Para nadie es un misterio: los que pensaron que este país era suyo y que nadie nunca se los iba a quitar, están enojados. No soportan que Andrés Manuel López Obrador gobierne. Lo detestan. Y detestan especialmente sus políticas públicas, su plan de austeridad, su programas sociales y la lucha contra la corrupción que ha emprendido.

Les molestó muchísimo que evidenciara a las grandes empresas que se beneficiaron con miles y miles y miles de millones de pesos en condonación de impuestos.

Están molestos. No se quieren quedar sin hacer nada. No se van a quedar así.

Sin embargo, aunque no lo comprenden del todo, les queda claro que la figura de Andrés Manuel López Obrador es ahora indestructible. Por más que lo han atacado, por más que han dicho una y otra vez vía sus lacayos y amigos periodistas que AMLO es malo y un peligro y que no sirve y que nos está llevando al caos, la gente, el pueblo, no deja de apoyarlo.

Por eso, las estrategias de estos grupos que hoy se sienten afectados en sus intereses se han enfocado con Claudia Sheinbaum. Y tiene todo lógica. Andrés Manuel López Obrador tiene su más grande bastión en la Ciudad de México. Así ha sido desde 2000, cuando el hoy presidente ganó la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal.

La capital del país sirvió durante estos 18 años no solamente como bastión, sino como defensa del proyecto lopezobradorita. Mientras el Norte y el Occidente del país se iban o con el PAN o con el PRI, el Sur y especialmente la gente de la Ciudad de México siempre fue fiel a Andrés Manuel.

Las luchas de AMLO por obtener la Presidencia de la República siempre han comenzado en la Ciudad de México, con su gente y su acendrada tendencia hacia la izquierda.

Andrés Manuel López Obrador en 2012, en el zócalo de la Ciudad de México.

Y eso lo saben los adversarios. Por eso han comenzado a atacar a Claudia Sheinbaum, para con ello, ir resquebrajando el apoyo no solamente hacia Morena, sino también (y especialmente) hacia AMLO.

Y el ataque ha estado basado en una estrategia que no es nueva: los problemas de inseguridad.

Cualquier ciudad grande del orbe, cualquiera, tiene problemas de inseguridad. Ahí hay más homicidios y asaltos porque ahí, en las megalópolis, vive más gente. Es algo normal. Lógico.

Ante esto, los adversarios de AMLO, y claro, de Claudia Sheinbaum, buscan propagar la percepción de que la violencia en la Ciudad de México es muy amplia. Y como en una ciudad con más de 8 millones de personas, siempre suceden lamentables hechos (es algo enteramente normal), usan esos casos para inocular en la gente la percepción de un “caos”.

Le sucedió a Andrés Manuel en 2004, cuando emprendieron una campaña para convencer a los capitalinos y a todo el país que con AMLO la violencia estaba “desatada”.

Lo mismo están haciendo ahora con Claudia Sheinbaum.

Si uno revisa las cifras a nivel nacional encuentra que en la Ciudad de México, evidentemente, hay asesinatos, pero que no son las cifras alarmantes que hay en otras entidades del país.

Es ahí donde entra la estrategia: a cualquier acto de violencia en la Ciudad de México se le otorga un peso enorme, se dice que todo va mal y que la inseguridad es enorme, y entonces entra la guerra contra Claudia Sheinbaum.

Todo ciudadano tiene derecho a quejarse de la violencia que hay en el lugar donde habita, y exigir a las autoridades que no haya más inseguridad. Sin embargo, lo que ahora está en marcha es una campaña para desprestigiar a Claudia Sheinbaum. Claro que se debe hacer algo para disminuir los índices de inseguridad, como cualquier autoridad lo debe hacer. Pero el clamor por una supuesta “inseguridad desatada” no es un clamor ciudadano, sino una estratagema bien delineada, y muy brutal. La intención, claro estás, es golpear a Claudia, a Morena y evidentemente a AMLO.

Claudia Sheinbaum en una reunión de seguridad.

En esta estrategia, la búsqueda de una seguridad no es importante. Al contrario, entre menos hechos de violencia, la estrategia funciona menos. Lo único que vale es desprestigiar a Claudia.

Los que hoy están enojados por los privilegios que han perdido con el gobierno e AMLO saben que, al atacar Claudia, lo atacan a él.

Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador, en un mitin en la Ciudad de México en junio de 2019.

Sueñan con conquistar la ciudad de México: con hacer que la gente de la capital del país ya no sea el bastión de un movimiento que pretende transformar todo el país. Por eso han puesto todas sus energías en ello. Y se nota. La campaña en contra de Claudia Sheinbaum ha sido brutal. Claramente brutal.

Así pues, la defensa de Andrés Manuel, sin duda, comienza con la defensa de Claudia Sheinbaum.