Ayer, durante la rueda de prensa matutina, un reportero le preguntó al Presidente Andrés Manuel López Obrador que si, ante los hechos de violencia ocurridos en Minatitlán, donde 14 personas (includias un niño de menos de dos años) fueron asesinadas, seguía pensando que el más grave problema era la corrupción.

Andrés Manuel López Obrador mantuvo su postura, es decir, que la corrupción era sin duda el más grande problema del país, y de ahí se desprendían los demás. Y por ello, compartió un “abc” para terminar con la corrupción y también con la violencia.

En este “ABC”, hay tres elementos fundamentales: combatir la corrupción, lograr justicia y establecer la paz y la tranquilidad.

Los tres elementos están mezclados. Así lo explicó AMLO

Primero. Acabar con la corrupción, primero, porque ese es el principal problema del país. Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes. Por la corrupción hay pobreza, hay inseguridad, hay violencia. Primero la corrupción, lo puedo fundamentar, que ese es el cáncer que está destruyendo al país. No tengo la menor duda de eso. Primero.

Segundo. La justicia, ni la corrupción ni la justicia les importaban a los anteriores gobiernos, se dedicaban a saquear y no atendían las necesidades del pueblo.

Tercero. La paz y la tranquilidad.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia matutina. Foto: Especial

El mandatario reafirmó su postura de enfrentar a la violencia no con la violencia, sino además por otras vías:

El ABC: No a la corrupción, sí a la justicia, sí a la paz y a la tranquilidad. Pero la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia, no es un asunto el de la inseguridad que se vaya a resolver como lo venían haciendo, sólo con el uso de la fuerza.

Había una especie de enajenación, pensando que la violencia se podía enfrentar con la violencia, el mal no se puede enfrentar con el mal, al mal hay que enfrentarlo haciendo el bien. Es una concepción distinta.

Estamos trabajando para acabar con la corrupción para que haya justicia y va a haber paz y tranquilidad.

Mis adversarios, los conservadores, la prensa fifí, quisieran que yo les hiciera caso y que abandonáramos nuestros propósitos fundamentales.