A nadie nos gusta: el ejército mexicano no es amigable. No es amigo. No es compañero. El ejército y sus efectivos han cometido excesos. Matado. Han violado derechos humanos. Se han corrompido. Han sido verdugos. Ha actuado en contra de la patria. Se han aliado con criminales y han sido criminales.

El ejército, para miles de mexicanos, no es motivo de “orgullo”. Es motivo de odio. Ira. Impotencia.

Por eso, quizás, el rechazo de muchas personas a la formación de una Guardia Nacional pretendida por Andrés Manuel López Obrador, la cual estará formada, en un principio, por elementos de las policías militar y naval.

Andrés Manuel López Obrador presenta el plan nacional de paz y seguridad. Foto: Especial

Sin embargo, habría que entender el contexto. Porque el contexto determina. El contexto obliga.

Es de muy poca memoria y de muy poca reflexión, además de muy mala leche, afirmar que Andrés Manuel “militarizará” al país. Eso no es hacer un análisis de lo que sucede: eso es poner ante que nada el odio que se le tiene a una persona o a un grupo político.  

Vivimos en una emergencia nacional. Todos los días en el país son asesinadas decenas de personas y no pasa nada. Nada. Las “estrategias” del PAN y el PRI para eliminar la violencia han sido fracaso tras fracaso.

Homicidio en México. Foto: Especial

Experimentamos una tragedia cotidiana: hace unas semanas aparecieron tráileres en Jalisco llenos de cuerpos, y estaban ahí porque el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses ya no tenía espacio para meterlos. Parecía una broma macabra, pero era la realidad. Tanto gante sin vida, tanto dolor, tanta sangre. ¿Dónde ponerlo?

El país está hecho añicos, y urge (ésa es la palabra, urge) hacer algo. Sin embargo, la urgencia no puede transformarse en ocurrencias. Ya pasó hace 12 años: Felipe Calderón “inventó” una guerra que nos dejó aquí, en esta tragedia que vivimos hoy, todos los días.

Andrés Manuel es una de las personas que más conoce el país. Ha recorrido todos los municipios de México. Sí, todos. En sus giras ha conocido las problemáticas locales, las estatales y las nacionales. Las particularidades de cada entidad e incluso de cada municipio. Las violencias que vivimos, las tragedias particulares: las cotidianas.

Sabe cómo funciona el Estado, de dónde cojea, cuáles son sus problemas.

Andrés Manuel López Obrador presenta el plan nacional de paz y seguridad. Foto: Especial

Andrés Manuel no es un funcionario público que ha estado estos últimos años en una oficina, dando órdenes, debatiendo desde lujosos estudios de televisión. No, él ha estado en la calle, bajo el sol y la lluvia, y lo ha hecho durante los últimos doce años. Ha dado decenas de veces la vuelta al país, viendo cómo la violencia ha escalado y cómo se han incrementado las problemáticas de la gente.

Vivimos en una emergencia nacional, y eso no hay que olvidarlo.

¿Una guardia nacional es militarizar al país? No sí va acompañada de un plan y con la garantía de capacitación constante y respeto a los derechos humanos. Es una apuesta, y evidentemente, viniendo de Andrés Manuel, es la apuesta que posibilita la solución más inmediata y de raíz a la tragedia de país que tememos hoy.

Andrés Manuel López Obrador presenta el plan nacional de paz y seguridad. Foto: Especial

No fue fácil tomar la decisión, y no es la decisión que más hubiera gustado. ¿Quién no quiere una policía civil? ¿Quién no quiere al ejército en los cuarteles? ¿Quién no quiere ya un país en paz, seguro, sin nada de muerte?

Pero estamos en una emergencia, y crear una policía y meter al ejercito en los cuarteles y acabar con toda la violencia no se hace en un día, y la tragedia está aquí y sigue pasando todos los días. Todos los días.

Con buenos deseos y con quimeras no se acaba la pesadilla en la que vivimos. Se debe hacerse con estrategias. Con un plan. Con inteligencia.

Y eso ha hecho AMLO.

Andrés Manuel López Obrador presenta el plan nacional de paz y seguridad. Foto: Especial

A nadie nos gusta que el ejército nos “brinde seguridad”. No, a nadie. Pero es lo qué hay, y ante la tragedia, es una opción, y conociendo a AMLO, es la opción donde se ven las mejores posibilidades de acabar con la violencia que tenemos.

Además, la creación de la guardia nacional no está aislada. Está acompañada de un plan, de un verdadero plan donde no solamente hay armas y arrestos a los grandes “capos”, sino qué hay una estrategia para que la violencia se acabe no con balazos sino con humanidad, con desarrollo y con dignidad.

Sí, a nadie que conozca la historia del país le gusta al ejército. Pero hay apuestas, y más allá de los riesgos (que los hay) está la inmediata necesidad de regresar la paz al país. Por eso es lo que hace falta, pacificarlo con humanidad, con dignidad, con equidad y con justicia. Y eso es el Plan que ayer presentó Andrés Manuel. La guardia nacional es un complemento, no el objetivo.

Andrés Manuel López Obrador presenta el plan nacional de paz y seguridad. Foto: Especial

Es una apuesta, pero una apuesta por salir de esta tragedia, para tener paz y seguridad. Y eso es ya es una ventaja, porque antes ni se buscaba la paz. Ni se hacía conciencia que vivíamos en una tragedia.

El plan nacional no es una apuesta por la guerra, como algunos histéricos ayer afirmaron. Es una salida, una posibilidad. Y viene acompañada de un cambio radical en la forma en cómo se entiende el combate a la inseguridad.

Quien no valore eso, en realidad, se está dejando llevar por un odio hacia una persona o hacia un grupo político.

Vivimos en una tragedia: las respuestas deben ser en el contexto de esa tragedia. Y eso es el plan: una apuesta, quizás una de las últimas, para superar esta crisis que nos ha costado dolor, lágrimas y sangre.