Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo) y César Octavio Huerta (@zorrotapatio)

Guadalajara, Jalisco, 03 de junio de 2015.- Fue en la primavera de 2003, el calor quemaba y en el tianguis cultural de Guadalajara había unos jóvenes con una singular petición: querían que hubiera una edición local de La Jornada.

Estaban debajo un toldo prestado. Cada sábado exhibían las ediciones más recientes de La Jornada y solicitaban firmas a todas las personas que quisieran apoyar su petición. Incluso adoptar el rimbombante nombre de Comité pro-Jornada en Jalisco.

El comité distribuyó hojas para juntar firmas en muchos lugares: en la Biblioteca Iberoamericana, en los puestos de revistas, en las librerías, en universidades, cafés, etcétera. Lograron captar más de mil firmas, entre ellas la del escritor Fernando del Paso, quien el 23 de junio de 2003 escribió a Carmen Lira Saade, directora general de La Jornada:

“Guadalajara necesita La Jornada, mi querida Carmen. Los tapatíos la necesitamos. Muchos la leemos, es verdad, pero se nos escapa con frecuencia porque no es fácil encontrarla. La necesitamos en la puerta de la casa todos los días”.

Carta del escritor Fernando del Paso a Carmen Lira, directora de La Jornada.

Carta del escritor Fernando del Paso a Carmen Lira, directora de La Jornada.

El comité contactó a la reportera Claudia Herrera Beltrán en julio de 2003. Fue en un café del centro. Claudia había venido a cubrir el proceso electoral y se comprometió a llevar el mensaje a Carmen Lira.

En febrero de 2004 se creó Editora de Medios de Michoacán, empresa que comenzó a publicar La Jornada Michoacán. Ya existían La Jornada de Oriente (Tlaxcala-Puebla), La Jornada San Luis y La Jornada Morelos. De la de Jalisco no se vislumbraba su creación. Sin embargo, el 22 de mayo de 2006, así como de la nada, surgió La Jornada Jalisco.

Muchos lo celebraron: había nacido, al fin, un medio de izquierda en Jalisco. Pero quienes pensaron que su línea editorial iba a ceñirse a la de La Jornada nacional, estaban rotundamente equivocados.

El director de La Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas.

El director de La Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas.

Pan duro en tiempos del PAN

Los primeros años de La Jornada Jalisco fueron discretos. Era un periódico crítico, pero no tanto como su casa matriz. Abrazó tímidamente la lucha contra el fraude electoral que impuso a Felipe Calderón y denunció la corrupción panista. En el proceso electoral de 2006 cumplió las expectativas. Pero a secas.

Por sus páginas pasaron varios reporteros comprometidos; también periodistas que no entendieron jamás que trabajaban en un diario de izquierda. Quizá su director nunca se los dijo, pues andaba muy ocupado en vender espacios publicitarios con muy poco éxito.

Bajo el gobierno panista de Emilio González Márquez, La Jornada Jalisco vivió en crisis económica. Era un periódico gris, que de repente publicaba reportajes interesantes y notas críticas, porque, también de repente, sus reporteros tomaban la iniciativa y sus textos repercutían en la prensa local. Pero nada más.

Una de las últimas Rayuelas del diario La Jornada Jalisco.

Una de las últimas Rayuelas del diario La Jornada Jalisco.

Poco a poco La Jornada Jalisco se fue desdibujando. El regreso del PRI a la gubernatura del estado se hacía cada vez más evidente, por la corrupción y el desprestigio panistas a niveles local y federal, y porque en 2009 el tricolor ganó las presidencias municipales de prácticamente toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. Fue entonces que La Jornada Jalisco decidió abrazar la causa priísta. De forma encubierta al principio, después, descaradamente.

Durante el proceso electoral de 2012, La Jornada Jalisco se volvió prácticamente un boletín del PRI: nadie debía tocar al partido de Enrique Peña Nieto ni al tapatío Jorge Aristóteles Sandoval.

El director-dueño de la Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas comenzó a marginar a los reporteros y colaboradores que no siguieran esta tónica. Y lo hizo como acostumbra: dejando de publicar las notas o los artículos sin dar explicaciones al respecto. A quienes deseaba despedir, los hacía invisibles hasta que renunciaban. Hoy, gracias a estas purgas, La Jornada Jalisco es la voz del PRI. Todo el mundo lo sabe y lo dice. Nadie lo pone en duda.

Hugo Contreras, presidente del PRI en Jalisco, presume en rueda de prensa una de las portadas de La Jornada Jalisco.

Hugo Contreras, presidente del PRI en Jalisco, presume en rueda de prensa una de las portadas de La Jornada Jalisco.

El desdén de la Jornada nacional

Muchos lectores, al notar que La Jornada Jalisco se apartaba de sus principios, mandaron cartas y correos y tuits y mensajes de Facebook a La Jornada nacional. Ésta nunca les ha respondido. Juan Manuel Venegas hace lo que le venga en gana y a los directivos de La Jornada no les importa.

Por eso resulta hipócrita que en La Jornada nacional pregonen que se deben a sus lectores, que se desviven por sus lectores, que sus lectores han sido siempre su razón de ser. En Jalisco, los lectores de La Jornada son irrelevantes. Y para ellos La Jornada Jalisco es un pasquín más. Ya no la compran.

El director de La Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas.

El director de La Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas.

Un whisky por el PRI

2 de julio de 2012: mientras buena parte del país lamenta el regreso del PRI a Los Pinos, el director de La Jornada Jalisco luce sonriente con los resultados, incluso manda traer una botella de whisky a la redacción.

Alfonso Doñate, quien se desempeñaba como editor web, pensó que el whisky era un bono extra para quienes aún trabajaban a las 3:30 de la mañana. Cuenta: “Justo cuando pasaban el último corte informativo con los datos del PREP que daban como virtual ganador al PRI, llegó el director del periódico, seguramente vio mi cara cansada, me tomó del hombro y me dijo: ‘Está bien, ¿no mijito?’. Tres años después, no le ha ido nada mal, el whisky no era un bono, era para brindar por el triunfo del PRI”.

La sequía publicitaria que La Jornada Jalisco había vivido durante el sexenio del gobierno panista de Emilio González Márquez, acababa de terminar. En 2013, facturó 3 millones 243 mil 296 pesos. En 2014, 3 millones 149 mil 675 pesos. En lo que va de 2015, ha recibido un millón 448 mil 751 pesos. Es decir, desde que el PRI regresó, el director de La Jornada Jalisco ha cobrado 7 millones 841 mil 722 pesos.

Para controlar diarios, estaciones de radio y canales de televisión, el Gobierno de Jalisco opera desde un “cuarto de guerra” en donde ciertos funcionarios deciden a cuáles medios otorgar contratos publicitarios, siempre y cuando sigan la línea editorial que se les marque.

Al frente de este mecanismo de cooptación con dinero de los contribuyentes, el gobernador Aristóteles Sandoval colocó a Alberto Lamas Flores, personaje clave en la relación del PRI con los medios. Lamas cuida la imagen del mandatario estatal y está al pendiente de cualquier “disidencia”. Para que despidan a “reporteros incómodos”, le basta simplemente con dar una orden y pedir cabezas a los directores de los medios.

La revista Proceso Jalisco documentó que Alberto Lamas maneja una chequera de 300 millones de pesos al año para controlar a los periodistas, pero pide un 25 por ciento de los contratos de publicidad que otorga a los medios. Éstos, en reciprocidad, dan la “comisión” a empresas en las que no aparece su nombre pero están relacionadas con sus amigos o familiares.

Así fue como el director de La Jornada Jalisco, Juan Manuel Venegas Ramírez, vendió la línea editorial del periódico para entregársela al PRI. Ahora, este diario de baja circulación (2,500 ejemplares al día) alaba las “buenas noticias” que da el partido –y combate a los adversarios políticos– del gobernador.

Portada del diario La Jornada Jalisco.

Portada del diario La Jornada Jalisco.

Una empresa “grande” sin contrapesos

Octubre de 2014: en una reunión con todo el personal del diario Juan Manuel Venegas vaticina que su empresa dejará de ser pequeña y estará en primer plano. Para lograrlo, explica, hay que “ir por un pedazo del gran pastel del dinero de la publicidad del gobierno” y despreocuparse por la publicidad comercial.

Para cumplir su “sueño” pide a los reporteros olvidar la crítica (“sólo publicaremos datos duros, en lugar de dimes y diretes”) y plegarse a los designios del PRI, a lo que diga, haga o piense Jorge Aristóteles Sandoval.

A pesar de que La Jornada nacional ha sido una gran impulsora de los derechos de los trabajadores, en La Jornada Jalisco no existe ningún tipo de sindicato que sirva como contrapeso para defender a los reporteros y empleados.

Jornaleros sólo son quienes trabajan en la ciudad de México. En La Jornada Jalisco los trabajadores son “jornaleros” pero como los de San Quintín, pues sólo reciben un cheque de “Editora de Medios de Michoacán”.

En La Jornada nacional existe el Sitrajor (Sindicato Independiente de Trabajadores de la Jornada). En Jalisco el director decide cuánto debe ganar cada empleado. Hasta hace algunos meses, a pesar de los cuantiosos recursos inyectados por el gobierno, la situación del diario parecía caótica: el pago de sueldos se demoraba en cada quincena, hasta que la cosa explotó.

Juan Manuel Venegas trató de justificarse, pero al final, cansado de que “sus” reporteros le reclamaran que para él era más importante comprar una lujosa residencia en lugar de asegurar la nómina, amenazó a todos: “Quien quiere que lo liquide, no tengo dinero, pero ahora mismo vendo mi camioneta y les pago”.

*Como reportero de La Jornada nacional, Juan Manuel Venegas cubrió la Presidencia de la República durante los dos primeros año de Vicente Fox. Marta Sahagún, vocera (y todavía amante secreta) del guanajuatense, lo hizo su confidente. Le lloraba: “No se quiere casar conmigo”. Un día, la esposa de Venegas le dijo a Marta Sahagún que el periodista había abusado de su hijo. Marta Sahagún le pidió a Carmen Lira que le quitara la fuente presidencial. Y Lira Saade envió a Juan Manuel Venegas a fundar La Jornada Michoacán y, años después, la de Jalisco (nota al pie agregada por el director de Polemón, Jaime Avilés).

Polemón reproduce la copia de uno de los contratos que el director Juan Manuel Venegas Ramírez firmó con Alberto Lamas Flores, el jefe de Gabinete del gobernador priista Aristóteles Sandoval:

Contrato publicitario de La Jornada Jalisco con el Gobierno de Jalisco.