Por: Redacción (@revistapolemon)

16 de diciembre de 2017.- Minutos antes de las tres de la madrugada, cuando todo estaba oscuro, así como si estuvieran robando una casa o un banco o un país entero, los senadores del PRI, PAN y Verde aprobaron la ley de seguridad interior.

No valió que organizaciones de la sociedad civil dijeran y repitieran: esa ley no es de seguridad, es autoritaria. Nada valió que esas sociedades civiles organizadas, más cientos de ciudadanos no organizados, estuvieran en las calles diciendo: esa ley no es de seguridad, es autoritaria.

Nada valió que organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y decenas de organizaciones de la sociedad civil internacional (como Amnistía Internacional, entre otras), dijeran: esa ley no es de seguridad, es autoritaria.

Diputados votan a favor de la ley de Seguridad Interior. Foto: Especial

Nada valió. Ni los miles de videos que circularon en internet, ni los artículos de opinión de cientos de personas, ni las voces autorizadas y no autorizadas que dijeron: esa ley no es de seguridad, es autoritaria. Nada valió. No valió que académicos de las universidades más prestigiosas del país dijeran no a esa ley, ni que los rectores de varias instituciones educativas hubieran firmado una carta donde pedían a los senadores no aprobar esa ley porque esa ley no es de seguridad, sino autoritaria.

Nada valió.

Ayer, a las tres de la mañana, como si fueran ladrones que roban descaradamente y con violencia en una casa o en un negocio o en una oficina, los senadores del PRI, PAN y Verde aprobaron la ley de seguridad importándoles nada todo lo que escucharon, todo lo que les dijeron, todas las peticiones para que no aprobaran la ley, todas las críticas, las voces, las opiniones, los llamamientos al diálogo. Ellos votaron la ley, una ley autoritaria, que permite y alienta la violación sistemática a los derechos humanos por parte de las fuerzas castrenses.

Y es que dicha ley, en términos prácticos, permite que el ejército se encargue de las tareas que están destinadas a las policías. Es decir, dicha ley legaliza que el ejército funja como policía, para lo cual no está capacitado y que ha demostrado, en los últimos 11 años, no ser efectivo.

En la imagen, senadores del PRI. Foto: especial.

La ley permite al jefe del ejecutivo, es decir, al presidente del país, mandar al ejército a donde le venga en gana, y ante diversas “amenazas”, establecer regímenes de excepción donde los derechos humanos podrían ser vulnerados.

Igualmente, dicha ley faculta al presidente, ante protestas sociales que se consideren “violentas”, mandar a militares a sofocarlas.

Eso aprobaron los senadores en la madrugada: legalizaron un régimen autoritario. Y lo hicieran con prisa, como si quisieran que estuviera listo ya para lo que se ofrezca, por ejemplo, para las próximas elecciones…

Diputados del PRI celebran la aprobación de la Ley de Seguridad Interior. Foto: Especial

Diputados avalan Ley de Seguridad Interior…. en una hora

Una hora les bastó a los diputados para aprobar los cambios realizados por los senadores a la Ley de Seguridad Interior. Sin discusión, el dictamen fue sometido a votación y recibió 262 votos a favor por 25 en contra.

Tras su aprobación, la polémica Ley de Seguridad Interior que militariza al país fue enviada al presidente Enrique Peña Nieto para su publicación en el Diario Oficial, entre aplausos y gritos de los legisladores del PRI y del Verde Ecologista.