Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

15 de mayo de 2018. Yo no había visto nada así. Y mira que he visto muchas cosas. La gente está alegre, la gente está contenta, y esto a pesar de que vivimos en un pantano lleno de lágrimas, en una tragedia cotidiana llamada nuestro país.

Al principio fue algo así como tímido: “yo voy a regalar unas cervezas si gana Andrés Manuel”. Era una iniciativa chistosa, cómica. Después vinieron más propuestas tímidas, modestas: “yo unos tacos”, “yo unas carnitas”, “yo unas sonrisas”.

La gente del Instituto Nacional Electoral (INE), más preocupada por estas nimiedades que por evitar un fraude priísta y panista, dijo: “esto que está haciendo la gente no se puede. Es delito”. La controversia que no la era, se volvió visible. No mucho, pero algo.

Después de varios días, de varias semanas, gente del INE que había dicho que era delito ofrecer regalos si ganaba un candidato, decidió que eso no era delito, porque no coaccionaba el voto. Fue ahí que se descontroló todo. Todo.

 

 

La gente, enterada del “no delito” comenzó a decir que, si ganaba Andrés Manuel López Obrador, daría algo: “yo ofrezco esto”, “yo voy a regalar esto”, “si gana AMLO yo voy a…”

Así nació la #AMLOmanía y fue un hashtag en Twitter durante todo el 14 de mayo.

Fue muy lindo: la gente ofreciendo trabajo o comida o sonrisas o clases de algo o capacitación o asesoría legal… Una andanada de servicios, cuestiones materiales y apoyos si ganaba el abanderado de Morena.

¿En qué país ha sucedido algo así? En ninguno. ¿Con qué candidato ha sucedido algo así? Con ninguno.

La #AMLOmanía es una forma de estar contento, de decir: estamos en un hoyo horrible como país, pero vamos a salir de ésta y vamos a festejar porque tememos esperanza.

Sí, la #AMLOmanía es una muestra de que la gente no va a votar con ira o con odio, sino que lo hará con esperanza. Y eso es algo muy lindo. Y contagioso. Quien estaba indeciso, quien decía: “es que votaré por AMLO porque es el menos malo…”, lo hará ahora con ganas de votar por él: “voy a votar por AMLO porque quiero tener esperanzas”.

La gente está contenta.

Aunque puede ser un arma de doble filo, pero no se puede dejar de mencionar que la mayoría de las encuestas que circulan afirman que Andrés Manuel López Obrador va muy arriba. Y que ni Ricardo Anaya ni José Antonio Meade pueden remontar.

Andrés Manuel López Obrador, en un mitin en la Ciudad de México. Foto: Especial.

Andrés Manuel López Obrador en un mitin en la Ciudad de México. Foto: Especial.

Pero calma. En toda la historia de las democracias liberales, nunca una encuesta ha ganado una elección. Y menos en una “democracia liberal” como la nuestra, con tantos defectos, con tanta corrupción y con tanta malicia de las autoridades y de los actores que compiten.

Vamos ganando (porque cualquiera que quiera cambiar a nuestro país debería estar con Andrés Manuel), pero todavía no se ha ganado nada.

Faltan más de 40 día para el día de la elección. No hay que confiarnos.

El PRI y el PAN no se quedarán así. Ellos, aunque se llenen de palabras como “democracia” y “libertad”, son autoritarios. Y harán todo lo que puedan para ganar. Gastarán el dinero que deban gastar para ganar. Realizarán cualquier acto ilegal para ganar.

Por eso no hay que confiarnos.

Falta mucho, y hay que defender todo. Hay que organizarnos. Hay que estar al tanto. Hay que ir a votar. Hay que denunciar irregularidades. Hay que estar al tanto.

No debemos olvidar: falta menos, pero aún falta.

Eso sí, la defensa de la democracia mexicana (y por ende, la búsqueda de la esperanza en un país mejor) hay que hacerla con alegría, con #AMLOmanía.