A eso de las dos de la tarde, Daniel Camacho hace el primer corte: ¿qué está pasando en este país? De los muchos temas que se van sucediendo, él pone el ojo en dos, en tres o en cuatro. Los analiza, los mira una y otra vez y los va diseccionando detenidamente, así como lo haría un especialista médico con una herida.

Unas horas más tarde, Camacho jerarquiza: éste no, éste quizás, esté va bien, éste se desinfló.

En un momento indeterminado de la tarde, Camacho se decide: será éste el tema. Y es ahí cuando comienza a pintar la caricatura que aparecerá al día siguiente en varios periódicos del país.

Ése es su trabajo: pescar historias y traducirlas en una caricatura. Es un trabajo que parece fácil, pero es complicado, muy complejo, pues precisa una capacidad de abstracción enorme. Reducir un pedazo de realidad y pintarlo en un cartón es cosa que no cualquiera. Se necesita ser analista político y social, además de artista. Muchos, a duras penas, ni llegamos a analistas: menos a artistas.

Daniel Camacho. Foto: @ElWesomx/Twitter

II

El sexenio de Enrique Peña Nieto era una tragedia antes de haber comenzado.

¿El regreso del PRI? ¿La asunción de un personaje incapaz al máximo cargo político del país? ¿La llegada de un grupo político voraz, corrupto y cínico acostumbrado a mentir y a los negocios jugosos, ésos que hacen a unas poquísimas personas millonarias?

Antes incluso de ganar, sabíamos que si Peña Nieto lograba ponerse la banda presidencial, quienes sufriríamos seríamos todos: los seguidores de Peña, los odiadores de Peña y los indiferentes a Peña. Todos.

No se necesitaba ser sabio para entender eso.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

Gracias a un fraude electoral del cual no se habla mucho, y a esa extraña conversión que sufrió Peña Nieto (pasó de ser un ser humano a un producto televisivo que era fácilmente vendible), fue que el PRI regresó. Y fue que México se volvió más catástrofe.

¿Cómo contamos eso? ¿Cómo los explicamos? ¿Cómo lo traducimos? ¿Cómo le decimos a la gente: “miren, aquí está la historia de esta tragedia que vivimos”?

Ése es el aporte de ¡Ya supérenlo! El sexenio de Peña en 100 caricaturas; no, menos, como 250, el nuevo libro de Camacho.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

III

El libro de Camacho es de caricaturas y también de apreciaciones sobre las caricaturas. O sobre el país, porque las caricaturas son una mirada al país.

Los cartones que Camacho escogió para su libro están acompañados de texto, de apreciaciones y reflexiones de otros autores.

Escriben José Zamarripa, Enrique Provencio, Jorge Javier Romero, Guillermo Fadanelli, Alexandra Zapata Hole, René Delgado, Gastón García Marionozzi, Luis Muñoz Oliveira, José Woldenberg y Guadalupe Loaeza.

Es decir, el libro de Camacho es de Camacho y también de los sentimientos que producen sus caricaturas en escritores, periodistas y académicos. Digamos que es un libro AAA, si nos ponemos muy al estilo de las (maquiavélicas) calificadoras crediticias.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

IV

Enrique Peña Nieto, en la iconografía de Camacho, siempre lleva un copete enorme muy bien peinado. En cualquier situación, siempre está ese copete gigantesco. Y eso es una cuestión importante en todo este sexenio ya que ese copete es lo que nos vendieron, con lo que inocularon a millones de mexicanos para que votaran por Peña Nieto (porque sí, hubo gente que lo hizo por él).

Es decir, este sexenio fue el sexenio de un copete que nunca se despeinó, a pesar de que el país se fuera haciendo más y mas y más tragedia.

El copete que Camacho le pinta siempre y en todo momento a Peña Nieto es el recuerdo de lo que hicimos, de lo que permitimos que hicieran otros y de lo que dejamos que sucediera: nos ofrecieron un sexenio no de buenas perspectivas, sino de copete; un sexenio no de buenos augurios sino de copete; un sexenio no para cambiar al país y erradicar la violencia sino de copete.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

Camacho nunca deja de ponerle a Peña Nieto ese copete, porque es lo único que queda en todo el sexenio, lo único que permanece de eso que “ofrecieron” en la campaña de 2012.

El copete de Enrique Peña Nieto, siempre presente en los cartones de Camacho donde aparece el ya casi expresidente, es un recuerdo a futuro para todos los mexicanos: no nos dejemos engañar una vez más. Por más presentable que sea un candidato, por más cuidado, por más campaña tan bien elaborada, un copete o una cara bonita no son (y nunca lo serán) sinónimos de buen político ni de gobernante capaz.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

V

Camacho logra, con unos trazos, describir procesos sociales y políticos complejos. Muchas veces, uno lee artículos y más artículos en la prensa y en internet y por más que uno lo haga no acaba de entender algo. Y de repente, ve uno un cartón de Camacho y se hace un “clic”, y lo que no estaba bien comprendido se entiende con facilidad.

Camacho, con sus caricaturas, ayuda a la gente a comprender una realidad que muchas veces es muy confusa. Y lo hace a veces con humor y otras con indignación, pero siempre con una inteligencia desbordada.

Recuerdo bien, por ejemplo, un cartón donde aparece un cartel en forma de flecha que dice “debate”, y debajo Andrés Manuel López Obrador, sonriente, con una armadura; después Ricardo Anaya, medio cabizbajo, con una cubeta llena de pierdas; y más atrás, José Antonio Meade, todo derrotado, con un balde pequeño lleno de mierda.

¿Qué sucedió en los debates presidenciales? Esa figura lo explica bien: por más piedras y mierda lanzadas a Andrés Manuel, él estaba cubierto contra todo ataque. Sin duda, un dibujo de Camacho fue más contundente que muchos de los “pre” y “post” debates.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

V

Contar un sexenio es complicado. Son seis años donde pasan muchas cosas: escándalos, salidas, entradas, crisis, nombramientos, lágrimas y sonrisas. La prensa, todos los días, nos llena de la información que considera importante, o que quiere que consideremos importante.

Al finalizar cualquier mes de un sexenio, uno tiene miles de noticias, unas importantes y otras realmente intrascendentes. Y así pasa cada mes, hasta llegar a seis años.

Pero esa información no es solamente la única. El mundo recién acaba de cambiar y la información ya no es monopolio de la prensa, de los medios tradicionales: ahora la gente, vía el internet y las redes sociales, también crea agenda, también decide qué es importante y qué no, también construye las noticias, les da forma y les coloca el distintivo de ser noticia.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

¿Cómo resumir el sexenio de un país en un libro de 302 páginas? ¿Cómo contar lo que pasó en seis años de Enrique Peña Nieto? ¿Cómo decidir qué integrar y qué no? ¿Cómo hacernos una idea de lo que han significado estos seis años del retorno del PRI?

El libro de Daniel Camacho es eso también: una selección de información, una ruta para comenzar a interpretar eso que hemos vivido en los últimos años. Porque Camacho no solamente fue pintando lo que sucedía en el país, sino que fue seleccionando, fue diciéndonos: “mira, esto es lo importante”.

Y la apuesta le salió bien. Quizás porque él tiene la experiencia de todos los días, de ir escogiendo cuál es la nota, cuál es la información importante, cuál es la que vale la pena convertir en cartón.

Cartón de Camacho publicado en el diario Reforma.

Si uno ve las caricaturas contenidas en el libro de Camacho, uno observa sangre, corrupción, pobreza, miedo, desigualdades, inexperiencias, ineficacia e insensibilidades… Y es que eso fue el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El resumen que hace Camacho de estos años que hemos padecido es digno de reconocer. No cualquiera lo hace de forma tan magistral.

¿Cómo resumir, pues, la importancia del libro de Camacho? Quizás la respuesta está en una pequeña pregunta y una recomendación:

-¿Cómo le contamos a un adolescente o a un adulto o a un extranjero o a quien sea la historia de los últimos seis años del país?

-Simple, regáleles el libro de Camacho.

 

El próximo 1 de diciembre (exactamente el mero día en que Enrique Peña Nieto deja de ser presidente), Daniel Camacho presentará su libro en la Feria Internacional del Libro. La hora: 17:00. Lugar: Salón 5 de la Expo Guadalajara. Presentan: Santiago Gamboa, Enrique Ibarra Pedroza y Luis Muñoz Oliveira.