mundo, pues ahí se encuentran cuatro de los diez países menos pacíficos. No obstante, pese a los conflictos armados constantes y la inestabilidad en la región, se volvió marginalmente más pacífico en el último año. Lo mismo ocurrió con Asia del Sur, la segunda región menos pacífica.

Estados Unidos, mientras tanto, tuvo una disminución en sus niveles de paz durante dos años seguidos, por lo que ahora se encuentra en el peor nivel desde 2012. Sin embargo, se espera que este país norteamericano mejore sus puntajes, gracias al incremento presupuestal en su gasto militar, así como a la inversión en la tasa de personal de sus servicios armados.

Por otra parte, la CESOP también informó que el impacto económico que dejó la violencia a nivel global fue de 14.76 billones de dólares en 2017, en términos de paridad de poder adquisitivo constante (PPP, de acuerdo a sus siglas en inglés). Esto equivale a 12.4 por ciento del Producto Interno Bruto mundial (PIB), o bien, a 1,988 dólares por persona.

“El impacto económico de la violencia en la economía global se incrementó 2.1% de 2016 a 2017, principalmente debido a un incremento en el gasto de seguridad interna. El impacto económico de la violencia se ha incrementado 16% desde 2012, correspondiente al comienzo de la guerra Siria y al aumento de la violencia tras el levantamiento árabe en Libia, Yemen y otras partes del Medio Oriente y África del Norte”.

De acuerdo con el estudio, los homicidios internacionales representaron el tercer componente qué más impactos económicos tuvo, con un 17 por ciento. “El impacto económico asociado con el homicidio internacional es mayor que el total de todos los delitos violentos y conflictos armados”.

En términos del PIB, el costo económico de la violencia de los diez países más afectados varía entre 30 y 68 por ciento, según indicaron especialistas del CESOP.

“La variación más grande entre las regiones es el costo del crimen organizado y homicidio. Esto representa 71 por ciento del costo económico en América del SUr, 65 por ciento en Centroamérica y el Caribe, y sólo 15 por ciento en la región Asia-Pacífico. Posteriormente sigue el gasto militar, el cual varía de más de 45 por ciento en Asia-Pacífico y América del Norte, a 5 por ciento en Centroamérica y el Caribe.

En términos de seguridad interna, las cifras también varían de manera considerable entre la región que gasta más, Europa, y la que gasta menos, es decir, América del Sur.

“El gasto de contención de la violencia, que se refiere al gasto militar y de seguridad interna, es mayor en Medio Oriente y África del Norte y América del Norte, mientras que Centroamérica y el Caribe, Asia del Sur y África Subsahariana gastan menos en la contención de violencia. En promedio, los países en África Subsahariana gastan siete veces menos en la contención de violencia que Europa, y cinco veces menos en comparación con la región Asia-Pacífico”.