Por: Redacción (@revistapolemon)

28 de mayo 2018.- Son varios los empresarios que, tras favorecerse del gobierno de Enrique Peña Nieto, ahora topan con pared ante la casi asegurada victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del próximo 1 de julio y con el indudable tercer lugar de José Antonio Meade.

Es el caso de la familia Hank, compuesta por Carlos Hank Ron y su hijo Carlos Hank González jr, descendientes de Carlos Hank González, el fundador al interior del PRI del Grupo Atlacomulco.

La familia Hank es una de las 11 familias más ricas de México, con una fortuna que se calcula en 2 mil millones de dólares, según la revista Forbes, aunque en el sector financiero se estima que su riqueza supera por mucho esa cifra.

Carlos Hank González, fundador del grupo Atlacomulco al interior del PRI. Foto: Especial

Es propietaria de Grupo Hermes, cuyas empresas han obtenido contratos estimados de más de 32 mil millones de pesos en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto. Además, el grupo se encuentra dentro del consorcio que ganó la licitación de 84 mil millones de pesos para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

Entre las estrategias que han realizado con el objetivo de blindar sus negocios y asegurar su fortuna, están las de fusionar en octubre del año pasado, Banorte y Grupo Financiero Interacciones y así crear el segundo banco más grande del país. 

Esta maniobra también fue realizada con la intención de proteger lo que se esconde detrás de los negocios que tanto el gobierno federal como algunos gobiernos estatales les han entregado a los empresarios.

Carlos Hank Rhon y Carlos Hank González. Foto: Especial

Otro ejemplo es la empresa OHL México, que a principios de este año decidió vender 100% de su filial de concesiones al fondo australiano IFM Global Infrastructure Found. Con esto, buscan dejar de cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores y encontrar otro interesado que se quede con la compañía para salir del país.

Mientras eso ocurre, la empresa ya tiene asegurada su carta más fuerte: el Circuito Exterior Mexiquense, pese a que carga con los señalamientos de corrupción por los negocios que hizo, desde su cúpula, con los gobiernos de Enrique Peña Nieto en el Estado de México y también durante su gobierno como presidente.

José Andrés Oteyza, directivo de OHL y Enrique Peña Nieto. Foto: Saúl López/Cuartoscuro

Por su parte, otro grupo de empresarios busca más bien mover su dinero y llevarlo a otros países. Un ejemplo es el del líder de Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa Cantú, quien después de verse involucrado en el escándalo con la Casa Blanca y la Casa Malinalco, envió parte de su fortuna -unos 100 millones de dólares, aproximadamente- a paraísos fiscales como Nueva Zelanda, según informó la investigación de Panama Papers.

Además de los numerosos contratos de obra pública con los que Hinojosa Cantú se ha visto beneficiado en este sexenio, su empresa Innovación Integrada también recibió, entre 2015 y 2017, casi 10 millones de pesos por adjudicación directa por el ISSSTE y por Exportadora de Sal S.A de C.V., una empresa dependiente de la Secretaría de Economía.

Con el mismo esquema que el utilizado en La Estafa Maestra, Innovación Directa también recibió por asignación directa 5 millones 568 mil pesos más, provenientes de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), mediante un contrato directo con la Universidad Politécnica de Chiapas firmado en 2016 para elaborar una aplicación móvil, según reportó la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Juan Armando Hinojosa Cantú, el donador de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

Expertos del sector financiero señalan que desde que inició el año en curso fue que comenzó la salida de capitales de aquellos empresarios que podrían enfrentar problemas una vez que López Obrador llegue al poder, pero conforme se aproxima la fecha de la elección y las encuestas no dejan de darle gran ventaja al tabasqueño, éstas han aumentado.

La estrategia de otro grupo de empresarios, amigos de los gobiernos priístas, es optar por trazar puentes con López Obrador.

Tal es el caso del empresario mexiquense Roberto Alcántara Rojas, dueño del  Conglomerado mediático Grupo PRISA, el Grupo de transporte terrestre IAMSA y de la aerolínea VivaAerobús, quien durante el sexenio de EPN obtuvo de Caminos y Puentes Federales (Capufe) tres contratos por 4 mil 39 millones de pesos para operar los servicios de telepeaje. Y no sólo eso, también se asoció con la española CAF para operar el  Tren Interurbano México-Toluca, por 13 mil millones de pesos.

Roberto Alcántara. Foto: Especial

Al igual que él se encuentra Eustaquio de Nicolás, accionista de Homex, quien fue compañero de Peña Nieto en la Universidad Panamericana y obtuvo contratos por 2 mil 731 millones de pesos para sus empresas Expectras y Propiedades inmobiliarias de México.

Eustaquio de Nicolás. Foto: Especial

En este grupo de empresarios está Nicolás Mariscal Servitje de Grupo Marthnos, quien también es consejero patrimonial de Bimbo y recibió mediante su constructora, contratos de Peña Nieto por un monto de 16 mil millones de pesos para construir hospitales con cargo al Gobierno Federal. 

Nicolás Mariscal Servitje. Foto: Especial

Y el empresario Olegario Vázquez Aldir, presidente del Grupo Empresarial Ángeles y del Grupo Imagen que opera el periódico Excélsior e Imagen TV, quien además fue beneficiado por Peña Nieto con contratos por un total de 37 mil 515 millones de pesos. 

Olegario Vázquez Aldir. Foto: Especial

Para estrechar las relaciones con el candidato de Morena, el enlace sería Alfonso Romo, quien además de ser el principal asesor económico del candidato, es un empresario moderado, pro industrial, que entiende bien los mercados financieros -pues fundó la casa de bolsa Vector- y la inclusión de la tecnología en la economía, ya que su firma Seminis controló gran parte del mercado mundial de semillas antes de vendérsela a Monsanto.

No obstante, hay empresarios que podrían tener la “prosperidad” de sus empresas al borde de la extinción. Tal sería el caso del dueño de AHMSA, Alonso Ancira, quien es acusado de una inexplicable venta a Pemex de una planta “chatarra” de fertilizantes por nada más y nada menos que 475 millones de dólares.

Alonso Ancira. Foto: Especial

El destino de ésta y otras empresas podría correr con la misma suerte que la constructora Tradeco, de Federico Martínez, que era una de las favoritas en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, pero que fue inhabilitada y le fueron cerradas las puertas al inicio de este sexenio.

Con información de Mario Maldonado, en su columna  “Historias de Negoceos” publicada este miércoles publicada en el diario El Universal y el reportaje “Los consentidos de Peña Nieto”, de Mathieu Tourliere (2018), publicado en el número 2160 de la revista Proceso.