La inflación en México alcanzó en enero pasado su nivel más bajo de los últimos dos años, con una tasa anual de 4.37 por ciento, según cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Dentro del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el componente subyacente que no toma en cuenta energéticos ni productos agropecuarios, aumentó 0.20 por ciento, dando como resultado una tasa anual del 3.60 por ciento.

Por su parte, el índice de precios no subyacente se redujo 0.25 por ciento, registrando una variación con respecto a ese mismo periodo de 2017 de 6.81 por ciento. Dicho índice incluye únicamente productos agropecuarios y energéticos que se caracterizan por tener una volatilidad elevada.

El Inegi explica que, entre los productos que bajaron sus precios en el primer mes del año se encuentra la gasolina de bajo octanaje, el transporte aéreo, el tomate verde, el jitomate y el gas doméstico.

Por su parte, aumentaron productos como la cebolla, el chile serrano y los automóviles.

Pese a que la inflación disminuyó notablemente, aún se encuentra fuera del objetivo propuesto por el Banco de México que es del 3 por ciento (+/- un punto porcentual) para este 2019.

Al respecto, el Banco de México anunció en su más reciente comunicado de política monetaria lo siguiente:

“La inflación enfrenta riesgos de carácter estructural derivados de la posible adopción de políticas que pudieran conducir a cambios profundos en el proceso de formación de precios en la economía. Además, existen riesgos en el horizonte de pronóstico entre los cuales destaca el que la cotización de la moneda nacional continúe viéndose presionada por factores externos e interno”.

*Con información de Proceso