Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

12 de julio de 2015. Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo Guzmán, se ha fugado dos veces de penales de alta seguridad. Y en ambas ocasiones ha recibido o el apoyo o la venia o la aquiescencia del gobierno federal. La primera vez, ese gobierno estaba encabezado por el PAN. En esta segunda, por el PRI.

Me escapé en el carrito de la ropa sucia, o cómo Fox liberó al Chapo

Que en enero de 2001 el Chapo se haya fugado del penal de Puente Grande en el carrito de la ropa sucia es un absurdo. Una engañifa. Todo indica que fue el gobierno que dirigía Vicente Fox quien lo sacó. En realidad, cuando se supo que el Chapo se había fugado de la cárcel jalisciense, él todavía estaba ahí. Una docena de elementos federales, todos cubiertos del rostro, fueron quienes realmente lo sacaron del penal (de la zona médica) y se lo llevaron en un camión que había llegado al penal para “investigar” la supuesta fuga.

Así pues, esa primera fuga no fue en realidad una fuga, más bien fue que el gobierno panista (el que era conocido como “del cambio”), lo sacó. ¿Qué recibió Vicente Fox de parte del Chapo Guzmán a cambio de ese “favorcito”? Jamás se sabrá.

El ex presidente de México, Vicente Fox.

El ex presidente de México, Vicente Fox.

Me hice un túnel y me fugué en moto, o como el PRI “capturó” y liberó el Chapo

En febrero de 2014 el Chapo Guzmán fue capturado en Mazatlán por elementos de la Marina. Dicen que ningún disparo se dio, que todo fue tranquilo, que no hubo resistencia de parte del capo sinaloense. La noticia le dio la vuelta al mundo: “este gobierno de México está haciendo las cosas muy bien”, adujeron los medios internacionales.

Poco más de un año después, el Chapo se volvió a fugar. En esta ocasión del penal del Altiplano (llamado también de Almoloya). Como en 2001, la explicación oficial (al menos la que hasta ahora se ha dado a conocer y que parece ser se perpetuará como “la verdad histórica”) es un absurdo. Una engañifa. Una estupidez.

Dicen los del gobierno federal (en voz del Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido) que los secuaces del Chapo compraron o alquilaron o se adueñaron de un terrenito a unos metros del penal de Almoloya. Que a la vista de todos, comenzaron ahí a edificar una casa, y que dentro de ella, cavaron un túnel que hasta la mismísima celda del Chapo fue a dar.

Nadie se dio cuenta que a unos cuantos metros de una de las zonas más vigiladas no de México, sino de todo el mundo, unos hombres llevaban maquinaria para cavar un túnel. Nadie, absolutamente nadie lo notó.

Ya que tuvieron el túnel hecho (es un enigma cómo supieron los secuaces del Chapo dirigirlo hasta la mismísima celda de su jefe), el Chapo se “escapó” unos segunditos al “sistema de videovigilancia” y se metió en la boca del túnel. Un “sistema de videovigilancia”, vale la pena mencionar, que en ningún momento deja de observar a los reos, ni cuando duermen ni cuando se bañan ni cuando defecan ni cuando eructan ni cuando comen ni cuando se enojan o se entristecen. Ese sistema siempre vigila, no hay puntos ocultos, las cámaras lo saben todo. Todo lo ven.

Los del gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto dicen que pronto se dieron cuenta que el Chapo se había metido a la boca del túnel, pero que cuando esto sucedió, el capo más famoso y temido de México, ya se había ido, porque ahí adentro había una motocicleta. Nadie lo persiguió.

Dicen los del gobierno que montaron un código de fuga, y la zona, que era de las más vigiladas del país, se volvió aún más vigilada. Hasta el momento no han dado con el Chapo ni las policías ni el Ejército ni la Marina ni la inteligencia del gobierno federal.

El Chapo Guzmán, un día después de sus segundo arresto. FOTO: AP Photo/Eduardo Verdugo.

El Chapo Guzmán, un día después de su segundo arresto. FOTO: AP Photo/Eduardo Verdugo.

¿Qué hay detrás de la “fuga”?

Técnica y oficialmente, la fuga del Chapo fue una fuga, es decir, había una persona presa y se escapó de la cárcel (la primera que ha sucedido en toda la historia del penal del Altiplano). Sin embargo, la explicación de esa supuesta fuga resulta absurda. Es complicado, por no decir imposible, que una persona se escape de Almoloya, una de las cárceles más vigiladas y con mejor sistema antifugas del mundo. La explicación no debe buscarse en el túnel y el “lo perdimos de vista unos segundos y se nos peló”. La explicación es otra.

Según el ex funcionario de la Administración para el Control de las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Phil Jordan (exdirector de la DEA en El Paso, Texas), el Chapo Guzmán financió buena parte de la campaña de Enrique Peña Nieto. Cuando lo atraparon, Jordan dijo que algo no cuadraba, pues si había un acuerdo entre el PRI y el capo, que éste hubiera sido encarcelado significaba o que el pacto estaba roto o que había gato encerrado.

Si ese pacto se rompió, fue el gobierno (el PRI) quien lo hizo, por ello detuvo al Chapo y lo encarceló. Pero si el pacto ya estaba roto y el Chapo tras las rejas, ¿por qué dejarlo escapar? Tuvo que haber una razón de mucho peso para que le permitieran al Chapo fugarse. Enrique Peña Nieto y el gobierno mexicano han quedado en ridículo ante los ciudadanos y ante los gobiernos de todo el mundo.

Por esto, es importante preguntarse, ¿qué fue lo que hizo al gobierno federal echarse para atrás y permitirle a Joaquín Guzmán Loera escaparse (incluso planear el escape) de Almoloya? ¿Acaso el Chapo tiene algo o sabe algo que a Enrique Peña Nieto, al gobierno federal y al PRI les preocupa más que quedar en ridículo ante el mundo por haber permitido la huída de uno de los capos más peligrosos del orbe?

Desgraciadamente, nunca se sabrá por qué el gobierno federal permitió la fuga al Chapo. Lo que sí es seguro es que eso implica algo que derrumbaría de inmediato a Peña Nieto, a su gobierno y a todo el PRI.