Desde hace más de 6 días no dejo de sentir los síntomas del coronavirus. Dolor de cabeza, de garganta, escurrimiento nasal, ojos llorosos y un dolor intenso en las articulaciones. Mucha fatiga. Por fortuna no he tenido fiebre pero me duele el cuerpo hasta el alma.

Como muchas y muchos, pensé que el virus no era real y que al ser joven no me contagiaría. Esperé durante algunos días que pasarán los malestares pero no fue así. Al contrario, a lo largo de los días he empeorado. Los dolores y los síntomas han sido más intensos. Hubo incluso un día en que levantarme representó un gran reto, me dolía hasta lo más profundo del cuerpo. Ahí, pensé -tengo coronavirus-.

Fue en ese momento, desgraciadamente, cuando tomé en serio eso que dicen en la radio y en todos los medios, en la calle y por todos lados: “no salgas de casa, podemos salvar vidas si te quedas en casa”.

Lamento decirlo pero fue así. No me siento orgullosa de mi irresponsabilidad y la de mi compañero, pero como muchas y muchos, no tomamos tan en serio el gran problema en el que estábamos inmersos.

Cuando busqué soluciones, como millones de personas en el mundo mediante internet, me enteré que el Gobierno de la Ciudad de México está realizando un test online (https://test.covid19.cdmx.gob.mx/) para las personas que sospechan de ser portadores del COVID-19. Y desde que vi el sitio de internet, no dudé en escribir mi nombre, edad, sexo, y dar respuesta a todas las preguntas sobre todos los síntomas que efectivamente, tenía durante los últimos días.

Me llevé una gran sorpresa cuando el resultado arrojado no era el que yo esperaba; cuando leí en letras mayúsculas SOSPECHOSO GRAVE. Al leer esa leyenda, el mundo se me vino encima. La piel se me puso chinita. Todo me dio vueltas durante algunos segundos. Pensé en lo peor.

Tras el resultado, respiré profundamente y seguí leyendo las instrucciones del test. Me llamó la atención la seriedad con la que el Gobierno de la CDMX tomó el caso. Hizo un folio para darle seguimiento y se comprometió a que una persona de Locatel me llamaría por teléfono en los 15 minutos posteriores para saber mi estado de salud y seguir cuidando de mi.

Debo aceptar que por un momento, como cualquier persona que vive en este país, creí que el gobierno se olvidaría de mi. Pero eso no ocurrió. Diez minutos después de haber realizado el test, recibí la llamada de una señorita de locatel -que lamentablemente no recuerdo su nombre- diciéndome que estaba llamándome para darle seguimiento al caso y comenzó a hacerme algunas preguntas. Primero me preguntó cómo me sentía. Después, me preguntó de qué alcaldía de la Ciudad de México hablaba y tras de sí, me hizo un pequeño cuestionario con el fin de indagar más sobre mi estado de salud.

Al finalizar, con una voz calmada y tranquilizante, me dijo que era muy probable que hubiese contraído el virus y me dio una serie de recomendaciones de higiene tanto para mi bienestar como para el de quienes me rodean. Luego, me explicó que daría mis datos y mis resultados a un médico de la Secretaría de Salud, quien se comunicaría conmigo para determinar si era necesaria mi hospitalización.

Su atención me dio tranquilidad, aunque seguí un poco dudosa de si esa llamada llegaría, porque en esta ciudad, como nos tenían acostumbrados durante el gobierno perredista de Miguel Ángel Mancera, era impensable que el Gobierno –dedicado a saquear al pueblo– se preocupara por nosotros.

Pero por segunda vez, eso no ocurrió. el Gobierno de Claudia Sheinbaum no se olvidó de mí. Tanto así, que esta mañana recibí la llamada de una médico de la Secretaría de Salud –así como la chica del día anterior me había dicho que pasaría–, la cual de forma muy empática y con un excelente trato, me preguntó cómo me sentía y me hizo un breve cuestionario sobre mi estado de salud, con el cual determinó que no estoy muy grave pero debo tomar las cosas muy en serio y cumplir con cada una de las indicaciones para seguir con vida.

Antes de despedirse, de forma amable, me dijo que seguirán comunicándose conmigo para saber cómo me encuentro a lo largo de los días. Lo cual, una vez más, me tranquilizó, porque sé, no estaré sola, porque esta es una clara y contundente muestra de que el gobierno de Claudia Sheinbaum está haciendo las cosas bien.

Sin embargo, desgraciadamente no todas las personas corren con la misma suerte que tengo yo ahora, pues quienes viven en otras entidades del país, no cuentan con un sistema de atención personal y especializada que al menos, como en mi caso, los podría dejar tranquilos o darles la ruta médica necesaria y los pasos a seguir en este contexto en el cual, abundan las noticias falsas y la desinformación que con tanto ahínco empujan quienes desean que el pueblo siga sufriendo, con tal de ver caer el primer gobierno de izquierda en llegar al poder en este país.

Ojalá que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien ha dado un gran combate contra la oposición moralmente derrotada, sobrellevando la crisis con información real y oportuna, se dé cuenta de que sistemas como el de la Ciudad de México, implementados a gran escala, le darían certeza y tranquilidad a todas esas mexicanas y mexicanos que pese a todo este esfuerzo, aún se encuentran a lo largo y ancho del país llenas de incertidumbre ante la pandemia de coronavirus.

Sobretodo porque ellas y ellos están a merced de los miserables, quienes desean que todo se salga de control y miles de vidas se pierdan, dejando a este país en una gran tragedia.